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Ryanair ve "un complot evidente" en la ayuda alemana a Air Berlin

El crédito oficial de 150 millones asegura la normalidad los vuelos de la aerolínea declarada el martes insolvente

Air Berlin
Avión de Air Berlín en el aeropuerto Tegel de la capital alemana, el miércoles 16 de agosto. AP

Ryanair denunció ayer “un complot” para lograr que Lufthansa se haga en condiciones ventajosas con Air Berlin, la segunda mayor aerolínea alemana, que el martes se declaró insolvente. El crédito de 150 millones de euros concedido por el Gobierno alemán vulnera, a ojos de la aerolínea irlandesa, las normas de la competencia. Es por ello que la compañía de bajo coste ha denunciado la ayuda pública ante las autoridades europeas y alemanas.

Ryanair presentó un recurso ante la Comisión Antimonopolio de Alemania y ante la Comisión de Competencia de la UE por lo que considera un “complot evidente” entre el Gobierno alemán y las compañías Lufthansa y Air Berlin. “Esta insolvencia generada artificialmente ha sido evidentemente redactada para que Lufthansa pueda adquirir Air Berlin sin deudas”, escribió Ryanair en su web.

Ryanair considera que todo el proceso de insolvencia de Air Berlin, tras las ayudas estatales recibidas, estaba dirigido a que la aerolínea pueda ser adquirida por Lufthansa en condiciones ventajosas.

La Comisión Europea aseguró ayer que estudia las ayudas de Estado recibidas por Air Berlin, y que toma nota de las denuncias de Ryanair.

La canciller alemana, Angela Merkel, mostró su confianza en que el Estado alemán acabe recuperando el crédito puente de 150 millones de euros, un dinero con el que la aerolínea puede asegurar el mantenimiento de sus actividades ordinarias los próximos meses. “No creo que fuera adecuado dejar en la estacada a miles de pasajeros porque no se pueda pagar la gasolina”, dijo la jefa del Gobierno alemán en una entrevista concedida a varios youtubers.

Los inversores acogieron el miércoles con satisfacción la idea de que la mayor aerolínea, Lufthansa, se haga con la segunda, Air Berlin, declarada insolvente el pasado martes. Las acciones de Lufthansa llegaron a subir más del 2% al inicio de la jornada en la Bolsa de Fráncfort después de que esta confirmara su interés por la aerolínea. A media mañana, las ganancias se habían moderado. Otra que se ha beneficiado de la caída de la empresa berlinesa es la británica Easy Jet, que según la prensa británica también podría estar interesada por Air Berlin.

Todo los aviones de Air Berlin continúan operando con normalidad. La compañía de bajo coste alemana presentó el martes ante los tribunales alemanes una declaración provisional de insolvencia tras la negativa de la compañía aérea Etihad, que controla un 30% de su capital social, de rescatarla ante el "ritmo sin precedentes del deterioro de su negocio". Etihad ya
inyectó 250 millones de euros adicionales de financiación.

Lufthansa ya había llegado a un acuerdo comercial con la segunda aerolínea alemana, inmersa en un plan de reestructuración y reducción de capacidad, para alquilar 38 aviones, de los que ya opera con 35

El consejero delegado de Lufthansa, Carsten Spohr, confirmó ya en mayo que mantuvo conversaciones en Abu Dhabi sobre el futuro de Air Berlin. El directivo dijo entonces que el Gobierno de Abu Dhabi era consciente de que la deuda, los costes y que las cuestiones antimonopolio siguen siendo obstáculos para que Lufthansa se haga cargo del resto de la compañía aérea en dificultades.

A esto se añadió que TUI Group y Etihad Aviation Group rompieron sus negociaciones para crear una empresa conjunta de aerolíneas de ocio, con sede en Viena, unificando las filiales aéreas del grupo alemán con Niki, una situación que complicó los planes estratégicos del primer accionista de Air Berlin.

En 2016, Air Berlin registró unas pérdidas atribuidas de 781,9 millones de euros, lo que supone un 75% más que los 'números rojos' registrados un año antes. El grupo aéreo solicitó recientemente avales para la obtención de créditos a los estados federados de Renania del Norte-Westfalia y
Berlín ante los problemas financieros de la aerolínea, que acumula unas pérdidas de 1.200 millones de euros en los dos últimos años.