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ANÁLISIS

Saneamiento bancario

La 'limpieza' de activos del Santander tras hacerse con Popular fue el pistoletazo de salida de una nueva etapa

El importante peso de los activos improductivos acumulados durante la crisis ha sido uno de los principales lastres para la recuperación de la rentabilidad en el sistema bancario. De hecho, en la intensa reducción que ha registrado el margen de intermediación entre 2009 y 2017 (se ha reducido a la mitad) ha tenido más impacto el efecto asociado a la reducción de activos rentables que el asociado a los bajos tipos de interés, a los que a menudo se acusa de ser el principal factor depresivo del margen. En dicho contexto, la reducción de activos improductivos, y la eliminación de dudas sobre el saneamiento bancario, se ha erigido en la prioridad de los bancos, así como de los reguladores y supervisores, que en los últimos años han intensificado sus exigencias de saneamientos, como condición para restaurar rentabilidad, y sobre todo disipar dudas sobre la calidad de los activos.

Pues bien, los datos publicados sobre morosidad en el sistema bancario español, correspondientes al cierre del primer trimestre, ponen de manifiesto una importante reducción de la misma, hasta el 6,80%, frente a cerca del 9% registrado a principios del pasado año. Si el análisis de efectúa sobre el más amplio concepto de activos improductivos, que incorpora a los activos procedentes de la adjudicación en impago, la aceleración registrada en su saneamiento ha sido más intensa, habiéndose reducido en casi 50.000 millones en los últimos 12 meses, un ritmo superior al que venía registrándose en los años previos.

No es casual que esa aceleración en el saneamiento bancario se haya producido tras la resolución de Banco Popular, y adjudicación del mismo a Santander, hace ahora un año. En este sentido, cabe recalcar que la resolución de dicho banco se produjo tras una intensa presión por los mercados —y su traslación a tensiones de liquidez— que dudaban de la suficiencia de los saneamientos llevados a cabo en sus activos, especialmente los inmobiliarios.

Pues bien, una de las primeras decisiones que Santander tomaba tras la adjudicación de Popular era la venta de una importante cartera de activos improductivos, movimiento que rápidamente sería mimetizado por otras entidades del sistema, siendo ese el principal factor que subyace tras la mencionada aceleración en el saneamiento del sistema bancario en su conjunto. Con esa aceleración, que probablemente no ha concluido pues son varias las entidades que tienen en su agenda próxima la realización de ventas de carteras de activos improductivos, mejora sensiblemente la posición relativa de la banca española en Europa por dicho concepto, al tiempo que mejora también la credibilidad sobre el valor de los activos —con mejora en la valoración bursátil relativa— en la medida en que ha desaparecido la principal fuente de desconfianza en el sector.

Ángel Berges y Alfonso Pelayo son profesores de AFI, Escuela de Finanzas.