Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN

¿Por qué seguimos castigando a la I+D?

Despedir y recortar en investigación si vienen mal dadas es un despilfarro

Una mano robótica apila monedas sobre el teclado de un ordenador portátil en cuya pantalla aparece una gráfica ascendente.
Una mano robótica apila monedas sobre el teclado de un ordenador portátil en cuya pantalla aparece una gráfica ascendente.

Las estadísticas sobre actividades de I+D, han confirmado el mal momento por el que atraviesa la I+D en España. El gasto total (público y privado) en I+D en España en 2016 fue el 1,19% del PIB. Este porcentaje está lejos del 2% de media que tiene la UE28. Y todavía más lejos del objetivo del 3,3% que fija la Comisión Europea en el escenario previsto para el año 2020. Lo malo no es solo lo lejos que estamos, es que llevamos siete años de caídas continuadas. En 2010 el gasto en I+D representaba el 1,35% del PIB y ahora el 1,19%.

La responsabilidad de este mal comportamiento puede achacarse a las medidas de austeridad que han reducido el gasto público en I+D. Sin embargo, si hay que elegir un responsable, el principal sospechoso es el sector privado. La ratio I+D/PIB se ha mantenido constante pero a un nivel muy bajo, el 0,64%, aproximadamente la mitad de la ratio en la UE28 (1,3%).

Por otra parte, el gasto por el Sector Público (Administraciones Públicas más Educación Superior) también ha caído, del 0,65% en 2010 al 0,55% en la actualidad. Sin embargo, en este caso las diferencias con el resto de los países son de un orden de magnitud menor: 0,57% en España y 0,7% en la UE28 en 2015, último año para el que se dispone de información.

Los problemas que tiene España con la I+D vienen de antiguo y los explican las mismas razones que explican nuestro tradicional problema de baja productividad. Al contrario de lo que ocurre en otros países cuando las cosas vienen mal dadas, lo primero que se hace en España es despedir trabajadores y recortar los gastos en I+D (incluyendo el despido de los investigadores y el personal de apoyo). En ambos casos se está despilfarrando la inversión realizada en capital humano. Es un personal muy cualificado, a cuya formación se han destinado muchos recursos y de muy difícil recuperación, bien porque haya emigrado, o porque si no lo ha hecho lo más probable es que sus conocimientos se hayan convertido en obsoletos.

La situación en la UE28 es mejor que en España, pero claramente peor que en Estados Unidos y algunos países asiáticos. Según los últimos datos del informe Predict de la Comisión Europea, mientras el crecimiento del gasto total (público y privado) en I+D en España en 2015 fue del 2,7%, y en la UE28 del 5,4%, en Estados Unidos fue el 25,6%, y en China el 27,8%. ¡Cinco veces más que en la Unión Europea! No sorprende que la OCDE en su reciente informe sobre España haga dos recomendaciones: aumentar el gasto en I+D y mejorar el comportamiento del mercado de trabajo, reduciendo la temporalidad y el despilfarro que supone en términos de capital humano.