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Simón Pedro Barceló: “Somos más rentables que Meliá y NH”

El presidente de Barceló explica el plan de expansión del grupo, que prevé una inversión de casi 1.000 millones de euros

Simón Pedro Barceló, copresidente de Grupo Barceló.
Simón Pedro Barceló, copresidente de Grupo Barceló.

Simón Pedro Barceló (Palma de Mallorca, 1966) es la cabeza visible del segundo conglomerado hotelero español. Junto a su primo, también Simón, preside Grupo Barceló, una empresa familiar que no quiere dejar de serlo y que, según este discreto y cauto directivo, es más rentable que Meliá, la primera del sector, y que NH, a quien desplazó en el ranking nacional por número de habitaciones en 2018 después de intentar fusionarse con ella sin éxito hace año y medio. Ahora NH está en manos de la tailandesa Minor, lo que “es una pena para España”, dice.

El copresidente de la empresa turística aborda un importante plan de expansión, en el que ganar tamaño a través de compras corporativas es el gran reto, “nos encantaría encontrar una oportunidad de similares características a la de NH u Occidental Hoteles, nuestra última adquisición, en 2015. Pero la situación récord del mercado turístico y la enorme competencia de los mercados financieros nos lo dificulta. Aunque vamos a intentarlo”, asegura. Mientras, continúa, “invertiremos en activos individuales, como el nuevo hotel de la Riviera Maya, a cuyo desarrollo vamos a destinar 200 millones de dólares; o en Marruecos, donde tenemos una propiedad con suelo para crecer”.

La empresa va a dedicar cerca de 1.000 millones de euros entre 2019 y 2021 para ganar tamaño, según su presidente. Y lo va a hacer a la antigua usanza. Invirtiendo en propiedades, cuando el sector hotelero se desprende de activos y busca la gestión, el alquiler o la franquicia. Barceló apela a la tradición para justificar esta singularidad y también a que el modelo ligado al patrimonio ofrece mayores retornos. “Tenemos mejores resultados económicos que Meliá y NH con un tamaño operativo más pequeño y este sistema nos parece fundamental para seguir creciendo. Pensamos que puede ser una inversión rentable a futuro”, expone. Eso sí, cree que la expansión no solo se puede basar en la compra por el riesgo que se adquiere con el endeudamiento. La expansión se realizará con recursos propios y, si fuera necesario, acudiendo a financiación bancaria puntual.

Y es que si algo destaca este ejecutivo durante la entrevista es que Grupo Barceló no tiene deuda financiera neta. 2018 ha sido un magnífico ejercicio, dice, ahora que empiezan a vislumbrarse unas vacas un poco más flacas por la ralentización económica. El beneficio operativo de la compañía alcanzó 350 millones de euros y el neto 180 millones. Lo que supone un avance sobre el ejercicio precedente. “Si se excluyen los beneficios extraordinarios de 2017, de 130 millones de euros, las ganancias han pasado de los 150 millones del pasado año a los 180 actuales”, afirma Barceló.

El presidente de la cadena hotelera cree que el turismo seguirá creciendo este año, en el mundo y en España. De hecho, sostiene, todos los aeropuertos nacionales exhiben datos positivos hasta marzo. “Es verdad que la estancia promedio se puede acortar”, concede. De ahí que pronostique que 2019 va a ser un año más difícil desde el punto de vista de la rentabilidad empresarial. “Es posible que baje la ocupación y que los precios sean inferiores a los de 2018. Sin embargo, los gastos se siguen incrementando. Los costes de personal suben y también los relacionados con la Administración, las distintas tasas de las comunidades autónomas… Eso va a estrechar los márgenes entre un 5% y un 10%”, anticipa.

Simón Pedro Barceló reconoce que ya se está notando este deterioro en el mercado vacacional español, no en el urbano. En Canarias, donde es temporada alta y su evolución es el indicador anticipado de lo que ocurrirá en el resto de las costas durante el verano. Sus hoteles han mejorado la ocupación sobre el año pasado pero a costa de la eterna estrategia del sector: con un descenso de los precios del 3% o 4%. “Hemos ajustado los precios para asegurar la ocupación”, admite. Acto seguido afirma “pero donde realmente nos jugamos la cuenta de resultados es en México, Centro América y en el Caribe, que siguen muy fuertes y mejorando”.

De ahí que anticipe unos beneficios un 10% superiores para 2019. Grupo Barceló pretende alcanzar los 200 millones de euros gracias a la mejora que experimentará el mercado americano. Al otro lado del Atlántico ni siquiera muestra inquietud sobre el endurecimiento imprimido por Estados Unidos a las inversiones en Cuba, “nos hemos asegurado de que ninguno de nuestros tres hoteles en la isla hubiese sido expropiado a algún ciudadano estadounidense o cubano-estadounidense”.

En su lucha por ganar cuota de mercado, la cadena hotelera imprimirá una mayor velocidad de crecimiento a los destinos latinoamericanos (México, República Dominicana y el Caribe), que se llevarán la mitad de los recursos del plan estratégico; España y el Mediterráneo (Marruecos, Túnez...), que concentrarán el 25% de la inversión; Estados Unidos, donde a su actividad a través de la gestora Crestline este año pretende sumar un hotel en propiedad, contará con el 10% del capital, en tanto que otros mercados, fundamentalmente Asia, se llevarán el resto. “El turismo en Asia y la zona del Índico va a crecer durante decenios. Por eso no tenemos la sensación de llegar tarde. Ahora contamos con una presencia limitada y vamos a necesitar años para que sea significativa”.

Ávoris puede esperar

Grupo Barceló es más que hoteles. Tiene una amplia red de agencias de viajes mayoristas y minoristas e incluso una línea aérea. Un conjunto amplio de marcas que penden del paraguas de Ávoris, una empresa que el año pasado estuvo en el candelero por las negociaciones mantenidas para venderla. El presidente reconoce que “en el futuro queremos ser una compañía hotelera. La actividad de viajes estará sujeta a una operación corporativa que no creo que llegue tampoco este año porque hay partes de negocio que necesitan maduración después del crecimiento experimentado, como la compañía aérea, cuya flota estamos renovando”. Y echa la culpa del infructuoso acuerdo con una empresa francesa a la inestabilidad política española de los últimos tiempos, “los periodos electorales no facilitan las operaciones corporativas, que son procesos largos y, si España no va bien, Ávoris tiene un problema porque su negocio se basa en el mercado nacional. La estabilidad es clave para la valoración de una compañía”, afirma.

Ahora, con un PSOE revalidado, Barceló (que entre 1989 y 1993 fue senador por el PP) cree que “el resultado de las elecciones nos lleva a un Gobierno estable y la estabilidad es un valor tanto para la economía como para las empresas, por lo tanto son buenas noticias”. Buenas noticias para la expansión de una planta hotelera como la española que “ofrece la mejor relación calidad-precio del mundo y por eso tiene el éxito que tiene”.

 

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