La crisis sanitaria lleva al límite a la economía de Ecuador

El país latinoamericano afronta la caída del petróleo y el parón laboral en un año aciago para las cuentas nacionales

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno. En vídeo, declaraciones del presidente de Ecuador en su anuncio del estado de excepción.

Ecuador oxigenaba su situación económica hace un año firmando un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la segunda semana de marzo de 2019 que le permitiría acceder a 4.200 millones de dólares de financiación a cambio de hacer ajustes en su gasto público, incrementar el nivel de reservas del banco central y reequilibrar su abultado déficit fiscal. Pero la crisis global del coronavirus, que ha paralizado al país al imponerse un encierro generalizado contra la expansión de la enfermedad, y los lánguidos precios internacionales de petróleo están llevando al límite a la economía latinoamericana que no ha podido cumplir las metas pautadas con el multilateral y eso ha retrasado la llegada de los desembolsos previstos.

Tal es el nivel de exposición del país que el Gobierno de Lenín Moreno planteó una serie de medidas económicas para contener el impacto de la onda expansiva de la pandemia antes incluso de establecer un cerco sanitario que frenara los contagios del virus.

El riesgo país estaba en los 2.879 puntos y el petróleo en menos de 35 dólares por barril cuando el mandatario ecuatoriano propuso hace 15 días incrementar las retenciones del impuesto a la renta en las empresas, cobrar un 5% en la compra de vehículos de más de 20.000 dólares, retener una parte del sueldo de los funcionarios públicos, reducir aún más la inversión pública y aumentar la austeridad estatal con el objetivo de liberar 2.200 millones de dólares y calmar la inquietud de los mercados.

Se anunció, además, que estaban apalabrados 2.000 millones de dólares de deuda adicional, ante la inesperada reprogramación de los 250 millones que debía haber entregado el FMI por estas fechas si Ecuador no hubiese incumplido las metas del programa.

Pero los problemas económicos del país estaban en el aire antes que el coronavirus. Desde las fuertes protestas de octubre del año pasado, que tumbaron la decisión de eliminar los subsidios a los combustibles y dieron al traste con el ahorro anual de 1.500 millones de dólares, el Ejecutivo de Moreno lidia con un bloqueo político que le ha impedido aprobar las reformas y ajustes necesarios para reducir el déficit fiscal tanto como le exigía el acuerdo con el Fondo. Como reacción, la calificadora Moody’s rebajó la nota crediticia nacional de B3 a Caa1 a inicios de febrero y lanzó una alerta a los tenedores de bonos ecuatorianos por las dificultades que podría tener el país a futuro para hacer frente a sus compromisos de deuda.

Unos 15 días después llegó el coronavirus a Ecuador de la mano de una mujer contagiada en España, el primer caso de una crisis sanitaria que alcanzó este lunes los 981 positivos y 18 muertes, y que forzó al país a decretar el estado de excepción, imponer un toque de queda y suspender la jornada laboral presencial tanto en el sector público como en el privado. Todo esto a sabiendas de que apenas un 40% de los trabajadores tiene un empleo formal y el resto son subempleados (no alcanzan al mínimo legal ni en horas ni en sueldo), informales o personas en paro.

“Lo que más me preocupa es cómo el Gobierno va a enfrentar el plazo inmediato porque Ecuador no está preparado como los países de Europa para mejorar el seguro de desempleo, no contamos con una política que pueda ir por esa vía y no sabemos cómo va a hacer para que esa buena parte de la población que vive del día a día lleve comida a su casa”, evalúa el exministro de Finanzas, Fausto Ortiz. Lo que ofreció Lenín Moreno el primer día de parón laboral en todo el territorio fue diferir los pagos en las aportaciones voluntarias a la seguridad social, en el impuesto a la renta y en las cuotas de los préstamos, mientras se analiza un plan específico para los trabajadores por cuenta propia que dependen de sus ingresos diarios.

“Con estas circunstancias, la única salida inmediata sería que llegue un espaldarazo del FMI y que se disipe ese escenario de rigidez que estaba planteando para Ecuador por no haber cumplido las metas de déficit, de reservas y de ajustes en el gasto y, por tanto, acelere el desembolso que estaba previsto”, pronostica el exministro. En ese sentido, el Fondo Monetario ha adelantado su intención de seguir trabajando “estrechamente con las autoridades ecuatorianas para ayudarlas a navegar en este desafiante y cambiante entorno económico”. Y para la próxima semana se esperan 500 millones de un préstamo rápido para emergencias.


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