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España defiende que solo hace falta un ajuste fiscal “gradual” pese a los avisos de Bruselas

El ministro Román Escolano insiste en que el Gobierno cumplirá la meta del déficit del 2,2% del PIB en 2018

Román Escolano, ministro de Economía de España, con Mario Draghi, presidente del BCE
Román Escolano, ministro de Economía de España, con Mario Draghi, presidente del BCE AP

Bruselas no cree que España cumpla ni de lejos los objetivos de déficit fijados, reclama un ajuste en 2019 y critica la contrarreforma de pensiones aprobada por el Gobierno de Rajoy para salvar con los presupuestos. Pero el Ejecutivo no se da por enterado. Frente a las advertencias de la Comisión Europea por el proyecto de presupuestos, el ministro de Economía, Román Escolano, ha defendido hoy una interpretación blanda y complaciente de los mensajes de Bruselas. "Cumpliremos el objetivo, y estaremos por debajo del 3% de déficit", ha dicho a su entrada en el Eurogrupo, a pesar de que la Comisión pronostica un 2,7% (5.500 millones más que la meta del 2,2%) por las rebajas de impuestos, subidas de pensiones y aumento de sueldos de los funcionarios.

"La opinión de Bruselas sobre el presupuesto español es equilibrada: hay que continuar con la consolidación, pero gradualmente, para no estropear el crecimiento y la creación de empleo", ha dicho el ministro en un mensaje de tintes más keynesianos que los que suele usar el brazo ejecutivo de la UE. Ese gradualmente es el quid de la cuestión, y no aparece por ninguna parte en la opinión de Bruselas sobre los presupuestos.

La Comisión sostiene que el presupuesto de 2018 es "expansivo". Avisa de que España no cumple con el esfuerzo fiscal pactado. Reclama "adoptar medidas adicionales" este año si el desvío se materializa (los citados 5.500 millones si se cumplen los pronósticos de Bruselas). Y para 2019 exige un ajuste estructural del 0,65% (otros 7.500 millones). En total, 13.000 millones de euros para abrir boca. Escolano lo ve de forma mucho más complaciente: "Los presupuestos son un mensaje de estabilidad política y de estabilidad económica", ha dicho; "España se ve como un ancla de estabilidad, un escenario de estabilidad política y de crecimiento económico que aporta confianza en un momento en que Europa tiene muchos debates importantes", ha subrayado. La conclusión es que España "tiene que seguir creciendo y hacer ese ajuste de forma gradual de forma que no se estrangule la recuperación".

Las diferencias entre los pronósticos de Bruselas y los de Madrid han sido la tónica desde el arranque de la crisis. El ministro Luis de Guindos pleiteó de forma constante con la Comisión por ese motivo, pese a que España incumplió reiteradamente los metas fiscales fijadas y se libró de una multa por los pelos. Escolano vuelve por donde solía Guindos y recuerda que en 2017 la Comisión advertía también de posibles desviaciones, y el fuerte crecimiento económico permitió dejar el déficit en el 3,1% del PIB, el objetivo pactado.

Escolano tiene a su favor que el gran, casi el único objetivo de Bruselas es que el déficit caiga por debajo del umbral del 3% del PIB, algo que se da por hecho salvo que la sombra de la crisis vuelva a amenazar a la eurozona por el flanco italiano. La mayoría de los ministros y hasta el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, han señalado hoy que confían en el mensaje europeísta del nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, a pesar de los mensajes euroescépticos previos del Movimiento 5 Estrellas y de la Liga Norte. El ministro alemán, Olaf Scholz, ve "muy buena señal" las declaraciones proeuropeas de Conte. Pero la risa va por barrios: varios socios europeos han lanzado alto y claro el mensaje de que Italia debe respetar las reglas fiscales europeas para evitar un nuevo episodio a la griega.

"Espero que el nuevo Gobierno italiano no ignore las reglas ni tome a la eurozona como rehén como se desprendía de las promesas electorales", ha resumido el ministro eslovaco Peter Kazimir. El futuro del país transalpino depende de una "política seria", le ha respaldado el socialdemócrata alemán Scholz, heredero del halcón Wolfgang Schäuble en el Eurogrupo.