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El páramo de la España que no exporta

El mayor mapa de pymes que venden al exterior refleja una realidad enormemente desigual entre la costa, las grandes capitales y el resto del país

El comercio exterior alcanzó en 2018 los 285.000 millones.
El comercio exterior alcanzó en 2018 los 285.000 millones.

Hay una España de pequeñas y medianas empresas dinámicas y exportadoras que se arremolinan en las grandes capitales, los puertos y los principales corredores de comunicación, y hay otra España donde solo el 4,7% de las pymes han optado por la internacionalización. Son empresas con una cifra de negocios de 3,3 millones de media y que arrojan beneficios cada año, el 48% de la rama industrial y el 38% de servicios. Esas son algunas de las conclusiones del primer “mapa de calor” que geolocaliza el negocio de las firmas medianas que han dado el salto al exterior en España.

El estudio, elaborado a partir de una base de datos de Iberinform con entrevistas a 470.000 empresas y autónomos (unas 160.000 realizadas de forma personal y el resto telefónicas), ha costado 11 millones de euros y lo firma el Observatorio Mesias para la Marca España. De la muestra, unas 18.800 empresas, el 20,17% de las pymes analizadas, reconocen tener actividad exportadora.

“El trabajo conforma la mayor radiografía realizada hasta el momento sobre los rasgos característicos de la pyme exportadora”, asegura su coordinador, José María Cubillo. Y arroja datos sorprendentes, como que la propensión a internacionalizarse es enormemente irregular a lo largo del territorio. Así, en Aragón o La Rioja, más del 40% de las pymes mandan sus productos al exterior, mientras que solo un 4,7% lo hace en Castilla-La Mancha, un 12,7% en Madrid (en este caso, por su alta densidad empresarial de firmas de todo tipo) o el 13,6% de las extremeñas.

El páramo de la España que no exporta

“Básicamente, lo que nos dicen los datos es que las empresas necesitan estar cerca de buenas comunicaciones y personal cualificado para desarrollar su actividad”, sostiene Cubillo. Eso significa que la revolución tecnológica —que acorta distancias y ayuda a la deslocalización— no ha llegado a estas firmas, ya que la gran mayoría tiene una dependencia logística muy importante. Y tan solo en el 47% de los casos, las empresas analizadas aseguran contar con un departamento formado por personal experimentado para el comercio internacional. Por comunidades, el País Vasco reconoce tener un mayor número de equipos gestores con experiencia (lo dice el 98% de los directivos consultados), seguidos de Madrid (71%), mientras que en el lado opuesto se sitúan Canarias o Andalucía. “La pyme exportadora genera más empleo y de más calidad que la que no exporta. Eso hace que las empresas se hagan más fuertes y que crezcan en tamaño. Aunque el empleo femenino es muy bajo, lo que constituye una debilidad grande”, sostiene Cubillo.

La evolución de las ventas medias de estas empresas no ha parado de crecer desde 2013, al igual que los ratios de liquidez y solvencia han mejorado. En paralelo, el endeudamiento ha caído y han ganado en rentabilidad en el último lustro. Una realidad que contrasta con lo poco que la exportación cuenta en el debate público.

Un análisis realizado esta semana por el Club de Exportadores sobre los programas electorales que este domingo se baten en las urnas mostraba que apenas el 1% de las propuestas de los partidos políticos tienen que ver con el comercio exterior pese a que éste supone el 34% del PIB del país. Tampoco fue un tema que asomase en los duelos televisados de los candidatos. “La exportación nunca ha sido un gran tema, han tendido a olvidarse, pero cuando se imponen épocas duras las ventas al exterior nos han sacado de la crisis. En la última han pasado de suponer el 21% del PIB al 34%”, sostiene Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores.

La última iniciativa pública de apoyo a la exportación ha sido un plan bianual aprobado el 29 de marzo en Consejo de Ministros. “La noticia buena es que el Gobierno le dio continuidad a un plan del anterior Ejecutivo del PP. Tiene cosas muy positivas, pero también elementos con poca definición”, añade Bonet. Entre ellos está la ampliación de la línea de financiación Fiem, pensada para respaldar proyectos de pymes que, según el Ejecutivo saliente, ampliará el importe de lo que se considera un pequeño proyecto y reducirá “en cierta medida las exigencias de solvencia del receptor de la financiación”.

María Peña, consejera delegada de ICEX desde julio de 2018 y ahora en funciones, añade que se han desarrollado otras iniciativas, como un plan que identifica oportunidad de negocios inclusivos en países como Bolivia, Perú, Ecuador o Marruecos. “Ponemos en comunicación a proveedores [españoles] con empresas que suministran productos en estos países con la intención de diferenciar los productos a través de la inclusión”.

Balance optimista

Tras un 2018 de récord histórico en exportaciones, con productos por valor de 285.000 millones de euros (un 2,9% más que en 2017), el Gobierno estima para este año un crecimiento del 2,8%.

El 51% de los directivos entrevistados en el informe Mesias confía en que sus ventas tendrán una tendencia positiva este año, y solo un 3% detectaba a finales del año pasado, fecha del trabajo de campo, malas perspectivas. Otros análisis recientes ensombrecen esa proyección. “Los datos que nos llegan de Europa son bastante pesimistas en cuanto a crecimiento, y dado que cerca del 65% de las ventas al exterior van al resto del continente, no esperamos buenas noticias para la exportación”, analiza Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Colegio de Economistas. Un augurio que, si se cumple, afectará especialmente a esas pymes exportadoras que tan bien se han comportado en los últimos años.

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