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FORO FUTURO

Cómo preservar la rentabilidad de la banca en un entorno de tipos negativos

Los expertos demandan una política fiscal activa en Europa que alivie la presión del BCE sobre la banca, y reclaman fusiones nacionales primero, y transfronterizas para ganar tamaño, después

De izda. a dcha.: Alejandra Kindelan, Francisco Pérez, Fernando Fernández y Santiago Carbó.
De izda. a dcha.: Alejandra Kindelan, Francisco Pérez, Fernando Fernández y Santiago Carbó.

Los tipos de interés negativos a los que se enfrenta la banca europea se han convertido en los últimos tiempos en el mayor quebradero de cabeza de las entidades para lograr una rentabilidad que cada vez se resiente más. Y es que, la dificultad del entorno financiero para generar ingresos ha trastocado el negocio tradicional bancario obligándole a reinventar su modelo.

La entrada de nuevos jugadores que pasan a ofrecer servicios financieros, el tratamiento de los datos de los clientes, la regulación, la afloración de servicios de pago y de banca en la sombra al margen de la supervisión y la política monetaria tan expansiva y por tanto tiempo, son algunos de los principales retos a los que se enfrenta la banca. Así lo expusieron los expertos convocados al debate sobre "El futuro de la actividad financiera", desarrollado en el marco del Foro Futuro, observatorio de tendencias económicas, organizado por Cinco Días y Santander. Reclamaron, para combatir la situación, más implicación de la política fiscal en la lucha contra la deflación en Europa para aflojar la presión de la política monetaria; defender la competencia de otros actores, pero con neutralidad regulatoria, fusiones para ganar tamaño y extender la prestación de servicios para generar ingresos adicionales.

"La realidad es que el ROE (rentabilidad del capital) está relacionado con los tipos de interés negativos. Si hacemos una comparación, la banca americana gana el doble que la europea y tiene un valor en Bolsa que también es del doble y esto básicamente se explica por los tipos aquí y en EE UU. Solo en Europa tenemos tipos negativos de esta magnitud", señala Fernando Fernández, del Instituto de Empresa Business School.

El desafío de las criptomonedas

Intento fallido de Facebook. Los expertos señalan que el intento (por ahora fallido) de Facebook al intentar lanzar la criptodivisa Libra ha supuesto un toque de atención a los bancos centrales que hasta ahora poseían el monopolio de emisión. “Los bancos centrales no quieren perder el monopolio de emisión y ahora han visto que será electrónico. Ese será el gran cambio”, anticipa Fernando Fernández.

Inclusión financiera. Igualmente, los cuatro ponentes subrayan que la iniciativa de Facebook ha supuesto un intento de generalizar el acceso al dinero electrónico a escala global, incluyendo financieramente a grupos que no tienen acceso a una cuenta corriente en el banco. Un proyecto similar al que Santander tiene en Brasil con Prospera, un modelo de microcréditos productivo, dirigido fundamentalmente a personas sin acceso al sistema financiero.

Precisamente, los tipos de interés, que se mantienen en mínimos históricos, no van a cambiar en el medio y largo plazo. Una situación que está restando competitividad al sector bancario europeo frente a otras regiones como Norteamérica o Asia y además, si se prolonga en el tiempo, podría tener consecuencias negativas para el sistema económico. Según exponen los expertos, los bancos se enfrentan a una situación paradójica en la que tienen que cobrar menos por el crédito concedido y al mismo tiempo deben pagar por el exceso de liquidez. Además, deben hacer frente a una inversión tecnológica muy fuerte y creciente para poder competir.

"Hay dos falacias instaladas en el imaginario público: que el sector financiero es conservador y que los bancos ganan mucho dinero. La banca ha hecho un cambio radical; es verdad que la rentabilidad es manifiestamente mejorable, pero hay una presión pública y del Gobierno para poner más impuestos. Todo ello unido a los tipos de interés negativos está erosionando la rentabilidad. Hay que ser cuidadosos con estos temas porque estamos poniendo a los bancos en una posición lesiva en la competencia internacional", añade Fernández.

En esa línea, durante la crisis financiera los bancos estuvieron bajo el punto de mira de la opinión pública debido a las ayudas recibidas por parte del Estado. No obstante, Francisco Pérez, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), señala que la reputación de la banca durante la crisis se ha menoscabado injustamente, ya que lo que se preservó fueron los depósitos de los clientes. "Los bancos están preocupados por su imagen como empresas y como sector. A la banca le sale muy caro para su reputación cuando se confunde salvar a los depositantes con salvar a los accionistas", expresa.

Uno de los grandes retos de la banca es culminar la unión bancaria europea con un mercado único. Según valora Alejandra Kindelán, responsable del Servicio de Estudios de Santander, esta unión mejoraría la competitividad, permitiría desarrollar herramientas digitales y crear sinergias. De esta forma, se podría dar lugar, posteriormente, a las fusiones transfronterizas, tan anheladas por los supervisores. "La posibilidad de acceder a un mercado único en Europa nos daría a todos muchas ventajas. En un entorno en el que tenemos que invertir en tecnología, en capacidad de desarrollar plataformas y herramientas, todo esto se podría hacer de manera más eficiente. Ese sería el paso previo a tener bancos europeos", explica la directora de Servicio de Estudios de Santander.

