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Fracasa la opa china sobre la eléctrica portuguesa EDP

La oferta de la estatal china CTG, que ya poseía el 23%, superaba los 9.000 millones de euros

António Mexía, presidente ejecutivo de EDP.
António Mexía, presidente ejecutivo de EDP.

Después de un año de trámites, la empresa estatal China Three Gorges (CTG) no se hará con EDP, la primera eléctrica portuguesa. La asamblea de accionistas ha rechazado este miércoles el desblindaje de sus estatutos, una de las condiciones de CTG para seguir adelante con la oferta de compra de la empresa por un total de 9.100 millones de euros.

El 56,60% de los accionistas presentes en la asamblea, celebrada en la tarde del miércoles en Lisboa, votó contra el desblindaje de sus estatutos y, en concreto, en contra de acabar con la limitación del derecho de voto del 25%, cualquiera que fuese el porcentaje accionarial. Este desbloqueo era una de las condiciones que había impuesto CTG para presentar oficialmente la opa sobre el resto de la empresa que aún no le pertenece. A raíz de la privatización de la estatal EDP en 2012, la empresa china se hizo con el 23,27% de la sociedad.

Con las actuales reglas, aunque hubiera conseguido hacerse con la mayoría de EDP a través de la opa, la china solo podría tener un 25% de los votos. Hace un año, CTG lanzó la oferta de compra de por lo menos el 50% de EDP a un precio de 3,26 euros por acción.

La inversión de una empresa estatal china en una empresa estratégica en Portugal levantó críticas dentro y fuera del país. Dentro, entre algunos partidos por la paradoja de que una empresa pública extranjera controlara una privada nacional y primera necesidad; en el exterior, los fondos norteamericanos, además de las autoridades de aquel país se pusieron en contra. A falta de la presentación oficial de la opa ante la CMVM, CTG tenía que conseguir el beneplácito de 18 organismos reguladores en ocho diferentes países, siendo Estados Unidos el más opuesto a la operación; incluso su embajador en Portugal ya había anunciado que su país nunca avalaría la operación china.

La oferta china aún era más controvertida porque otra empresa paraestatal china tiene el 25% de REN, la red de distribución eléctrica, es decir, que China iba a conseguir algo que las reglas de la Comunidad Europea prohíben a sus miembros, la producción y la distribución de la electricidad en unas mismas manos.

Proporcionalmente a su población y a su PIB, Portugal es el principal receptor de inversores chinas en Europa. También son chinos la mayoría de inversores que logran un visado de oro, a cambio de comprar un inmueble. Las inversiones chinas se concentran en servicios básicos, como la electricidad o el agua, los seguros, la banca o el petróleo. Recientemente firmó un acuerdo para formar parte de la nueva ruta de la seda, la red de transporte de mercancía de Asia a Europa, utilizando su puerto de Sines.

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