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Serra asegura que no se arrepiente de su gestión en CatalunyaCaixa en el juicio por los sueldos

Empieza el juicio al expresidente de la entidad por subirse la retribución cuando al entidad ya tenía problemas económicos

Adolf Todó, Pau Molins y Narcís Serra, a su llegada a la Audiencia de Barcelona, esta mañana.
Adolf Todó, Pau Molins y Narcís Serra, a su llegada a la Audiencia de Barcelona, esta mañana. EFE

El expresidente de CatalunyaCaixa, Narcís Serra, ha afirmado hoy sentirse “tranquilo y preocupado” a causa del juicio que empieza hoy para determinar si hubo delito en la decisión del consejo de administración de la entidad de elevar los salarios de sus miembros cuando esta ya estaba recibiendo fondos públicos para permitir su actividad. A la salida de la primera jornada del juicio, el que fuera vicepresidente del Gobierno ha asegurado: “Demostraré que hicimos lo que correspondía”. En unas breves declaraciones ante los periodistas, Serra ha negado que hubieran “sueldos escandalosos” y ha subrayado que el fiscal “solo nos acusa del salario del director [general]”, Adolf Todó. Antes del inicio de la sesión, Serra se ha reafirmado en sus acciones. "No me arrepiento, Lo que hice fue lo que debía hacer", ha señalado ante las cámaras a las puertas de la Audiencia de Barcelona.

La defensa de los 41 acusados ha intentado hoy durante la sesión de cuestiones previas rebajar la gravedad de las acusaciones y limitar el juicio al aumento del salario variable, que benefició básicamente a Todó, al elevarlo del 35% al 50%. Según la defensa, el juicio solo se puede circunscribir a ese tema porque es el únkco que constaba en el escrito de denuncia inicial. Su fuera así, defienden los acusados, la repercusión para CatalunyaCaixa se limitaría a 56.000 euros.

El proceso judicial está motivado por los aumentos de sueldo aprobados por el consejo de administración cuando Serra era presidente de la entidad. El exministro confiaba en que no se celebrase porque, en su opinión, todas las decisiones estuvieron avaladas por los órganos de control de la entidad y el Banco de España.

En un acuerdo tomado esta misma mañana, el tribunal ha acordado que Serra pueda ausentarse de las sesiones del juicio. Así se lo ha permitido la Sección 8 del tribunal al exministro socialista y al resto de los cuarenta acusados, siempre y cuando estos lo soliciten y una vez que ya hayan declarado.

A la medida la precede una petición del abogado de Serra, Pau Molins, quien ha adelantado esta mañana que Serra había solicitado poder ausentarse los días 24 y 29 de octubre. La declaración de quien fuera el máximo responsable de CatalunyaCaixa, que requirió posteriormente de cuantiosas ayudas públicas, está prevista para el próximo jueves 11 de octubre.

Ni la Fiscalía ni la Abogacía del Estado se han opuesto a la petición, que ha dado por buena el tribunal, que sí que ha desestimado la petición de la CUP para que declarase el exdiputado anticapitalista David Fernández. La Audiencia considera que no existen motivos porque no tiene relación con la causa.

La Fiscalía Anticorrupción mantiene un firme pulso con la defensa de Serra y del resto de acusados, incluido el que fuera su director general, Adolf Todó. La Fiscalía demanda una condena de cuatro años de cárcel.

Sin pacto judicial

Los acusados se niegan a pactar con la Fiscalía, al no admitir que hicieran nada mal. La sesión de hoy se restringirá a las cuestiones previas, las peticiones en las que los abogados intentan ganar el partido sin apenas saltar al terreno de juego.

El contexto en el que se firmaron los aumentos de sueldos, aprobados en dos votaciones distintas, llegó en un momento crítico de la caja de ahorros, que por entonces ya había recibido fondos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), motivo por el que el fiscal considera que esas retribuciones fueron "desproporcionadas".

Además de la Fiscalía, los 41 acusados tendrán que lidiar con las acusaciones del FROB, la Confederación Intersindical de Cajas y los anticapitalistas de la CUP. Los aumentos salariales fueron del 1,5% para el conjunto de los directivos, mientras que el sueldo variable de Todó pasó del 35% al 50%.

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