Según los datos proporcionados por Santiago Carbó, director de Estudios Financieros de Funcas, la financiación bancaria transfronteriza en Europa solo ha crecido un 2% mientras que la no bancaria se ha incrementado por encima del 13% este año. Una situación que se explica por la búsqueda de mayor rentabilidad huyendo de los tipos negativos, pero que puede poner en peligro las finanzas, ya que muchas veces se trata de operaciones promovidas por actores que se encuentran al margen de la supervisión bancaria, y que una buena parte se ha conocido como la banca en la sombra.

"Si creemos que la regulación bancaria es relativamente razonable para evitar una nueva crisis, en realidad se nos escapa de las manos porque hay un gran flujo de capital que no pasa por los balances bancarios. La eclosión de la banca en la sombra tiene que ver con una búsqueda de mayor rentabilidad y eso implica mayores riesgos", asegura Carbó. Además, continúa el director de Funcas, "se está financiando a empresas a las que quizá no deberían ofrecerles financiación porque sobreviven debido al crédito barato que obtienen, lo que las hace comportarse como auténticas empresas zombis".

En ese sentido, Francisco Pérez avisa del peligro para la economía de los sistemas al margen de la supervisión bancaria, ya que carecen de la misma garantía. "Una de las lecciones que aprendimos de la crisis es que el desempeño en algunos casos ineficiente del sistema bancario ha conducido a problemas vividos en los últimos años esos mismos riesgos existen para los nuevos actores y además sobre estos sabemos muy poco porque hay actividades que se encuentran a la sombra de la regulación", indica el catedrático y director de IVIE.

Precisamente, con la entrada de nuevos jugadores no bancarios en el sistema financiero, gracias a la directiva de pagos PSD2 se abre un escenario asimétrico para las entidades: deben compartir los datos de sus clientes con terceros pero no pueden acceder a los datos de los clientes de estas empresas. Por ello, los bancos vienen reclamando una misma regulación para todos los actores, tal como pone de manifiesto Alejandra Kindelán, de Santander.

"El futuro de todos va a depender del acceso que se pueda tener a los datos de los usuarios y de la capacidad de utilizarlos. Tenemos una normativa europea que nos obliga a dar datos a terceros que ofrezcan servicios de pago, pero como entidades ninguna empresa comparte datos con nosotros. Eso nos permitiría hacer buenos perfiles de riesgo y si pudiéramos incorporar datos no financieros daríamos un mejor servicio", valora Alejandra Kindelán.

Y es que, dado el volumen de información sobre los usuarios que albergan las grandes tecnológicas, unido a los datos bancarios, podría crear gigantes en el uso y manejo de datos. "Para el futuro lo más importante es la regulación de datos y compartir la información. Es un tema de competencia, porque las demás empresas van a tener una situación monopolítica en materia de datos", concluye Santiago Carbó.

Servicios de pago de alto valor añadido

Uno de los temas más candentes en el sector financiero es la decisión que han adoptado algunas entidades de comenzar cobrar por los depósitos. Hasta ahora, los bancos en España tan solo cobran a algunos clientes mayoristas e institucionales, pero ante el coste que tiene para las entidades guardar dinero se ha planteado comenzar a cobrar a los particulares por sus cuentas corrientes.

Según los expertos que participaron en Foro Futuro la clave a partir de ahora para las entidades será desarrollar paquetes básicos gratuitos para el cliente y otros servicios que aporten un alto valor añadido por los que se pueda comenzar a cobrar. De esta forma, los bancos diversificarían su negocio y encontrarían palancas nuevas para aumentar los ingresos y elevar la rentabilidad ante la dificultad para generar márgenes con el negocio tradicional, derivada del entorno de tipos.

"En España los bancos tenemos uno de los mejores sistemas en relación calidad-precio y las comisiones cobradas son muy inferiores a todos los competidores comparables. En general ofrecemos más productos por los que no cobramos. Esto nos tiene que hacer pensar que debemos desarrollar nuevos servicios que aporten un valor añadido al cliente por los que sí podamos cobrar", señala Alejandra Kindelán.

Actualmente, el tipo de facilidad de depósito se encuentra en el -0,5% por lo que algunos clientes poco vinculados a los bancos han dejado de ser rentables. "Si se va a empezar a cobrar por los depósitos dejarán de tener el papel que tenían hasta ahora porque no le interesará ni al proveedor ni al cliente", apunta Santiago Carbó.

La situación que plantean los expertos es que las entidades pasarán a estudiar cada caso para determinar a qué clientes cobran por sus depósitos y a cuáles no. De hecho, la banca no ha comenzado a cobrar a todos los clientes corporativos e institucionales, sino los que cumplen con unos requisitos determinados en cuanto a volumen que mantienen en la cuenta y su vinculación con la entidad.

"Las cuentas corrientes tienen un coste cuando debería suponer unos ingresos. Es la primera cuestión que ha roto todos los esquemas, porque guardar un depósito no es gratis. En este momento no es fácil acostumbrar a un cliente al que le han dado un servicio gratis durante mucho tiempo y ahora comenzarle a cobrar. En España se ha optado por ofrecer un paquete básico y cobrar por servicios adicionales, pero en Francia o Alemania cobran por las cuentas corrientes. Hay un reto importante de educar al consumidor para pedirle que pague por servicios que antes eran gratuitos", considera Fernando Fernández.

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