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Draghi mantiene sus planes pese a que la economía crece de forma “más débil de lo previsto”

El banquero pone el foco en el Brexit e Italia como "incertidumbres" en la zona euro

Mario Draghi, tras el Consejo de Gobierno del BCE en Fráncfort / En vídeo, declaraciones de Mario Draghi

El crecimiento de la zona euro sigue dando señales de fatiga. Aguanta, pero las incertidumbres se convierten en riesgos que amenazan con ir arañando décimas a la expansión económica. Hasta hace unos meses los rasguños llegaban de fuera: de las políticas proteccionistas de Estados Unidos, de las crisis de Turquía o Argentina y de las guerras comerciales. Ahora el zarpazo puede venir de dentro: del desafío italiano a Bruselas o de un Brexit sin acuerdo. Y a pesar de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, advirtió de que la información apunta a que llegan datos que apuntan a una bonanza “algo más débil de lo previsto”, el Consejo de Gobierno de la institución decidió dejar intactos sus planes de retirada de los estímulos. Con un aviso a los mercados: “Aún quedan herramientas en la caja”.

El BCE lanzará solo dos cartuchos más de 15.000 millones de euros mensuales para concluir su programa de compra de activos (APP, por sus siglas en inglés). Los tipos seguirán en su mínimo histórico del 0,00% --y del 0,40% negativo en el caso de la facilidad de depósito— hasta al menos el verano del año que viene y se seguirá aportando liquidez con la reinversión de la deuda que vaya venciendo. La pérdida de dinamismo económico en la zona euro y todas las incertidumbres planteaban a Draghi el dilema de seguir con los estímulos o ir guardando munición para el próximo cambio de ciclo. Y en esa bifurcación, el banquero ha elegido seguir replegando velas al ritmo planificado.

El Consejo de Gobierno, ha detallado Draghi, ni ha discutido la posibilidad de alargar la expansión monetaria mediante la compra de activos. Ni aunque así lo hayan pedido algunos legisladores italianos ante la subida de la prima de riesgo de su país a raíz de la escalada entre Roma y Bruselas. El banquero central consideró que la economía doméstica sigue tirando del carro, el desempleo bajando, los salarios subiendo y la inversión productiva e inmobiliaria escalando. Las pulsaciones, pues, van más lentas pero no se han parado.

El banquero espera que, del mismo modo que el BCE va retirándose para rearmarse para la próxima batalla, los estados miembros de la moneda única vayan “reconstruyendo sus colchones fiscales”. “Esto es particularmente importante en países donde la deuda del gobierno es alta y para los cuales su adhesión al Pacto de Estabilidad y Crecimiento es crítica para proteger una posición fiscal sana”, afirmó. Lo dijo sin señalar directamente a Italia –dijo que la cuestión apenas se abordó en la reunión y que aún confía en un acuerdo con la Comisión Europea—, pero en las preguntas posteriores admitió que su país y el Brexit eran los dos desafíos internos que afronta la zona euro.

Efecto de la crisis en los bancos italianos

En una comparecencia llena de matices, Draghi afirmó que puede haber “algo de contagio” de Italia en los mercados de deuda soberana, pero “limitado”. Y sí advirtió de los riesgos de la banca de ese país en caso de que siga esa senda. Las entidades financieras tienen en cartera bonos de deuda italiana. Y si bajan de valor, su capital se verá dañado. Y como recuerda Lorenzo Codogno, economista y exsecretario del Tesoro italiano, ello conlleva una cascada de consecuencias: un mayor coste de la financiación, una reducción del crédito y, a la larga, una contracción de la economía y una disminución del margen presupuestario.

"Parecen unas simples declaraciones sensatas, pero son increíblemente difíciles de digerir en Roma", afirma Codogno. De hecho, a la vez que relativizó su actuación en la contención de la prima de riesgo del país, Draghi invitó a reflexionar sobre su evolución en las últimas semanas. “En los pasados meses no compramos bonos griegos pero sí italianos y hemos visto cómo sus primas se han ido estrechando”, reflexionó.

El otro riesgo de la zona euro es el de un Brexit sin acuerdo. Así como insistió en que ni tiene una bola de cristal ni es competencia del BCE las negociaciones con el Reino Unido o la política fiscal comunitaria, sí advirtió de que el retraso con el que llega la conclusión de las negociaciones puede deteriorar la confianza de los agentes económicos. “Si la falta de soluciones en las negociaciones sobre el Brexit sigue a medida que la fecha límite se acerca, el sector privado deberá prepararse para un Brexit duro. No hablaría de un gran riesgo para la estabilidad, pero sí un desasosiego financiero”, avisó. Y todo ello ocurre, como dijo en su discurso, en un espacio económico que tiene todavía mucho por hacer. Mientras esté incompleta, la Unión Monetaria es frágil, sostuvo. “El Consejo de Gobierno urge a pasos específicos y decisivos para completar la Unión Bancaria y la Unión de Mercados de Capitales”, concluyó.

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