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El aeropuerto de Sevilla coge altura

El aeródromo de San Pablo ha pasado de perder pasajeros hasta 2013 a convertirse en el de mayor crecimiento de Europa

aeropuerto sevilla
Viajeros en la terminal de salidas del aeropuerto de San Pablo en Sevilla.

En 2013, llegar a Sevilla en avión desde casi cualquier parte de Europa exigía hacer escala y las conexiones nacionales eran pocas. La crisis se cebó especialmente con los vuelos domésticos, de los que se nutría mayoritariamente su aeropuerto, provocando una fuerte caída del tráfico de pasajeros, que pasó de 4,5 millones en 2007 a 3,6 en 2013. Cinco años después, gracias a la recuperación económica, el boomturístico y a un plan de impulso público-privado, la terminal de San Pablo ha recuperado terreno, ha batido su récord y en 2018 se convirtió en el aeropuerto de su capacidad (entre cinco y 10 millones de pasajeros) que más creció de Europa. Este año mantiene la tendencia, que le ayuda a reposicionar a Sevilla como destino turístico y polo de atracción empresarial.

En el plan Conectando Sevilla con el Mundo están involucrados AENA, las administraciones, lideradas por el Ayuntamiento, y el sector empresarial de la ciudad. “El plan se diseñó sobre tres ejes: reducir la dependencia del mercado doméstico, que en 2013 representaba el 61,3% del flujo de pasajeros; diversificar las aerolíneas que operaban e incrementar la conectividad con el resto del mundo”, explica Jesús Caballero, director del aeródromo sevillano.

El directivo dice que el plan empezó a dar sus frutos antes de lo previsto. Ya en 2014, el aeropuerto inició su recuperación, con un 5,3% más de usuarios. En 2017 superó por primera vez los cinco millones de pasajeros. En 2018, tras un aumento del 25%, alcanzó los 6,3 millones y se convirtió en el aeródromo de Europa que más creció, una posición de la que no se ha apeado este año, con un incremento acumulado del 21%, según cifras de AENA. Además, el tráfico internacional se ha equiparado con el doméstico, pasando de 10 aerolíneas en 2013 a 23, muchas de bajo coste, en 2019. Y de 61 rutas se ha pasado a 94 con 71 destinos diferentes. Se ha priorizado la conexión con los principales hubs europeos y con Madrid, lo que favorece el flujo de pasajeros con América. “Gracias a esos enlaces hemos reducido las escalas”, señala Caballero.

La existencia de un plan unitario, público y privado, es clave para convencer a las aerolíneas del atractivo y potencial de la ciudad. “Antes de seleccionar un nuevo destino realizamos un análisis de big data, estudios de pasajeros, perfiles, se diseña una aportación de recursos para la promoción turística y de negocios de Sevilla… Con todo ello tratamos de hacerles ver que sus riesgos, si apuestan por nuestro aeropuerto, son mínimos”, explica Caballero. Y también ayuda una mayor proactividad. “Hacer crecer el aeropuerto se ha incorporado a la política turística local, hemos dejado de esperar a que las compañías aéreas vengan a interesarse”, explica Antonio Muñoz, responsable municipal de Turismo.

La ampliación del aeródromo, una inversión de 61,6 millones de euros cuya finalización se prevé en 2021, debe ayudar a fidelizar a las aerolíneas. “Hemos trabajando con las compañías para adaptar el espacio a sus necesidades”, explica Caballero, y pone de ejemplo la apertura en octubre de un centro de mantenimiento de Ryanair, que garantiza la presencia de la aerolínea irlandesa.

Que Ryanair instale su taller en San Pablo no es casual. “En Sevilla hay ingenieros y mano de obra excelentemente formada en materia aeroespacial”, explica por teléfono Karsten Muehlenfeld, director de Ingeniería de la aerolínea. El aeródromo sevillano alberga una planta de Airbus y es el segundo polo aeronáutico de España. Entre esa industria y el boom del comercio electrónico han influido en el aumento de la carga aérea. Desde 2013, el movimiento de mercancías se ha incrementado en más del 150%, pasando de 5.000 toneladas 12.600.

Para el futuro, los retos pasan por consolidar rutas y aumentar la conexión con Europa del este, EE UU y Asia, señala Muñoz. Pero es cauto: “Debemos ser conscientes de nuestra posición, somos un aeropuerto regional en la periferia de Europa. Nuestra fortaleza son los vuelos punto a punto y la conexión con hubs europeos, de momento ninguna gran compañía se ha fijado en nosotros para ser nodo internacional”, admite.

La conexión con Sevilla, la tarea pendiente

El aeropuerto de Sevilla no para de incrementar sus conexiones con otras capitales europeas y marroquís, pero, paradójicamente, sigue sin contar con una vía de transporte alternativa al taxi o al autobús, que agilice su unión con la capital andaluza. El proyecto que cuenta con un consenso generalizado es enlazar a través del tren la estación de Santa Justa con el aeródromo de San Pablo, una inversión que corresponde al Gobierno autonómico y central. “La orografía no es complicada y estamos en contacto con el Ministerio de Fomento y la consejería, el proyecto no está cuestionado, se trata más de una cuestión política que quede refrendada en los presupuestos correspondientes”. La Junta ya ha encargado el estudio de viabilidad y en las cuentas que el Gobierno de Pedro Sánchez presentó para 2019 y que no salieron adelante se incluía una partida para la mejora de la red de cercanías de Sevilla.

El tranvía es otra alternativa que también defiende el Ayuntamiento que dirige el socialista Juan Espadas, pero cuyo proyecto fue bloqueado en el anterior mandato por el resto de los partidos de la oposición. Lo que sí se está desarrollando es un sistema, dentro del proyecto Smartcities, entre el aeropuerto y el consistorio para adaptar en tiempo real las flotas de taxi y autobuses al flujo de pasajeros.

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