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La OIT aprueba un convenio contra la violencia y el acoso en el trabajo

La organización internacional culmina la conferencia de su centenario con una declaración sobre el futuro del trabajo

A la izquierda, el director general de la OIT, Guy Ryder, junto con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres
A la izquierda, el director general de la OIT, Guy Ryder, junto con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres AP

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha finalizado la conferencia con la que celebraba el centenario del organismo aprobando dos documentos trascendentes: una convención contra el abuso y la violencia en el trabajo y una nueva declaración oficial, esta sobre el futuro del trabajo. La primera exige a todos los países miembros de esta organización dependiente de la ONU la adopción de "una legislación que exija a los empleadores tomar medidas apropiadas [...] para prevenir la violencia y el acoso en el trabajo".

Una vez aprobada la convención contra el acoso, por una amplísima mayoría de miembros, ahora debe ratificarse en los países miembros para que esa norma internacional se convierta en fuente de derecho en cada país. El objetivo es proteger a "trabajadores y empleados, con independencia de su situación contractual, incluidas las personas que realicen actividades de capacitación, pasantías y formación profesional, los trabajadores cuyo contrato se haya rescindido, las personas que realicen labores de voluntariado o busquen trabajo, y los solicitantes de empleo".

En el texto, en su artículo uno, se define la violencia y el acoso como "un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico".

La convención, en el artículo cuatro, recoge una serie de medidas que debe contener la legislación de los países que la sancionen como, lógicamente, la prohibición de la violencia y el acoso, la puesta en prácticas de políticas que luchen contra el problema, iniciativas de prevención, sanciones y herramientas contra ella.

La conferencia de la OIT, que se ha celebrado entre el 10 y el 21 de junio, también ha aprobado una nueva declaración de la organización, a modo de inauguración de su segundo centenario de vida, aborda el futuro del trabajo. En los primeros borradores, se pretendía añadir un nuevo derecho fundamental del trabajo, la salud, a los cuatro que se constituyeron en 1998 (no discriminación, libertad de asociación y negociación, rechazo al trabajo forzoso y al infantil).

No obstante, la declaración final sí que exhorta a los países miembros para que los trabajadores disfruten de un "programa de trabajo decente" en el que, además de los derechos fundamentales, se contemple un salario mínimo adecuado, límites al tiempo de trabajo y la seguridad y salud en el trabajo. De este listado, se ha caído respecto de los borradores, la protección de los datos personales, aunque un poco más adelante sí que reclama "medidas que permitan asegurar una protección adecuada de la privacidad y de los datos personales [...] en el mundo del trabajo".

La declaración sobre el futuro del trabajo es el documento final de un debate en el que la OIT ha estado enfrascada durante tres años. Entre los objetivos que se marca está la formación de los trabajadores durante toda su vida laboral. También exige a los países miembros que fortalezcan el "acceso universal a una protección social completa y sostenible".

Sobre la convención contra la violencia y el acoso, el director general de la OIT, Guy Ryder, apuntó al final de la conferencia que "el siguiente paso es ponerla en marcha para crear un mejor, más seguro y más decente entorno de trabajo para hombre y mujeres".

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