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Tiendas y cocinas para la batalla

La firma zaragozana Arpa se ha hecho un hueco en el mercado mundial de los equipos móviles militares y civiles

Cocinas militares móviles desarrolladas por Arpa
Cocinas militares móviles desarrolladas por Arpa

Arpa Equipos Móviles de Campaña es una empresa de La Muela (Zaragoza) que no solo se mueve por el mundo como Pedro por su casa sino que se ha significado como líder en el diseño, fabricación, instalación y mantenimiento de soluciones habitacionales y logísticas en las condiciones más duras y en los parajes más remotos. Sus hospitales o viviendas móviles para misiones de paz o situaciones de catástrofe están en 70 países del mundo. La compañía, que trabaja para todo tipo de organizaciones, entregó el año pasado siete hospitales móviles a Arabia Saudí por un valor de 140 millones de euros. En años anteriores, suministró equipos para los Marines de Estados Unidos o la ONU.

Pese a que Arpa presenta fuertes oscilaciones en su facturación, pues su negocio depende de los grandes contratos, el crecimiento ha sido la tónica en los últimos años. “Mientras que en 2010 facturamos 20 millones de euros”, apunta Clara Arpa, consejera delegada de la compañía e hija del fundador, “en los dos últimos años hemos superado los 70 millones anuales”. La plantilla se acerca a los 100 trabajadores, cuando hace siete años eran 49. Y eso que Arpa prácticamente no vende en España. El 100% de su producción va a los mercados exteriores porque “el Ministerio de Defensa no hace nuevas adjudicaciones desde 2004. Funciona con lo que tiene”, dice la directiva de 44 años.

El secreto ha sido esta vocación internacional y su empeño en ofrecer el mejor producto, unas soluciones habitacionales y logísticas de alta gama y polifuncionales. La pyme zaragozana hace posible que en lugares en guerra o devastados por una catástrofe natural se pueda contar con recursos sanitarios, cocinas o agua potable. “No hay otra empresa en Europa ni en el mundo como Arpa”, afirma su consejera delegada, “que te haga un hospital con todas las dotaciones necesarias: lavandería, suministro de agua y luz, comunicaciones y el campamento donde vivirán los que trabajan ahí”.

Hace hospitales de campaña, cocinas para el Ejército o viviendas para catástrofes

Todo empezó de modo muy modesto. En 1968, cuando el padre de Clara, Antonio Arpa Romero, inventó y patentó “un quemador policombustible que funcionaba con gasolina, gas o queroseno, que adaptó a un pequeño bastidor”, explica la consejera delegada. El quemador se probó en el batallón de la Escuela de Montaña de Jaca y funcionó tan bien que el Ministerio de Defensa encargó varias decenas de estas cocinas. Y trece años después ya eran 1.300. Antonio Arpa podía haberse quedado ahí. Pero no. Empezó por mejorar sus cocinas y, en 1970, ya suministraba 150 a Venezuela y 130 a Chile. Luego llegarían los hospitales. El primero de campaña se entregaba en 1988 en Mozambique. En 2003 vendía sistemas integrados de alimentación para 40 bases de los Marines de EE UU (50 millones de dólares) y un poco después el primer sistema de habitabilidad de la Fuerza de Paz chileno-argentina, seguido de los primeros hangares móviles para helicópteros para el Ejército de Afganistán.

Los equipos móviles de Arpa están diseñados para dar un servicio integral. La compañía se ha preocupado de desarrollar y aplicar las últimas tecnologías disponibles. “La innovación es clave en nuestro sector”, explica la directiva. Recientemente, la empresa ha decidido invertir “en el ciclo integral del agua y en la adopción de sistemas de energías renovables”. La consecuencia de esta pulsión por innovación es que los productos de Arpa no son baratos: la empresa se ha posicionado en un segmento medio-alto o alto, lo que ha llevado a que el 75% de su producción sea para clientes militares.

Entorno rural

Arpa busca ampliar su negocio al ámbito civil, pues es minoritario. “Hemos tratado de aplicar nuestras experiencias al ámbito no militar, lo que nos ha llevado a desarrollar soluciones de salud y vivienda sostenible en el entorno rural”, dice Arpa. En 2005 la empresa invirtió dos años para desarrollar un modelo de vivienda social que mejora el alojamiento de los afectados por grandes catástrofes, que presentó a la ONU y al Alto Comisionado para la Ayuda a los Refugiados (Acnur), con vistas a los programas de ayuda humanitaria. El problema es que los equipos habitacionales o logísticos para usos civiles suelen ser más baratos que los destinados a usos militares, sean para fines bélicos o misiones de paz. Algo similar pasa en el sector empresarial. “Las empresas utilizan soluciones baratas”, continúa. Sus proveedores son las compañías chinas, turcas o pakistaníes. “En ese mercado no podemos entrar”, reconoce.

Ha vendido a Arabia Saudí siete hospitales móviles por 140 millones de euros

La compañía diseña y fabrica los equipos en su planta de La Muela, con 26.000 metros cuadrados y 77 trabajadores. Cada cliente requiere unas soluciones hechas a medida y con materiales que varían de acuerdo con la climatología o los usos previstos. Por ejemplo, sus hospitales de campaña para zonas desérticas, que van sobre camiones o remolques, se fabrican con una estructura de acero inoxidable y acero galvanizable revestida internamente de fibra de vidrio con paneles aislantes de poliuretano, para hacerlos habitables.

Otro factor de éxito es su rapidez a la hora de cumplir con los plazos de entrega. Su último contrato, el de siete hospitales para Arabia Saudí, lo culminó en 13 meses. Arpa sostiene que nada de esto hubiera sido posible sin una plantilla muy preparada. La producción de estos equipos es española prácticamente al 100%. La empresa tiene una lista de más de 1.100 proveedores, el 56% de ellos aragoneses. También puntúa, y mucho, su temprana vocación internacional. El mismo año de su fundación, Antonio Arpa viajó a Cuba para ofrecer las cocinas móviles al Gobierno de la isla. Esta cultura le ahorró problemas tras 2004, cuando se empezaron a restringir los pedidos del Ministerio de Defensa.

Su interés por todo lo internacional ha llevado a Clara Arpa a involucrarse en las instituciones y programas de la ONU. Recientemente fue elegida como integrante de la junta directiva del Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Pero los contratos no le llueven del cielo, la empresa se mueve por todo el mundo en busca de adjudicaciones. Ahora tiene proyectos en Argelia, Arabia Saudí, Paraguay y Colombia, mientras desarrolla para la ONU dos proyectos, generadoras atmosféricas de agua y la inclusión de telecomunicaciones en equipos de campaña. Y negocia nuevos contratos en Kuwait, Malasia o Filipinas.