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El empleo en Gibraltar no piensa en el Brexit: cada vez más españoles cruzan la frontera para trabajar

Sectores como el juego electrónico o la construcción ocupan a más trabajadores españoles tras la decisión de Reino Unido de salir de la UE

Trabajadores de la construcción, la semana pasada en Gibraltar.
Trabajadores de la construcción, la semana pasada en Gibraltar. EL PAÍS

Imane Belghiti ya no le tiene miedo al Brexit. Se lo ha perdido tras desarrollar toda su trayectoria laboral bajo su amenazante sombra. La publicista, de 30 años, se trasladó de Málaga a Inglaterra en 2013 cuando vio que su carrera laboral “no iba a ninguna parte”. Tras el referéndum inglés, celebrado en junio de 2016, regresó a su tierra. Pero, paradójicamente, acabó trabajando para el sector del juego electrónico de Gibraltar. Desde su puesto de mánager de marketing vivirá la desconexión de la UE, fijada para marzo de 2019, pero dice no estar preocupada. Y su sentir parece compartido en la economía del Peñón: desde que se aprobó el Brexit el número de trabajadores transfronterizos no para de crecer y ya ha subido un 17%.

Belghiti es solo una de los 1.221 nuevos trabajadores transfronterizos españoles en Gibraltar en estos casi dos años (de los 7.153 españoles empleados en junio de 2016 a 8.374, en marzo de este año). No es la única variación al alza registrada por el Departamento de Empleo del Gobierno de Gibraltar que contabiliza solo a trabajadores dados de alta con contrato fijo. De diciembre de 2016 al mismo mes de 2017, los transfronterizos crecieron un 5,65% (de 12.356 a 13.054 personas). El porcentaje sube al 11% si se cuenta solo a los españoles: de 7.227 a 8.024.

La publicista malagueña pasó a engrosar estas estadísticas oficiales a principios de 2017, cuando entró a trabajar en la multinacional de juego Lotoland: “Eché currículos y me llamaron. Estuve con un contrato de dos meses y luego me hicieron fija”. Ahora en un puesto como el suyo puede ganar entre 35.000 y 50.000 euros anuales. Para cuando Belghiti comenzó a trabajar, Jorge Moreno ya llevaba casi cuatro años de carpintero en la empresa pública gibraltareña de construcción JBS.

Para el linense, de 57, encontrar trabajo en Gibraltar fue su salvación tras montar una empresa familiar de enmarcaciones “que se fue al garete”. Gana unos 1.400 euros al mes, “cuando hay compañeros con la misma categoría que en España ganan 800”. Ambos trabajadores son el claro ejemplo de los sectores más pujantes en el Peñón: del total de transfronterizos, un 20% (unos 2.700) trabajan en la construcción y otro 28% (unos 3.700) para sectores de entretenimiento.

En contra del desasosiego que invadió Gibraltar tras el Brexit (un 95% votó a favor de seguir en la UE), la decisión no ha conseguido lastrar el empleo. “El incremento se debe a la continuada buena salud de la economía gibraltareña, que desde el Brexit registra un saldo neto positivo de asentamiento de empresas en los sectores financiero, asegurador y de juego online”, explica el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo.

Obra pública

A eso se suma la puesta en marcha de obra pública (viviendas, infraestructuras educativas y deportivas) o proyectos de construcción privados en una ciudad en la que tan solo hay 20 gibraltareños en paro de los 24.000 que componen su población activa.

Tanto para los recién llegados como los veteranos, la duda sobre los efectos del Brexit sigue en el aire. La inclusión final de Gibraltar en el acuerdo del Brexit, en marzo, aclaró el horizonte, pero el fondo del conflicto está por resolver, como reconoce Picardo: “Está aún por comprobar sobre el terreno la buena voluntad expresada por el Gobierno español. Gibraltar sigue dispuesta a buscar soluciones que no crucen nuestras líneas rojas”.

“Cautela” es también la palabra más repetida por Juan José Uceda, portavoz de la Asociación de Trabajadores Españoles en Gibraltar (ASCTEG). “Nos instan a la calma —por el PP— pero la incógnita está ahí. En este acuerdo se anteponen cuestiones de soberanía a los derechos de las personas y a lo que Gibraltar supone como potencia económica en la zona sur”, valora Uceda.

Desde ASCTEG tienen claro que el futuro sanitario de los transfronterizos es uno de los caballos de batalla (actualmente, gracias a la Tarjeta Sanitaria Europea son atendidos en España). Picardo da otra clave: “Necesitamos garantizar el fluido acceso a sus trabajos por las mañanas y a sus casas al acabar la jornada”.