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Gasolineras chilenas sin fronteras

La compañía Copec vende combustibles a través de 3.200 estaciones de servicio

Una de las gasolineras de Copec, Compañía de Petróleos de Chile.
Una de las gasolineras de Copec, Compañía de Petróleos de Chile.

En un recorrido por las carreteras y ciudades chilenas, desde la desértica Arica en el norte hasta Puerto Williams en la región Antártica, uno de los pocos rasgos que se mantienen en el paisaje es el de los carteles con letras rojas de Copec, la marca local de combustibles que concentra más del 50% de las ventas. En Chile, un país que importa casi la totalidad del petróleo que consume, la empresa líder del sector de las gasolinas, con 623 puntos de expendio en todo el territorio, no es el último eslabón del negocio de una petrolera, sino que se limita al almacenamiento, transporte y distribución. Pero ello no le ha impedido superar en ventas a las marcas internacionales más reconocidas ni salir con éxito a otros países. Con la compra de la cadena estadounidense Mapco en noviembre del año pasado, Copec ya vende combustibles en siete países de América, a través de unas 3.200 estaciones, entre propias y de concesionarios. El primer salto al exterior lo dio en 2010 al hacerse con el control de la red colombiana de gasolineras Terpel, que tiene filiales en Panamá, México, Ecuador y Perú.

“Hoy nos vemos como un actor regional y en los próximos años deberíamos alcanzar el liderazgo en toda la costa del Pacífico, tanto en combustibles como en lubricantes”, afirma el consejero delegado de la compañía, Lorenzo Gazmuri. En 2015, según los últimos resultados presentados, Copec realizó operaciones por 8,2 billones de pesos chilenos (unos 11.357 millones de euros). El Ebitda creció un 12,1% con respecto al año anterior y alcanzó los 350.055 millones de pesos chilenos (unos 485 millones de euros). Según la propia empresa, su participación total (gasolinas, diésel y otros) de mercado fue del 60% en Chile y del 44% en Colombia. La compra en 2016 del 100% de Mapco a Delek US Holdings por 535 millones de dólares, con la que Copec puso un pie en Estados Unidos y sumó 348 puntos de venta, es, según el directivo, una base para el crecimiento futuro de la compañía.

Expansión internacional

A pesar de la fuerte expansión internacional, Copec aún defiende como un sello distintivo su compromiso histórico con las necesidades de Chile. “Somos la única compañía que está presente en todo el territorio, con estaciones de servicio que cubren cerca de 5.000 kilómetros. Y en un país que es frecuentemente víctima de los embates de la naturaleza muchas veces nos ha tocado asumir un papel protagónico para garantizar el abastecimiento de combustibles”, afirma Gazmuri. Esa vocación de servicio a su país de origen, explica el consejero delegado, se remonta a la fundación de Copec hace más de ocho décadas. Los duros años que siguieron a la crisis mundial de 1929 sentenciaron a muerte a la ya decadente industria chilena del salitre, hasta entonces un pilar de la economía nacional. El país comenzó a sufrir un fuerte desabastecimiento de combustibles, y fue a raíz de esa carencia que, en 1934, un grupo de empresarios fundó Copec y desarrolló la infraestructura y la logística necesarias para garantizar el suministro. La empresa ya tenía 15 años en el mercado cuando fue fundada ENAP, la petrolera estatal que hoy es el actor dominante en exploración, importación de hidrocarburos y refinería, además de ser la proveedora de combustibles de Copec.

Familiar y reconocida

Un gran surtidor

Vende combustibles a través de unas 3.200 gasolineras distribuidas en siete países de América, 623 de ellas en Chile, su país de origen.

El grupo Antarchile tiene el 60% de Empresas Copec, dueña de más del 99% de Copec y de la forestal Arauco.

En 2016 compró el 100% de Mapco a Delek US Holdings por 535 millones de dólares, operación con la que sumó 348 puntos de venta en los Estados de Tennessee, Alabama, Georgia, Arkansas, Virginia, Kentucky y Misisipi.

En 2015, según los últimos resultados presentados, Copec realizó operaciones por 8,2 billones de pesos chilenos (unos 11.357 millones de euros). El ingreso neto fue de 197.042 millones de pesos chilenos (unos 277 millones de euros).

El profesor de economía de la Universidad de Chile Erwin Hansen afirma que esa capacidad de mantenerse a lo largo de la historia y su presencia en todo el territorio hacen que sea una de las empresas más reconocidas del país. “Si le dices en la calle a cualquier chileno que nombre empresas nacionales, entre las primeras va a mencionar a Copec”, asegura. Otro motivo, explica Hansen, es que sus dueños son los Angelini, una familia que está entre las más conocidas.

Anacleto Angelini (1914-2007), un inmigrante italiano que llegó a Chile después de la Segunda Guerra Mundial, invirtió el dinero que traía consigo en la compra de una fábrica de pinturas y, algunos años más tarde, se inclinó por el negocio pesquero. Cuando compró Copec en los ochenta, años en que la distribuidora de combustibles atravesaba una difícil situación financiera, Angelini ya se había convertido en uno de los empresarios más importantes de Chile. Es el fundador del consorcio AntarChile, que controla tanto de Copec como de Arauco, una compañía forestal que emplea a 13.000 personas y tiene 30 plantas productivas distribuidas en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Estados Unidos y Canadá.

En esos años en que Angelini tomó las riendas de Copec, la extensa red de gasolineras dio un giro que hoy sus directivos mencionan como una de sus principales fortalezas. “Dejamos de atender automóviles para atender personas. La razón de ser de Copec es el consumidor”, afirma Gazmuri. El foco en el cliente es una estrategia que la empresa ya ha comenzado a implementar en Terpel, la red líder en Colombia. Las ventas en ese país aumentaron un 11% en 2015, año que la empresa cerró con 1.949 estaciones de servicio. Gazmuri afirma que los buenos resultados que obtuvo la compañía en esa primera salida al exterior fueron un impulso para el desafío de invertir en EE UU. “Para una empresa como Copec, que compite hace 80 años en un mercado de márgenes muy estrechos, ingresar a Estados Unidos era un cambio de escala, pero estábamos preparados”, asegura.