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COLUMNA

El porvenir de Cellnex, entre algodones

El pacto entre ACS y Atlantia por Abertis deja la incógnita sobre el futuro de una de las joyas de corona de la firma de infraestructuras

Stand de Cellnex en el MWC de Barcelona.
Stand de Cellnex en el MWC de Barcelona.

Al final, ACS y Atlantia (o viceversa) han decidido aparcar la guerra por Abertis antes de pisar el campo de batalla. En un movimiento estratégico propio de El arte de la Guerra de Sun Tzu, Florentino Pérez y Giovanni Castelucci (primer ejecutivo de la firma italiana) han pactado dejar sus ejércitos en el campamento y sondear un camino pacífico que les llevaría a hacer una opa conjunta y repartirse el control de la firma de infraestructuras que preside Salvador Alemany, de quien se presume que también ha estado en el ajo. Las cosas se encuentran en la fase inicial y, por tanto, es complicado aventurar cuál será el futuro.

De momento, el martes Abertis celebrará su junta con las aguas en calma y bajo el mando de Criteria, cuya presencia futura en la empresa (tiene el 21,4%) queda en el aire. Por otro lado, se da por seguro que se desprenderían de Hispasat, en la que Abertis tiene el 57% y hay una oferta de Red Eléctrica, mientras que ya es más incierto el de Cellnex, en la que controla el 34% y en la que conviene centrarse.

La antigua Abertis Telecom, que cambió el nombre por el de Cellnex Telecom cuando salió a Bolsa en 2014, se ha convertido en una joya de la corona y es tan rentable para el futuro grupo tanto si se vende como si lo mantienen. Lo que está claro, tal como ha ido evolucionando Cellnex, es que compradores no faltan, tanto si se hace una venta directa como en partes. Es más, hay muchos fondos que se agolpan a las puertas esperando la señal. Todo está por decidir en la mesa de negociación recién montada, pero se va a mantener entre algondones. Y si se queda, tendría que desprenderse de algo más del 4% para colocar su participación por debajo del 30%, con lo que no estarían obligados a lanzar una opa sobre esta filial.

Florentino Pérez y Giovanni Castellucci han hecho un movimiento estratégico propio de Sun Tzu

El valor de Cellnex, que esta semana se acercó a su máximo de 23 euros por acción después de haberse recuperado del minicrash del pasado febrero que le llevó a menos de 20, ronda los 5.300 millones. Es decir, el 34% vale unos 1.800 millones, lo que no está nada mal. En los tres años que lleva en Bolsa, la acción ha crecido un 53% frente al -10% del Ibex 35, selectivo al que entró en junio de 2016.

Pero tampoco estaría mal si se mantiene en el grupo. Cellnex es una empresa rentable, que el año pasado ganó 33 millones, un 16% inferior al ejercicio anterior debido al impacto sufrido por la reforma fiscal en Italia. Sin este efecto, habría ampliado sus ganancias. A ello acompaña unas previsiones de mejora del dividendo del 10%.

Desde finales de 2014 hasta hoy, la empresa que preside Tobías Martínez (anterior consejero delegado) desde que sustituyera a Francisco Reynés en febrero, ha duplicado de 400 millones a 800 millones los ingresos. Ha pasado de estar en un país a seis y de 7.400 emplazamientos de telecomunicaciones a prácticamente 27.000 (incorporando 3.000 ya comprometidos en Francia hasta finales de 2022). En la evolución bursátil ha jugado, además de los resultados, el interés de Altice (propietario de Portugal Telecom y SFR) de vender activos, lo que situaría a Cellnex en posición compradora.

Tal como ha evolucionado Cellnex, no faltarían compradores y muchos fondos esperan la señal de venta

Su constitución respondió a las oportunidades que ofrecía el mercado, con un potencial de crecimiento en Europa por la externalización de las torres e infraestructuras de telecomunicaciones. A ello se suma (a medio plazo) lo que va a suponer el despliegue del 5G en términos de una densificación de las redes existentes para atender los requerimientos de una banda ancha móvil que multiplicará por 1.000 la velocidad del 3G y disminuirá hasta una milésima los tiempos de respuesta (latencia) de determinadas aplicaciones críticas (vehículos autónomos, telemedicina, seguridad y emergencias).

En ese sentido, en estos tres años la compañía ha invertido 3.000 millones, que se traduce en la ampliación del perímetro geográfico (Francia, Holanda, Suiza, Italia y Reino Unido) y diversificación. Ha disminuido la dependencia de la actividad tradicional de transporte de señal de radio y televisión (desde un 90% de los ingresos a finales de 2014, hasta el 35% a finales de 2017). En términos geográficos, a finales de 2014 un 95% del ebitda se generaba en España; en 2022 el ebitda generado en España habrá pasado al 40%.

La ampliación ha requerido de una fuerte financiación que ha impulsado su deuda desde los 927 a 1.500 millones de euros, con una ratio deuda/ebitda de 4,6 veces. La estructura de la deuda mantiene una gran solidez y está protegida ante las fluctuaciones del mercado con un 86% a tipo fijo, con un coste medio del 2%, y vencimiento medio a 7 años. Es decir, todo un arsenal para pensar que la empresa seguirá creciendo y su valor también hasta superar los 25 euros.

Mutis por el foro de Escolano en su estreno

La vicepresidenta y siete ministros acompañaron a escolano en su toma de posesión.
La vicepresidenta y siete ministros acompañaron a escolano en su toma de posesión.

M. Á. N.

Extraño comienzo de Román Escolano. Tras su toma de posesión y quizá por un repentino miedo escénico, el nuevo ministro hizo mutis por el foro y desapareció como por encanto sin que ninguna de las casi 300 personas que acudieron a saludarle (altos cargos, funcionarios, periodistas...) pudieran estrecharle la mano, mientras Guindos y otros ministros que le arroparon cumplían el protocolo. En su breve alocución, Escolano destacó los tres pilares de su programa: estabilidad presupuestaria, reformas y apertura al exterior para asegurar el crecimiento, como le recomendó Guindos. No hubo apenas representantes de empresas (salvo el BBVA). En la foto, Saénz de Santamaría, Dastis, Cospedal, Montoro, Guindos, Escolano, Báñez, Nadal y Tejerina.