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El primer banco portugués pierde 1.859 millones

La entidad pública CGD presenta las mayores pérdidas de la historia del país tras las del Espírito Santo

Oficina de Caixa Geral de Depósitos.
Oficina de Caixa Geral de Depósitos.

El primer banco de Portugal, Caixa Geral de Depósitos (CGD), perdió el pasado año 1.859 millones de euros, el peor resultado de la historia de la banca nacional después de la quiebra del Espírito Santo. Basado en este resultado, Bruselas ha aprobado un plan de recapitalización de CGD por valor de 3.900 millones.

Al recién llegado Paulo Macedo le tocó en la tarde del viernes presentar las peores cuentas de la historia de la Caixa Geral de Depósitos (CGD), el primer banco del país y 100% público. El exministro de Salud con el anterior Gobierno conservador llegó al cargo a principio de año, tras la dimisión de António Domingues, que había sustituido en verano a José de Matos. Tres presidentes en menos de un año que visualizan la zozobra en que se encuentra el banco público, que es la mayor preocupación del Gobierno, pues esas pérdidas de 1.859 millones de euros equivalen al 1% del PIB del país, pero también preocupa a Bruselas.

Hasta el momento, el récord negativo de CGD estaba en los 579 millones de 2013. En los últimos cinco años, el banco público, que tiene el 27% de los depósitos del país y el 23,4% de los créditos, ha sumado pérdidas por valor de 3.700 millones.

El crédito moroso, en un banco dirigido históricamente con criterios políticos, ha provocado la delicada situación de CGD. Según se ha puesto de manifiesto en las variadas comisiones de investigación abiertas en el parlamento, el crédito otorgado con criterios políticos a empresas o empresarios ligados al Gobierno de turno y la práctica -muy habitual en el país- de avalar al 100% los créditos recibidos con el mismo activo para el que se pidió el dinero, son las principales prácticas que llevaron al CGD a tener tanto activo tóxico, que ahora aflora, presumiblemente, en su totalidad. Macedo anunció que 3.017 millones de euros se destinan a provisionar impagados, pero que la actividad bancaria tuvo 300 millones de euros de beneficios.

A partir de estas cuentas presentadas se pone en marcha un plan de recapitalización aprobado por Bruselas y diseñado técnicamente para que el dinero aportado no conste como déficit del Estado, lo que daría al traste con la salida del país del régimen de déficits excesivos que establece la Comisión Europea.

Ese plan de recapitalización supone una inyección pública de 2.500 millones de euros -que Bruselas no considera ayuda del Estado- y una emisión de deuda por valor de 900 millones. "El plan de recapitalización era necesario, pero no es suficiente", explicó el presidente de CGD. "Solo generaremos beneficios cuando acabe toda la reestructuración que se necesita. Si no hay más rigor, el futuro de la Caixa no será el que queremos".

El clientelismo político ha sido la principal causa de la elevada morosidad del banco público

La recapitalización permite cumplir los ratios exigidos por el BCE. La Caixa ha aumentado la cobertura de los impagados en 15 puntos hasta llegar al 79%. A pesar del año tan agitado, CGD vio aumentar los depósitos, mejoró en un 5,5% su margen financiero y mantuvo sus cuotas de mercado. El plan de futuro de CGD no prevé entrar en beneficios hasta el año 2018. "Otro de nuestros objetivos es reducir los costes en un 20% en los próximos cuatro años", añadió Macedo.

El plácet de Bruselas viene acompañado de compromisos de CGD para aligerar su estructura. En los próximos cuatro años jubilará a 2.218 empleados (el 25% de la plantilla) y cerrará 181 de las 651 oficinas; en el exterior solo mantendrá su estructura Macao y Angola. Por el lado de los costes financieros, ha reducido las compensaciones de las cuentas, del 0,6% al 0,2% y duplica las comisiones que cobra por mantenimiento de cartillas.

Estas medidas han sido contestadas por los socios del Gobierno, PC y Bloco de Esquerda, contrarios al adelgazamiento del banco y al aumento de comisiones sobre la clientela más humilde.