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Ryanair reconocerá a los sindicatos de pilotos para evitar huelgas en Navidad

El movimiento se produce dos días después de que los pilotos irlandeses de la aerolínea 'low cost' anunciasen un paro para el día 20

Avión de Ryanair en el aeropuerto de Dublín.
Avión de Ryanair en el aeropuerto de Dublín. AFP

La aerolínea irlandesa Ryanair ha anunciado este viernes que ha enviado cartas a los sindicatos de pilotos en Irlanda, Reino Unido, Alemania, Italia, España y Portugal para entablar conversaciones de cara a reconocer estos sindicatos como interlocutores válidos en cada uno de estos países. Se trata de un movimiento inédito en la aerolínea, que desde su creación en 1985 se ha negado siempre a reconocer cualquier tipo de sindicato. El movimiento se produce dos días después de que los pilotos empleados de Ryanair en Irlanda y Portugal anunciasen una huelga de 24 horas para el próximo 20 de diciembre, paro que suma a los que prevén los aviadores de la empresa en Alemania, Portugal o Italia, donde los pilotos y el personal de tierra tenían convocado este mismo viernes un paro de cuatro horas.

Según una nota de prensa emitida por Ryanair, la mayor aerolínea de Europa en número de pasajeros, ha “invitado” a los sindicatos de pilotos de Irlanda, Reino Unido, Alemania, Italia, España y Portugal a “conversaciones para reconocer estos sindicatos como órganos de representación de los pilotos de Ryanair en cada uno de esos países, siempre que estos establezcan comités de pilotos de Ryanair”. Esta última parte es importante, porque la aerolínea que dirige Michael O’Leary una buena parte de los pilotos de Ryanair son autónomos, es decir, no están a sueldo de la compañía. Por tanto, la oferta es solo para los que sí son empleados de la irlandesa. De hecho, en la nota, Ryanair deja muy claro que “no se compromete con pilotos que vuelan para aerolíneas de la competencia en Irlanda o donde sea”.

La nota admite que la aerolínea deja atrás su tradicional política de no reconocer a los sindicatos y que lo hace "para evitar cualquier amenaza de perturbación a sus clientes y a sus vuelos por parte de sindicatos de pilotos durante la semana de Navidad". A cambio, les insta a desconvocar la huelga prevista para el día 20 "de forma que nuestros clientes puedan volar a casa sin tener encima la amenaza o la preocupación de huelgas de pilotos".

La nota incluye unas declaraciones de Michael O'Leary en las que sostiene que "los vuelos navideños son muy importantes para nuestros clientes", por lo que la empresa desea "quitarles toda preocupación". "Si la mejor forma de conseguirlo es hablar con nuestros pilotos a través de sindicatos reconocidos, estamos preparados para hacerlo", añade el polémico responsable de la low cost, que admite que el visto bueno a los sindicatos es "un cambio significativo" para la empresa.

Problemas con los pilotos

El último tramo del año ha sido dramático para Ryanair, pese a que los resultados económicos han seguido siendo positivos. La amenaza de huelga de estos días, que finalmente ha obligado a la aerolínea a cambiar una de sus políticas más arraigadas, es la última gota en su conflicto con los pilotos, que desde hace años reclaman mejoras laborales. Ryanair no ha hecho demasiado esfuerzo por atenderlas, pero la situación cambió el pasado mes de septiembre.

Al término del verano, el periodo de mayor actividad, se vio obligada a cancelar miles de vuelos -de hecho, tuvo que recomponer de nuevo todo su calendario hasta bien entrado el año que viene- por la desastrosa planificación de las vacaciones de sus pilotos. Obligada por la normativa, la empresa tuvo que acompasar el planillo de permisos de los pilotos al año natural, en lugar de abril a marzo, como solía hacerlo. Así, hubo que concentrar todos los permisos en nueve meses y, tras el verano, se quedó sin comandantes suficientes. Además de volar con menos aviones, cancelar miles de vuelos y compensar a cientos de miles de personas, se vio obligada a ofrecer pagas extra a los pilotos por aplazar sus vacaciones, y estos ganaron fuerza en sus reivindicaciones de mejoras laborales. Con la llegada de las vacaciones de Navidad, otro periodo de alta demanda, han hecho valer esa fuerza y han forzado a la empresa a sentarse a una mesa a la que nunca se quiso sentar.

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