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El director del CNI advierte de que en España con el 5G la ciberseguridad “va a sufrir”

Félix Sanz Roldán avisa de que hay que permanecer alerta a los riesgos y oportunidades que brinda la revolución tecnológica, a la vez que reconoce la preparación de España para superar los obstáculos

Feria tecnológica en Kunming.
Feria tecnológica en Kunming. Reuters

La seguridad “va a sufrir aún más” con la implantación de la tecnología 5G, ha advertido el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general Félix Sanz, quien no obstante se muestra convencido de que España superará este desafío. Para el máximo responsable del servicio secreto español, que inauguró ayer en Madrid una mesa redonda sobre ciberseguridd, el peor error que puede cometer un oficial de Estado Mayor es “apreciar mal la situación”, porque sería especialmente grave en una situación como la actual, en la que el mundo está inmerso en una revolución tecnólogica acelerada.

El 5G es la tecnología que desarrolla la quinta generación del móvil y permitirá procesar en tiempo real cualquier orden electrónica, lo que supondrá un salto que permitirá el funcionamiento de coches autónomos o robots industriales. Su implantación, en opinión del director del CNI, acentuará la vulnerabilidad de la sociedad (“desestabilizar a través de la red es sencillo y barato”, apuntó Sanz). Por otro lado, el general subrayó las fortalezas de España para afrontar “con éxito” este reto, según señaló en Feindef, la primera feria internacional de material de Defensa y Seguridad que se celebra en España.

Tras recordar que el 52% del tráfico en Internet ya no se produce entre humanos sino entre máquinas y que en pocos años “mil millones de cosas hablarán entre sí”, el general Sanz recordó que la red de fibra óptica de España, la tercera del mundo, es más extensa que la de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Portugal juntas. Cubre el 80% del territorio español, frente al 8% del alemán.

Sanz reconoció que el desarrollo tecnológico ha afectado a la confianza de los ciudadanos, que se enfrentan a los intentos de interferir en los procesos electorales, al riesgo de interrupción de servicios públicos esenciales o la estrategia de la desinformación, pero ha llamado a aprovechar la oportunidad que brinda el progreso y a no poner solo “puertas o vallas”.

“Estamos bien situados, tenemos la infraestructura adecuada y un sistema de gobernanza humilde, pero que está funcionando”, subrayó, en alusión a la Estrategia Nacional de Seguridad o al hecho de que, cuando se produjo el ciberataque mundial del virus Wannacry (septiembre de 2018), el Centro Critológico Nacional, dependiente del CNI, desarrolló rápido una vacuna que tuvo 600.000 descargas en una hora.

Lo que no quiso el general es entrar en la guerra comercial entre Washington y Pekín y al veto impuesto por la Administración Trump a la compañía china Huwawei, a la que acusa de connivencia con las autoridades de Pekín, apelando a la seguridad nacional. Durante su conferencia, el director del servicio secreto solo aludió al asunto de pasada, cuando habló de la creciente desconfianza “entre las dos potencias”. Todo el mundo entendió que se refería a EE UU y China y no a EE UU y Rusia como era habitual hasta hace pocos años.

Los responsables de Huawei han negado que el despliegue de sus redes 5G se utilice con fines de espionaje y alegan que se trata de “excusas” cuyo verdadero objetivo es favorecer a sus competidores estadounidenses, más retrasados tecnológicamente.

Presión a los aliados

La compañía china, puntera en el desarrollo del 5G y segunda vendedora de móviles del mundo, ha recurrido ante los tribunales estadonidenses la ley que prohíbe a las agencias gubernamentales o a sus contratistas hacer negocios con Huawei, por considerarla inconstitucional. Google ha anunciado que dejará de suministrar sus productos al gigante chino.

EE UU ha presionado a sus aliados para que se sumen al veto, con el argumento de que la tecnología china puede servir de caballo de Troya para controlar a los países occidentales a través de las puertas traseras de sus redes. Japón y Australia se han sumando al veto, pero no la mayoría de los países europeos. Huawei tiene 40 contratos con operadores de todo el mundo para el despliegue del 5G y ha instalado ya 100.000 estaciones base. En España ha firmado acuerdos con Telefónica, Vodafone y Orange con los que ha realizado proyectos pilotos, como la primera llamada en 5G. La compañía china es la primera proveedora de redes 4G y fibra óptica en España y ha firmado acuerdos con 17 firmas del Ibex 35.

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