Crisis del coronavirus

Bruselas relaja las normas a las aerolíneas para acabar con los ‘vuelos fantasma’

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reunido a su gabinete de crisis para combatir el coronavirus

La presidenta de la Comisión Europea, durante su intervención sobre el coronavirus, esta tarde, en Bruselas.
La presidenta de la Comisión Europea, durante su intervención sobre el coronavirus, esta tarde, en Bruselas.KENZO TRIBOUILLARD / AFP

La Comisión Europea empieza a utilizar el arsenal a su alcance para atenuar los efectos económicos del coronavirus. La presidenta del Ejecutivo europeo, Ursula von der Leyen, se ha reunido este martes con el equipo de respuesta a la enfermedad, del que forman parte cinco comisarios, para estudiar qué herramientas comunitarias pueden aliviar la carga que soportan las empresas. La primera medida ya está sobre la mesa: Bruselas permitirá temporalmente a las compañías aéreas mantener sus derechos de vuelo (slots), aunque no operen durante al menos el 80% de su horario, una obligación que en caso de incumplirse les hacía perder ese espacio para la siguiente temporada.

La exención había sido una reclamación de las principales organizaciones del sector en las últimas horas. Y dadas las circunstancias, Von der Leyen ha decidido escucharles. La suspensión de rutas y vuelos han sido una de las consecuencias más visibles de la crisis desatada por la expansión global del coronavirus. El Consejo Internacional de Aeropuertos cifraba este martes en 67 millones el número de pasajeros que dejarán de circular por los aeródromos europeos solo en el primer trimestre, lo que conllevará una pérdida económica de alrededor de 1.320 millones de euros. El agujero ha golpeado la cotización bursátil de las aerolíneas, y del tiempo que se tarde en erradicar el virus dependerá la cuantía final del mazazo e incluso la supervivencia de algunas de ellas, con Norwegian Air en el ojo del huracán de los inversores. “La situación se deteriora cada día y el tráfico continúa bajando”, ha advertido la política alemana.

La presidenta de la Comisión ha subrayado que al suprimir la exigencia de volar en un momento de fuerte caída del tráfico, se reduce la presión sobre las compañías, especialmente sobre las más pequeñas, con menos margen para aguantar un prolongado parón de la demanda. Y en medio de las turbulencias, incluso ha destacado sus beneficios medioambientales: a partir de ahora se evitarán los denominados vuelos fantasma, aquellos que las aerolíneas hacen despegar vacíos o casi vacíos para no perder sus franjas horarias y queman combustible sin cumplir su función de trasladar pasajeros.

En su intervención de solo cuatro minutos, Von der Leyen ha explicado que el anuncio es solo el primero de otros aún por determinar. “He pedido al equipo de respuesta estudiar qué herramientas puede movilizar la Comisión contra el impacto global de la epidemia”, ha explicado. Esta previsto que esta tarde participe en el Consejo Europeo extraordinario para comunicar el paso a los Veintisiete jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Y en los próximos días mantendrá una charla, también a través de la pantalla, con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para concretar medidas de apoyo a su país, el más azotado por el virus. Pocos dudan de que Bruselas flexibilizará las reglas de déficit para permitir a Roma tirar de chequera para estimular una economía convaleciente. Y sobre la mesa está la posibilidad de que se permitan ayudas de Estado a las empresas que hasta ahora eran ilegales por alterar la libre competencia en la UE.

El margen de actuación de Bruselas es limitado. La sanidad es competencia de los Estados miembros, igual que la gestión de las fronteras, el cierre de escuelas o las restricciones a los vuelos. Los ritmos diferentes a los que se mueven las restricciones en la UE han generado un debate sobre la coordinación, pero Bruselas insiste en que cada país se encuentra en una fase diferente, y por tanto, a males distintos, no es necesario aplicar las mismas recetas. Eso sí, el mensaje de la Comisión ha virado desde las continuas llamadas a la calma, a solicitar a los Estados una acción más agresiva que frene la propagación del virus.

Junto a las medidas legislativas para suavizar las secuelas para las aerolíneas, el Ejecutivo se mueve en el ámbito sanitario. Ha financiado proyectos de investigación para encontrar una vacuna. Está coordinando la compra conjunta de material sanitario para 20 Estados miembros. El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, ha hablado con los fabricantes de equipos de protección para garantizar el suministro, una de las mayores inquietudes en algunas capitales que carecen de empresas productoras lo suficientemente potentes para atender la fiebre por la compra de mascarillas. Y en los próximos días tanto Breton como su homóloga de Salud, Stella Kyriakides, contactarán con las compañías farmacéuticas.

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