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Endesa acelera el cierre de todas sus centrales de carbón “por falta de competitividad”

El valor contable de As pontes, Litoral, Compostilla y Andorra asciende a 1.300 millones

Endesa As Pontes
Central térmica de As Pontes, en A Coruña.

El Consejo de Administración de Endesa ha aprobado cerrar la actividad de sus centrales térmicas de carbón en la península. La medida afecta a las centrales de As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería), que se unen a las de Compostilla (León) y Andorra (Teruel), cuya clausura ya había anunciado. Adicionalmente, Endesa tiene previsto aumentar “de manera significativa” en su próximo plan estratégico las inversiones destinadas a capacidad de generación renovable.

Estaba cantado; pero había que esperar a que el consejo de administración pusiera el sello. De poco han servido las caravanas de protesta que organizaron los trabajadores de As Pontes, conocedores de la posibilidad de cierre, desde esta localidad a A Coruña en las últimas semanas. La decisión se conoció ayer a media tarde mediante un hecho relevante enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Tanto As Pontes como Litoral se habían salvado de la primera criba que había hecho la empresa, que sí había incluido las de Compostilla y Andorra en sus planes de clausura para 2020. Las dos centrales incumplen las condiciones medioambientales fijadas por la UE y Endesa decidió no abordar las inversiones necesarias para alcanzar los límites de emisiones establecido. De esa forma, estas dos centrales no podrán seguir funcionando a partir del 30 de junio del próximo año por esa razón.

En el caso de As Pontes y Litoral, lo que hace la empresa ahora es acelerar o adelantar el cierre, que en principio tenía el año 2030 como tope. Pero la antigua eléctrica estatal, ahora controlada por el grupo italiano Enel, ha concluido que no ofrece rentabilidad mantener esas térmicas abiertas, por lo que se cerrarán antes.

La clausura no tiene fecha, depende del permiso que debe recibir la empresa del Ministerio para la Transición Ecológica. Fuentes de la empresa no se han pronunciado al respecto, aunque otras fuentes estiman que no será más allá de dos o tres años. La ministra, Teresa Ribera, convocará el próximo lunes una reunión con los trabajadores, los agentes locales y la empresa para conocer de primera mano la situación, valorar escenarios y estudiar las actuaciones.

La empresa toma esta decisión de acuerdo "de conformidad con los trámites y procedimientos legalmente establecidos y evaluar opciones de futuro en dichos emplazamientos". Según el hecho relevante difundido, “no se espera que esta medida tenga un impacto relevante en el margen de explotación de la compañía”. “El valor neto contable del conjunto de centrales térmicas de carbón peninsular asciende aproximadamente a unos 1.300 millones de euros, que incluye el importe estimado de la provisión para el desmantelamiento de estas centrales”, continúa.

Endesa sostiene que “durante 2019 se ha producido una profunda modificación en las condiciones de mercado que afectan a las centrales térmicas de carbón, derivadas fundamentalmente del precio internacional de las commodities y la efectividad de los nuevos mecanismos de regulación del mercado de derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) [cotizan un 50% más caros que el ejercicio anterior] que desplaza a las centrales de mayor volumen de emisiones en beneficio de otras tecnologías”. Esta situación estructural ha determinado que las centrales térmicas peninsulares de carbón “no resulten competitivas” y por tanto su funcionamiento “no resulte previsible en el mercado de generación eléctrico en el futuro”.

La decisión adoptada por el consejo de administración de Endesa de acelerar el compromiso de descarbonización “discontinuando la producción de generación térmica peninsular de carbón” (o sea, de cerrar) y el análisis que debe realizar del valor recuperable de estas instalaciones “podría implicar el registro contable de un deterioro de valor de estos activos por un importe máximo equivalente a la totalidad de su valor neto contable, lo que, en su caso, reduciría el importe futuro de las amortizaciones estimadas en el conjunto de centrales”.

Ante eso, los objetivos se han centrado en las energías verdes y las inversiones se han destinado cada vez más a instalaciones de renovables. El plan estratégico actual de Endesa plantea la instalación de 1.900 megavatios (MW) verdes (entre eólicos y solares) hasta 2022. Sin embargo, este plan será modificado antes de final de año con un nuevo impulso a este tipo de energía, de manera que para 2030 pueda contar con 8.000 MW nuevos.

Impacto en el dividendo

El detalle de los importes que se registrarán a 30 de septiembre de 2019 se hará constar en una nota específica del informe de gestión consolidado correspondiente al periodo de nueve meses terminado en esa misma fecha, que está previsto que se haga público el próximo 5 de noviembre de 2019. “El registro contable de un deterioro es un parámetro que no se tiene en consideración en el cálculo del beneficio neto ordinario conforme a la política de dividendos vigente, por lo que no tiene impacto alguno en la determinación de la remuneración del accionista”, según la empresa.

El previsto anuncio del cierre había llevado a los sindicatos a montar protestas en las comarcas, que han sido especialmente llamativas en la comarca gallega de As Pontes, donde además de los trabajadores se han manifestado los camioneros. La cifra de estos transportistas se eleva a 150, que llevan el carbón desde el puerto de Ferrol hasta la térmica. Según han afirmado, muchos de ellos habían adquirido vehículos recientemente o los habían adaptado; y ahora se ven haciendo frente al pago de los créditos.

En Almería, las protestas han sido menos llamativas. Precisamente, los empleados de la central de Litoral habían recibido un premio a la mejor propuesta de mejora mediambiental por la eficiencia lograda para la limpieza de la instalación mediante técnicas de trabajo en altura. Esta acción permite un ahorro de 286.000 euros anuales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La condena de las térmicas

Las centrales de carbón han sido prácticamente expulsadas del sistema energético mientras han avanzado las energías denominadas limpias. Bajo esta condena anunciada, las poblaciones con centrales han visto como la amenaza del cierre era cada vez una realidad más cercana.

De esta manera, las eléctricas propietarias de estas instalaciones han ido dosificando el cierre. De las 12 centrales operativas en España en la actualidad, solo quedarán cinco más allá de 2020. Dos de ellas, serán las de As Pontes y Litoral, cuya vida no se espera mucho más allá. Además figuran Los Barrios (Cádiz), de Viesgo, y Aboño y Soto de Ribera, las dos en Asturias y propiedad de EDP España.

Iberdrola ya anunció en noviembre de 2017 el cierre de las térmicas de carbón que le quedaban abiertas, las de Lada (Asturias) y Velilla del Río Carrión (Palencia), en 2020. Asimismo, Naturgy hizo lo propio a principios de este año, al solicitar al Ministerio para la Transición Ecológica el cierre de Meirama (Galicia), Narcea (Asturias) y La Robla (Castilla y León).

Endesa también presentó a finales del año pasado la solicitud formal de cierre para Andorra (Teruel) y Compostilla (León).

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