El G7 se compromete a hacer “todo lo que sea necesario” para salvar la economía

Los líderes de las economías más desarrolladas acelerarán la respuesta a la pandemia Covid-19 con medidas de control en las fronteras

El presidente de EE UU, Donald Trump y la canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G7 en Taormina  el viernes.
El presidente de EE UU, Donald Trump y la canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G7 en Taormina el viernes. MIGUEL MEDINA

Los líderes del G-7 se han comprometido este lunes a hacer “todo lo que sea necesario, usando todas las herramientas” y de forma coordinada para tratar de robustecer las grandes economías de este grupo ―Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Japón― y contener los estragos económicos que la expansión del coronavirus está causando en el mundo. También acordaron “acelerar” la respuesta a la pandemia y demorar todo lo posible los contagios través del control de fronteras.

Esta es una crisis de naturaleza nueva para cualquiera de los actores políticos y económicos hoy vivos y las consecuencias económicas, más allá de una recesión que parece inevitable, resultan incalculables. El brote se encuentra, además, con un mundo a la defensiva, con el discurso nacionalista en auge en varios países europeos y una Administración estadounidense reacia a su viejo papel de líder global. Este lunes, sin embargo, el consenso parecía total en el comunicado emitido tras una reunión -por videoconferencia- celebrada a iniciativa de Emmanuel Macron y Donald Trump.

El texto no deja espacio para timoratos de los estímulos y pone énfasis en usar toda la munición necesaria para contrarrestar el parón económico que está causando el brote. “Movilizamos todo el abanico de instrumentos, incluyendo medidas fiscales y monetarias, así como acciones sobre objetivos concretos, con el fin de respaldar cuanto sea necesario a trabajadores, empresas pequeñas y medianas y familias trabajadoras. También pedimos a nuestros bancos centrales que continúen coordinándose para proporcionar las suficientes medidas con el objetivo de apoyar la estabilidad económica y financiera y promover la recuperación y el crecimiento”, señalan los líderes.

La reunión comenzó tras constatar que la oleada de estímulos anunciada por la Reserva Federal el día anterior, en acción concertada con otros bancos centrales, no había servido para evitar el pánico en los mercados. Los tres grandes índices de referencia de Wall Street se hundieron un 11% nada más empezar la sesión, lo que obligó a activar, por tercera vez en una semana, la suspensión automática de la cotización durante 15 minutos. En Europa, los principales parqués también habían retrocedido durante la mañana en proporciones similares. La recesión se da implícitamente por descontada en los bancos centrales, la cuestión es cuán profunda y prolongada puede resultar y cuántos negocios y empleos se va a llevar poder delante.

“La pandemia de Covid-19 es una tragedia humana y una crisis sanitaria global, que también plantea grandes riesgos para la economía mundial”, arranca el comunicado del G-7. “Coordinaremos nuestros esfuerzos para retrasar la propagación del virus, incluso a través de medidas apropiadas de gestión de las fronteras”. Gestión se traduce en este caso -y en la mayoría- por control, por restricción.

La pandemia ha llevado al levantamiento de fronteras con el fin de frenar los contagios. El miércoles, Estados Unidos anunció el veto a la entrada durante un mes de viajeros extranjeros que hubiese pasado en los últimos 14 días por los países del espacio Schengen. Reino Unido e Irlanda, que estaban exentos, han quedado ahora sometidos a la restricción. Antes lo había hecho con China. La Unión Europea criticó la medida, pero acto seguido se puso a trabajar para blindar su frontera exterior, incluidos puertos y aeropuertos, para evitar la entrada de personas procedentes de terceros países en los que la epidemia se haya extendido con virulencia.

Buena parte del problema, sin embargo, se encuentra ya dentro de las fronteras europeas. De la casi 171.000 personas infectadas en el mundo a este lunes (incluidas las ya curadas), 57.300 corresponden a Europa, que registran ya más de 6.000 muertos.

Los líderes convocados este lunes también han abordado la búsqueda de la vacuna, una carrera en la que la rivalidad entre potencias puede causar retrasos indeseados. En comunicado, destacan: “el valor de compartir información en tiempo real para asegurar el acceso a la mejor y última inteligencia, mejorando las estrategias de prevención y las medidas de mitigación”. “Aumentaremos los esfuerzos de coordinación”, señala el G7, que apunta el apoyo “voluntario” a la Coalición para la Preparación de Epidemias e Innovación.

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