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CaixaBank pide que el Santander no tenga que pagar los pleitos del Popular

El consejero delegado, Gonzalo Gortázar, cree que si asume litigios del banco comprado nadie adquirirá una entidad con problemas en el futuro

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, durante su comparecencia hoy en la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera.

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha comentado esta mañana en el Congreso que si se exigen responsabilidades al Santander por los pleitos judiciales que tiene abiertos el Popular, que adquirió en junio de 2017, "es posible que no aparezca ningún voluntario para hacerse cargo de la próxima entidad con problemas, sea en España o en Europa". El primer ejecutivo del tercer banco español realizó esta inusual defensa de un competidor al tiempo que advirtió que "sigue habiendo entidades con problemas como efecto de la crisis" por lo que podrían llegar nuevos rescates.

El consejero delegado de CaixaBank fue determinante al exigir cambios legales para que los compradores de bancos en crisis no estén obligados a responder de los problemas del pasado. "La manera menos costosa de resolver un banco es acordar la venta de sus activos y pasivos a otra entidad. Aquí es clave la seguridad jurídica para el comprador. Si tras un proceso de resolución, el comprador se puede ver obligado a responder por las contingencias generadas por actuaciones del banco rescatado, es probable que decida no acudir al rescate, privando al mecanismo de resolución de la alternativa más eficiente. En función de cómo se desarrollen las responsabilidades del último proceso de resolución habido en España", en referencia al Santander con el Popular, "es posible que no aparezca ningún voluntario para hacerse cargo de la próxima entidad con problemas, sea en España o en Europa". "Por tanto, en mi opinión, es prioritario desarrollar legislación que libere de responsabilidades heredadas al comprador de un banco en proceso de resolución", concluyó.

Más agilidad en la resolución de bancos

Gortázar no aclaró quién deberá asumir los costes de los litigios, pero parece que deberían ser los propios accionistas, el Estado o el sistema bancario, ya que abogó porque no se vuelva a cargar a los ciudadanos la factura de las crisis bancarias. Abundó en su argumento al sostener: "En el pasado se ha podido prescindir de la velocidad en la resolución cuando había una garantía más o menos implícita de rescate a cargo del Estado. En la medida en que queremos eliminar esta garantía, entonces es absolutamente imprescindible dotar al proceso de muchísima agilidad para evitar una crisis de liquidez".

Pero esta rapidez, en su opinión, debe proteger incluso a las autoridades de resolución, ahora sometidas a la apertura de muchos juicios en los tribunales. "Si queremos evitar ayudas públicas, necesitamos un proceso muy rápido. No podemos exigir las mismas garantías a un procedimiento que debe desarrollarse en días que a un proceso de insolvencia y liquidación que normalmente dura varios años. Con unas garantías razonables, debemos permitir que las decisiones de resolución sean vinculantes y no se puedan revisar como si pudieran haber sido tomadas y ejecutadas en largos periodos", afirmó.

Respecto a los problemas en el horizonte, comentó que "la probabilidad de que una entidad quiebre en el futuro es mucho menor, si bien aún quedan entidades débiles como consecuencia de la anterior crisis y baste como ejemplo la reciente resolución de un gran banco español. Lo cierto es que aunque la probabilidad de quiebra sea más baja, seguirá habiendo situaciones de insolvencia en el futuro".

Insistió en los problemas de reputación de la banca, algo por lo que le pidieron responsabilidades directas algunos diputados por la venta de preferentes a los clientes. "El Estado tuvo que rescatar entidades con ayudas publicas que desafortunadamente no se han recuperado. Esto simple y llanamente no es un resultado aceptable para la sociedad. Y hace un gran daño a la reputación del sector bancario", admitió.

"Hemos cometido errores"

En su comparecencia en la Comisión de investigación de la crisis financiera, Gortázar fue autocrítico y admitió errores genéricos del sector financiero, como la concentración de riesgo y su falta de control. En la primera parte de su exposición no aludió a los fallos de CaixaBank, algo que le recriminaron los diputados. En el turno de respuestas, sí admitió algunos, como destinar demasiados préstamos al sector promotor de la vivienda, no explicar las bondades de la banca, haber vendido preferentes -"aunque los clientes no perdieron dinero-, y sobre todo, no haber anticipado el problema de los desahucios.

