Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Crisis del euro

La deuda externa de muchos países miembros sigue siendo elevada y continúan los fallos institucionales de diseño de la moneda única que quedaron en evidencia durante la crisis

La sede del Banco Central Europeo en Fráncfort.
La sede del Banco Central Europeo en Fráncfort.

Tras las elecciones europeas de 2014 llegó una nueva comisión liderada por Juncker y con Draghi en el BCE ha mejorado significativamente la política económica de la eurozona, ha permitido salir de la recesión y reducir la tasa de paro. Pero la deuda externa de muchos países miembros sigue siendo elevada y los fallos institucionales de diseño de la moneda única que quedaron en evidencia durante la crisis continúan.

Florida y España sufrieron una grave crisis económica y bancaria tras el pinchazo de sus burbujas inmobiliarias y de crédito. Florida tuvo ayuda del Gobierno federal en Washington para pagar su seguro de desempleo y el fondo de garantía de depósitos estatal recapitalizó a sus bancos. España lo tuvo que hacer sola, sin el apoyo del BCE comprando deuda, con el euro sobrevalorado y exigencias de duros recortes de gasto desde Bruselas y Berlín.

Hoy el BCE compra deuda y la austeridad ya ha terminado, pero seguimos sin ningún mecanismo fiscal para ayudar a un país que sufre un shock que no afecte por igual al resto de países del área, no hay seguro de depósitos europeos y al mecanismo de resolución bancaria le queda todo por mejorar, como pudimos comprobar en el rescate del Banco Popular.

Italia es un país que apenas ha crecido desde que nació el euro en 1999 y que arrastra una de las mayores losas de deuda pública del mundo desde hace décadas. Desde 1980, el empleo en la UE 15 ha crecido un 25%. En el Mezzogiorno italiano hay menos gente trabajando en la actualidad que hace cuarenta años, mientras en Andalucía el empleo ha crecido el 75%, el triple que el promedio europeo.

Un partido de extrema derecha del norte y un partido populista culpan al euro de todos sus males y consiguen mayoría en las elecciones. Y ponen en cuestión: la pertenencia al euro, el pago de la deuda al BCE y los programas de estabilidad. Los inversores se asustan y huyen a buscar refugio en bonos alemanes y en el dólar. Y de nuevo el contagio llega a España y Portugal y a los bancos europeos, especialmente a los italianos, alemanes y franceses que son los mayores tenedores de deuda pública italiana. O la Liga y Cinco Estrellas renuncian al impago de la deuda y la salida del euro o todo es susceptible de empeorar en los mercados financieros europeos.

En Portugal hay estabilidad política, ya han hecho el ajuste fiscal y la deuda pública se reduce cinco puntos del PIB al año y les ha llegado el contagio. Irlanda tiene ya la deuda pública por debajo del 70% del PIB y se está librando del contagio. España tiene inestabilidad política desde hace tres años, déficit público estructural y la deuda pública próxima al 100%, y bajando muy lentamente.

A diferencia del rescate de 2012, el PIB crece y el BCE compra deuda pública española cada día. Pero España sigue teniendo una de las mayores deudas externas del mundo, denominada en euros, y eso nos hace vulnerables a las condiciones en los mercados financieros internacionales.

Más información