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Holanda multa a Uber con 600.000 euros por ocultar el robo de datos de sus clientes

Reino Unido ha sancionado a su vez a la compañía de taxis con 433.818 euros por el mismo motivo

Una de las sedes de Uber en Madrid.
Una de las sedes de Uber en Madrid.

Uber, la empresa de vehículos con conductor a través de aplicación móvil, tendrá que pagar una multa de 600.000 euros a la Autoridad holandesa de Protección de Datos por haber ocultado un ciberataque. En octubre de 2016, la firma sufrió un asalto cibernético que afectó a 57 millones de clientes a escala mundial: sus nombres, direcciones de correo electrónico y número de teléfono acabaron en manos de los piratas informáticos. En Holanda, el asalto afectó 174.000 de los 400.000 usuarios, y de ahí la penalización. El Reino Unido ha sancionado a su vez este martes a Uber con 433.818 euros “por no proteger la privacidad de 2,7 millones de viajeros”.

Uber ocultó el ataque informático durante un año y pagó el silencio de los ciberpiratas: les dio 100.000 dólares (88.312 euros) a cambio de que borraran los datos obtenidos. En Estados Unidos, el asaltó alcanzó a 600.000 personas, de las que también se robó el número del carné de conducir. El pasado septiembre tuvo que pagar allí 130 millones de euros. Según la firma de taxis, las tarjetas de crédito, fecha de nacimiento, o número de la seguridad social de sus clientes no acabaron en manos de los ladrones.

En el momento del ataque, la compañía analizaba con las autoridades estadounidenses la forma de proteger la privacidad de su clientela. “Nos complace haber cerrado este capítulo, y como ya hemos informado a las autoridades europeas, hemos mejorado nuestra seguridad desde el incidente de hace dos años. Nuestros directivos también han cambiado en nombre de la transparencia. Hemos aprendido de nuestros errores y seguimos trabajando para ganarnos la confianza de nuestros clientes”, ha asegurado Uber, en un comunicado publicado tras el anuncio de la multa.

En 2016, sin embargo, Travis Kalanick, exdirector general de la empresa prefirió ocultar lo ocurrido. De ahí que Steve Eckersley, director de investigaciones del Comisionado británico de Información, que informa directamente al Parlamento de Westminster, haya lamentado este martes que “clientes y conductores no fueran informados de lo ocurrido: una falta total de respeto”.

Tras el robo informático, la Autoridad holandesa de Protección de Datos abrió una investigación a escala europea, dado que la oficina central de Uber está en Ámsterdam. Alemania, Francia, Italia y Reino Unido forman parte del equipo de expertos. La firma, que ha pedido disculpas por lo ocurrido y ha asegurado que “la seguridad y protección de datos de sus clientes es esencial”, señala asimismo que “los pasajeros no tienen que tomar medidas, porque no hay pruebas de que el ataque fuera acompañado de un uso fraudulento de la información”.

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