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Campa defiende su “independencia” al frente de la EBA pese a su actual cargo en el Santander

El candidato a presidir el regulador europeo pasa la primera votación en el Parlamento Europeo

José Manuel Campa, ex secretario de Estado y futuro presidente de la EBA
José Manuel Campa, ex secretario de Estado y futuro presidente de la EBA REUTERS

El candidato a presidir la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), José Manuel Campa, garantizó este martes en el Parlamento Europeo su "independencia al frente de la institución" a pesar de su actual cargo de director general adjunto en Banco Santander. Campa —quien fue preguntado por su relación con la entidad por el PP, los socialistas y Los Verdes—, desgranó en comisión parlamentaria los retos inmediatos de su próximo mandato, de cinco años: el Brexit, el auge de las nuevas tecnologías en el sector financiero y la protección de los consumidores.

Campa pronunció este martes un breve discurso antes de someterse a las preguntas de los principales grupos en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara. El actual directivo del Santander pasó la primera prueba, a falta de que su nombramiento sea avalado por el pleno del Parlamento. En su presentación, defendió el papel de la EBA para asegurar el saneamiento del sector bancario, entre otros instrumentos, con las pruebas de resistencia. Además, se fijó como principal reto a corto plazo el Brexit que, de entrada, ya supone el traslado de la institución de Londres a París.

Pese a recibir la luz verde de la comisión parlamentaria, Campa tuvo que afrontar las preguntas de los diputados sobre sus actuales vínculos con Banco Santander y los conflictos de intereses que puede acarrear cruzar esa puerta entre la industria financiera y el regulador bancario. El diputado de Los Verdes, Ernest Urtasun (ICV), le preguntó directamente si todavía es empleado de la entidad financiera y le inquirió sobre si no hubiera sido mejor haber dejado su puesto antes de lanzar su candidatura. “Campa no es solo un banquero, su cargo en el Santander, donde a día de hoy está en nómina, es de jefe global de asuntos reguladores. Se le paga por hacer de lobista a los reguladores”, afirmó Urtasun tras la comisión.

Campa respondió: “Sí, aún soy empleado”. Consideró que “probablemente” hubiera sido mejor haber dejado el empleo antes de optar a la candidatura de la EBA, pero se justificó en que debía tener en cuenta su “vida laboral” y que el acceso a la presidencia de la institución entrañaba riesgos. “Era una posibilidad [dejar su cargo actual], pero no proporcionada”, añadió. Campa también sostuvo que su actitud respecto a la entidad en la que trabaja no hubiera cambiado en caso de haber dejado el empleo y aseguró que será “independiente” a los mandos de la EBA.

"Tolerancia cero" con los productos fraudulentos

El aspirante a presidir el regulador también respondió a las mismas preguntas del diputado alemán del PP, Marcus Feber, y la socialista francesa Pervenche Berès. Campa les explicó que, además de trabajar en el sector bancario, en el pasado fue universitario –fue profesor en Iese— y funcionario –ocupó la secretaría de Estado de Economía con Elena Salgado—. “Voy a ser justo y equilibrado con todos los actores, ya sean bancos grandes o pequeños”, afirmó.

El exsecretario de Estado también sostuvo que habrá “tolerancia cero” respecto a las ventas de productos fraudulentos. Para ello, expuso que debe haber “información adecuada”, una “evaluación previa” y correcta sobre los contratos y “transparencia”. “Debemos asegurarnos de que el producto se venda al cliente adecuado”, agregó.

La candidatura de Campa se aprobó finalmente por 35 votos a favor, ocho abstenciones y seis en contra, aunque el nombramiento debe pasar por el Parlamento Europeo. Los Verdes votaron en contra. No solo porque consideran que no es el candidato idóneo, sino también porque en la nueva oleada de cambios en las cúpulas de las instituciones financieras (han cambiado el economista jefe del BCE o el presidente del MUS) no hay ninguna mujer. En el Consejo General del Banco Central Europeo, por ejemplo, hay 29 hombres y solo una mujer.

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