Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Muebles para un mercado que no repara en gastos

Un grupo empresas españolas están entre las más demandadas del mundo en el sector del mobiliario de lujo

Proyectos de decoración de la empresa Artelore.
Proyectos de decoración de la empresa Artelore.

Mientras la industria española del mueble estándar sufrió durante la última crisis un bajón de las ventas del 60% que provocó despidos masivos y cierres de empresas, el subsector del mobiliario del lujo no ha parado de crecer. Y no solo ha aumentado su facturación dentro de España, sino que su presencia y ventas se han disparado en los mercados exteriores, desde Europa y Norteamérica hasta Asia o África: una saga —similar a la de la moda española, aunque menos conocida— escrita por un pequeño grupo de empresas familiares entre las que destacan Cándido Hermida (Galicia); Canella, Soher, Ofifran o Colección Alexandra (Valencia); Guadarte (Andalucía), Tresserra Collection y Valenti (Cataluña), y El Palacio Damasceno (Madrid).

Fundadas en su mayoría en las dos o tres últimas décadas, no han mostrado el menor complejo en posicionarse en el segmento más alto del mercado, ese en el que cualquier pieza de mobiliario puede alcanzar fácil los 20.000 o 30.000 euros. Su éxito en el mundo entre los clientes más exclusivos —palacios oficiales, hoteles de cinco estrellas, mansiones— está ya fuera de cuestión. Por ejemplo, Cándido Hermida, de Narón (A Coruña), está decorando y amueblando los interiores del Museo Nacional de Qatar, diseñado por Jean Nouvel, y también los de Al Noor Island, un espectacular complejo turístico del golfo Pérsico.

También los muebles de Tresserra Collection están en mansiones de personalidades como Tina Turner o Brad Pitt. Otra empresa, Artelore, ha desarrollado proyectos tan emblemáticos como la Enoteca Duomo 21, en Milán, o el Modus Café, en Moscú. Y entre los últimos trabajos de Canella destacan los muebles de la alcaldía de Moscú o de las oficinas del teatro Bolshói. Las suites vips de Heathrow están siendo amuebladas por Colección Alexandra. “Nuestro proyecto más relevante”, dicen en esta empresa, “fue la decoración y amueblamiento del palacio del jeque del emirato de Sharjah, de 20.000 metros cuadrados, entre 1998 y 2001”.

Algunas de estas empresas han logrado incluso que sus muebles se hayan presentado en museos como piezas de arte. Las de Tressera Collection han pasado por el Museum für Kunst und Gewerbe de Hamburgo, el Stedelijk Museum de Ámsterdam o el de Dallas. Lo curioso es que se trata de empresas pequeñas, que no alcanzan en general los cien trabajadores. Cándido Hermida, la más grande de todas, da trabajo a 500 personas, pero no facturó más que 54 millones de euros en 2014; Canella, de Picassent, factura 6 millones con 80 trabajadores. Las demás están en la misma línea.

Expansión sin límite

Pese a su dimensión, están muy internacionalizadas. Cándido Hermida está presente en más de 70 países y 397 ciudades diferentes, en los que ha desarrollado un total de 1.135 proyectos a medida. Canella está en 45 países, Colección Alexandra exporta el 85% y Guadarte, que obtiene el 60% de la facturación del exterior, tiene clientes en 39 países. Tresserra Collection exporta el 95% de lo que fabrica. Y no parece que hayan tenido muchas dificultades para venderse fuera. Solo seis años después de su fundación, Cándido Hermida conseguía su primer contrato internacional: la fabricación de una serie de expositores para Tiffany, un contrato tan bien logrado que llamó la atención de Inditex. Ese contrato con la joyería neoyorquina le abrió las puertas del grupo de Amancio Ortega, que hoy supone el 60% de su facturación. Y otras empresas clientes son Guess, Loewe, Michael Korrs, Bimba y Lola o Mango.

Muchas de estas empresas han sido fundadas por profesionales modestos, que en su mayor parte ni siquiera se manejan en inglés. Es el caso de Manuel Muñoz Medina, de Guadarte, que de joven trabajaba en una herrería y hoy exporta a 52 países y tiene delegaciones en París, Milán y China. Hermida tiene tras de sí una historia igual de modesta. Al perder su trabajo de ebanista con 45 años, abrió su propio taller artesanal, en el que realizaba mobiliario a medida con diseño propio.

El éxito de la industria ha consistido en ofrecer un tipo de muebles que ha encandilado a los clientes, piezas elegantes, clásicas, pero con un toque de modernidad y con frecuencia divertidas. Y que resisten la comparación con las mejores de Francia o Reino Unido. “Tanto el mueble francés como el inglés son fantásticos”, comentan en Artelore, “pero el mueble y la decoración en España son mucho más alegres, atrevidos y desenfadados, sin descuidar la calidad y el aspecto estético”.

Además de tener sus ventajas competitivas, “su extraordinaria relación calidad-precio y su adaptación a las necesidades del cliente, ya que no se hacen series, sino productos personalizados según el gusto”, dice Amparo Bertomeu, directora general de Anieme, la asociación exportadora de la industria. Esta industria también se ha preocupado de promocionarse a tope. “Nuestra estrategia”, dicen en Colección Alexandra, “pasa por presentar las novedades año tras año en las ferias especializadas más prestigiosas del mundo, como son el Salone Internazionale de Milán o Maison & Objet, además de que participamos de forma habitual en misiones internacionales de prospección de nuevos mercados”.

Otros están abriendo sus propias tiendas. Es el caso de Tresserra Collection. “Nuestra clave ha sido la creación de la red propia de tiendas en Barcelona, París, Nueva York”, dice Jaime Tresserra, el fundador. En Artelore explican que “en el extranjero tenemos expositores en Milán, Noruega, Bruselas y, a partir de abril, en Dubái”. La casi totalidad de estas empresas fabrican en España. No hay deslocalización posible, ya que los diseñadores y los artesanos están aquí.

Todo indica que esta industria irá a más. En parte porque estas empresas están mutando de meros fabricantes de muebles a decoradores integrales de interiores; y también porque el mercado del mobiliario de lujo está en plena expansión. Según el informe Global Luxury Furniture Market, de Allied Market Research, el mercado mundial de muebles de lujo alcanzará los 27.100 millones en el año 2020, lo que supone una tasa de crecimiento anual del 4,1%.