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El BBVA calcula que la economía catalana ha podido perder entre una y dos décimas de PIB por los altercados

La entidad detecta con los datos de sus tarjetas que en las fechas de los incidentes se produjo una caída temporal del consumo en Cataluña

Sentencia proces
Manifestantes en el aeropuerto de Barcelona.

El servicio de estudios de BBVA alerta de que los altercados registrados en Cataluña en respuesta a la sentencia del procés han podido restar entre una y dos décimas al PIB catalán de este año, esto es: unos 450 millones de euros. En su informe publicado este miércoles sobre la situación de la economía catalana, la entidad aprecia que "el aumento de la incertidumbre no parece tan intenso como en octubre de 2017, pero a corto plazo también se observa un impacto".

Con los datos agregados y anonimizados del gasto en tarjetas de clientes del BBVA, el servicio de estudios detecta que "el efecto sobre el gasto de las familias catalanas habría sido negativo aunque, por el momento, temporal". Como consecuencia, en sus previsiones Cataluña crecería un 1,8% en el conjunto de 2019.

De acuerdo con esas cifras de tarjetas y terminales de pago, el gasto de los residentes en Cataluña cayó hasta un 10% en los días de los disturbios. En el caso de los extranjeros llegó a desplomarse hasta un 20%. Una vez se acabaron los incidentes, el consumo recuperó los niveles normales. El banco no ha podido todavía hacer un examen pormenorizado para comprobar en qué zonas ha afectado más. 

En todo caso, BBVA Research considera que las repercusiones está siendo "negativas pero limitadas". Y que se ha notado en sectores particularmente expuestos, como el turismo, pero también de modo general en la creación de empleo. "Si se prolongan en el tiempo, introducirían un sesgo a la baja sobre las previsiones de crecimiento", advierte. Por eso, señala que "retornar a un contexto de estabilidad, que permita el normal desarrollo de las actividades, debe ser un objetivo clave de las administraciones". En esta misma línea, el Banco de España ya avisó hace poco de que si persiste esta incertidumbre podría acabar pasando factura a la economía.

El BBVA recuerda que tras los atentados de Barcelona y las tensiones independentistas de octubre de 2017 se registró una caída de las llegadas de visitantes que forzó un ajuste de los precios hoteleros. Y también que a partir de entonces se vio un empeoramiento de la confianza empresarial y una creación de empleo inferior a la que se hubiese logrado sin la incertidumbre. Hasta el punto de que, según los datos del INE, desde ese momento la economía catalana pasó de ser una de las regiones de España que más crece a estar por debajo de la media española. 

De hecho, el servicio de estudios había previsto antes que Cataluña por fin volviese en 2020 a crecer más que el promedio de la economía española. Pero dos factores han cambiado esta previsión, que ahora la coloca de nuevo en la media con un avance del PIB del 1,6% para el año que viene. Por un lado, la entidad resalta la delicada situación que atraviesa la industria, en especial la del automóvil, que puede tener bastante incidencia en Cataluña durante el año que viene. Y ello a pesar de la diversificación de la economía catalana y de cómo están aguantando sus exportaciones en medio de la ralentización global. 

Y por otro, el informe destaca estas nuevas tensiones en las calles, que añaden incertidumbre sobre el futuro. Sobre todo preocupan las consecuencias que pueda tener en el futuro sobre el turismo que recibe la comunidad. No obstante, el servicio de estudios subraya que hay que mostrar mucha cautela porque solo ha recabado datos parciales y preliminares. Y precisa que, de momento, el impacto detectado se ha circunscrito a las fechas de los altercados.

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