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OPINIÓN

Finanzas: asignatura pendiente

Ante el día de la educación financiera, que se celebra el lunes por tercer año en nuestro país, no está de más hacer algunas reflexiones sobre la importancia de la misma, y la situación en que se encuentra nuestro país, que no es nada halagüeña. En este sentido, recordar que el último informe PISA publicado, que mide entre otras cosas el grado de alfabetización financiera de alumnos de la ESO, pone de manifiesto que nuestros escolares distan mucho de tener una buena educación financiera y que están por detrás de escolares de países como China, Bélgica o Canadá.

Es cierto que los conocimientos financieros no sólo se aprenden en el colegio, se adquieren en el día a día de lo que rodea a los estudiantes. Los más jóvenes aprenden cuando los padres pagan la compra; el mecanismo que utilizan para darles la paga les forma en el día a día, así como los numerosos gestos cotidianos que los jóvenes van asimilando. Pues bien, el informe PISA, desgraciadamente, pone también de manifiesto que alumnos procedentes de estratos sociales económicamente más elevados tienen mayores conocimientos financieros. Es por ello que debe tener una mayor importancia la educación formal.

Probablemente nadie dude que, si el nivel de conocimiento financiero de los españoles hubiese sido otro, nos hubiésemos ahorrado muchos disgustos en la última crisis. Y es que no hace falta hacer un máster en Finanzas para darse cuenta de que si nos compramos una casa por valor de 150.000 euros y pedimos una hipoteca al banco por el 100% que vamos a pagar en 30 años a razón de una cuota de 1.000 euros al mes, pues la casa no nos ha costado 150.000 euros, sino que nos va a costar 360.000 euros, obviando conceptos como inflación, valor temporal del dinero, etcétera. Muy pocos de los españoles que han firmado una hipoteca en los últimos años, hayan hecho siquiera esta cuenta tan sencilla.

Estamos sin duda ante un momento en el que podemos cambiar las cosas, debemos tratar de que lo que nuestros jóvenes estudien en la formación obligatoria reglada al menos les sirva para que no perpetren los errores que han cometido sus padres y para que puedan desenvolverse con conocimientos básicos útiles y necesarios.

Coincidiendo con el día de la educación financiera, en numerosos centros de formación, y en particular en nuestra Escuela de Finanzas, se celebrarán actividades y días de puertas abiertas recibiendo a colectivos muy variados, para poner un granito de arena en su educación financiera. Pero no es suficiente, tenemos que hacer más y, sin menospreciar otras materias de conocimiento, creo sin duda que la economía y las finanzas son altamente necesarias. Confío en que este llamamiento se oiga, y que los responsables de determinar cada año los planes de estudios de nuestro país, sean sensibles a esta necesidad.

Mónica Guardado es directora general de Afi, Escuela de Finanzas