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El banco portugués de CaixaBank dispara sus beneficios

BPI gana 529 millones de euros hasta septiembre frente a los 22 del año pasado

Pablo Forero, presidente ejecutivo del BPI.
Pablo Forero, presidente ejecutivo del BPI.

Los beneficios de BPI, el banco luso de CaixaBank se disparan. Hasta septiembre ganó 529,1 millones de euro cuando en el mismo periodo del año pasado los beneficios se reducían a 22,6 millones.

Según la presentación oficial de los resultados de la entidad, estos beneficios se deben a extraordinarios positivos de este año y a los extraordinarios negativos del pasado. En este año, el Banco Portugués de Investimento (BPI) vendió su participación en la fábrica de cervezas SuperBock y el área de gestión de activos a la casa madre, CaixaBank.

Por el contrario, el pasado año, BPI tuvo que hacer frente al pago de rescisiones y prejubilaciones del personal, además de la penalización por la desconsolidación del Banco de Fomento Angola (BFA), donde vendió la mayoría a Isabel Dos Santos.

La actividad doméstica generó 324,4 millones de euros hasta septiembre, el 61% del resultados consolidado, 14 puntos más que hace dos años. Los depósitos de los clientes aumentaron un 6,9% respecto a diciembre, el margen financiero mejoró un  9,1% y la cartera de crédito a empresas un 12%, aumentando en un solo año su cuota de mercado del 8,4% al 9,2%.

La pasada semana la agencia Moody's mejoró en dos niveles el rating de la deuda a largo plazo del banco y también los depósitos, y en un nivel los de a corto plazo. Moody's justificó la mejora por el refuerzo de la capitalización del banco y los buenos indicadores de la calidad de riesgo del crédito, mejores que la media del sector en Portugal.

Pablo Forero, presidente ejecutivo del BPI desde febrero de 2017, destacó la señal de solidez y de crecimiento del banco, también debidas a "los resultados muy positivos de la política de estabilización financiera conducida por las autoridades portuguesas en los últimos años".

En 2016, CaixaBank lanzó una opa sobre BPI para hacerse con la mayoría del accionariado y de los derechos de voto. Hasta entonces, pese a tener el 45,5% de las acciones, su administración estaba bloqueada por la participación (en torno al 19%) de la angoleña Isabel dos Santos. Tras la opa, CaixaBank se hizo con el 84,5% del banco, pero tuvo que quedarse en una posición minoritaria en el BFA angoleño.

 

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