Gortázar dijo que el sector se debía haber "autorregulado" y no reclamar de forma conjunta que los clientes devolvieran las deudas hipotecarias "porque era una crisis demasiado fuerte y dolorosa. Por eso llegaron las protestas justificadas de las asociaciones. Hemos cometido errores y lo siento de verdad, pero tratamos de corregirlos". Recordó que CaixaBank ha reestructurado la deuda a 350.000 clientes con problemas con su vivienda y han facilitado la vivienda social a miles de ellos con ayuda de la obra social de la Fundación La Caixa.

Afirmó que no han recibido ayudas públicas y recordó que había aportado 4.300 millones para el saneamiento de las entidades, incluyendo la de Banca Cívica que pertenece al grupo, si bien la entidad recibió 5.500 millones en capital al adquirir el Banco de Valencia en noviembre de 2012 tras asumir el riesgo de la operación. Además, CaixaBank ha recibido 666 millones del FROB por la morosidad que ha aparecido en la cartera de créditos de este banco, según los últimos datos oficiales.

Lamentó la desaparición de las cajas de ahorros, "algo que me da pena, pero fue un problema de mala gestión y falta de solvencia. Nosotros tuvimos la misma regulación que ellas y seguimos aquí". No olvidó las ayudas de algunas, como Bankia, a la que citó expresamente al decir que CaixaBank valía en Bolsa unos 25.000 millones, una cifra similar a lo que recibió la entidad pública del Estado.

Advirtió que se están cometiendo graves errores al vender ahora las hipotecas a tipo variable por el atractivo de los bajos tipos de interés. "Esto puede traer problemas en el futuro si la gente aprovecha la situación para comprar casas más grandes y luego no puede hacer frente a la subida del préstamo. Hay que advertir los riesgos de la hipoteca variable y que es más recomendable una a tipo fijo, aunque sea más cara de inicio, pero casi nadie más en el sector sigue esta política y lo lamentamos". Pidió ayuda a los diputados para corregir esta situación con normativas específicas. 

Sí a la tasa Tobin y no al impuesto a la banca

El consejero delegado de CaixaBank respondió a los diputados que ve "más razonable y llamativa" la introducción de un impuesto a las transacciones financieras, conocido como tasa 'Tobin', que la de un gravamen específico para la banca, que ve "poco oportuno" dada la todavía "endeble" rentabilidad del sector.

Durante su intervención admitió que se debe reducir el déficit pero dijo que no considera justo dirigir la carga contra los bancos que ahora están funcionando "porque han soportado parte del coste de la crisis y no son los que la generaron; esos ya han desaparecido" y abogó la imposición de un impuesto a las transacciones financieras.

"En una escala de grados es la iniciativa más razonable", ha apostillado, aunque cree que antes se debe encontrar y desarrollar un marco para que sea efectivo, el cual tendría que ser de alcance internacional o hasta global. Recordó que algún país escandinavo la ha impuesto y lo único que logró es que se marcharan las transacciones a Londres.

Ante los diputados, Gortázar advirtió que para que el sector funcione de forma eficiente los bancos necesitan ser más grandes, es decir, "tener mucha" escala para poder asumir el coste creciente de las inversiones en tecnología y la necesidad de acceder al mercado de capitales en buenas condiciones. Algunos diputados le criticaron que abogue por la concentración del sector, después de que los cinco bancos más grandes han pasado de representar el 49% del mercado en 2008 al 70% en 2017, según recordó Joan Capdevila, de ERC. Gortázar admitió que es necesario que los esfuerzos se centren en reducir los activos morosos que todavía están en los balances.

"El mecanismo de liquidez no funciona"

También abordó el tema de los activos que deben tener los bancos como escudos ante posibles crisis futuras, conocidos como requerimientos de MREL. "Siendo una solución muy positiva, tiene dos grandes inconvenientes", ha indicado. Gortázar opina que el coste de emitir pasivos MREL puede ser "muy elevado" en función del banco emisor, su tamaño y rating y las condiciones de mercado. Además, considera que no hay previsto en este momento un mecanismo de liquidez válido para apoyar a una entidad en régimen de resolución.

"Por mucho que una entidad en crisis recupere su solvencia patrimonial, la fuga de depósitos continuará si su liquidez está en cuestión, llevando de nuevo a una situación de insolvencia a la entidad rescatada", ha dicho.

Así, el primer ejecutivo de CaixaBank ha indicado que, o se aprueba un mecanismo de liquidez europeo para bancos en resolución como se estaría planteando para el Consejo Europeo de diciembre, o todos los costes de financiar el MREL serán "en vano", ya que el mecanismo actual "no funciona".