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El sector financiero encadena siete años destruyendo puestos de trabajo

La hostelería y el comercio se convierten en los motores de la afiliación

Empleados del Grupo Popular en Castilla y León en una concentración en Valladolid durante la negociación del ERE.
Empleados del Grupo Popular en Castilla y León en una concentración en Valladolid durante la negociación del ERE. EFE

El aumento de la afiliación llegó a casi todos los sectores el año pasado. De las 21 ramas de actividad, a las que hay que sumar los regímenes especiales cotización correspondientes al sector del carbón y el mar, 18 acabaron el año aportando nuevos cotizantes a la Seguridad Social. Solo cinco cerraron el ejercicio con números negativos, y en todos estos casos la caída fue inferior a los 3.000 puestos de trabajo.

En el análisis segregado de estas ramas, se aprecia que las que más crecen son, precisamente, las que tienen una relación más directa con el consumo y el turismo. Esto es lógico puesto que el primero ha sido el gran motor de la economía en los últimos años y el segundo ha vivido un año históricamente bueno en 2016. La rama que más cotizantes ganó fue la hostelería, que contó con 77.408 nuevos afiliados. Esta cifra supone un 5,7% más que 12 meses antes y casi duplica el porcentaje conjunto de la Seguridad Social (3,2%). La siguiente rama ha sido el comercio, en la que la subida media de cotizantes fue de 76.090.

Más empleados públicos

Otro de los elementos que se desprende del análisis sectorial de la Seguridad Social es que los ajustes presupuestarios a través de la reducción de plantillas se ha quedado atrás. La Administración Pública, por el contrario, está ahora aumentando sus efectivos y hace tanto en la rama que está directamente vinculada a ella como en la sanidad y en la educación, en ambas la presencia de funcionarios es importante.

Entre los sectores que destruyen empleo merecen especial mención las finanzas. No por ser el peor, un puesto que corresponde al trabajo doméstico, sino porque ya encadena siete años de caída. En 2016 la reducción acumulada de plantillas en la banca apenas restó 2.056 a los efectivos con los que contaban entidades y demás empresas del sector. Esta cifra queda muy lejos los guarismos vistos los peores años de la crisis. No obstante, evidencia que las dificultades de las compañías financieras todavía están ahí y afectan de lleno a sus trabajadores. De hecho, en 2016 la caída de afiliación duplicó a la de 2015.

Por lo que respecta al análisis del mercado laboral por géneros hay un elemento que ayer destacaba sobre el resto entre las cifras publicadas por el Ministerio de Empleo: el número de mujeres dadas de alta en la Seguridad Social fue en diciembre pasado el más alto de la serie. Había una media de 8.277.490. A pesar de este incremento, la ganancia de protagonismo femenino en el mercado laboral se ha frenado en los últimos años y ha quedado estancado en torno al 46,5%.

Este frenazo, como el gran avance de los años inmediatamente anteriores, está muy relacionado con la propia naturaleza de la crisis. El desplome de la construcción se llevó por delante mucho empleo y, en consecuencia, afiliación masculina. La caída del sector servicios, donde la presencia de la mujer es mayor, llegó más tarde y fue proporcionalmente mucho menor. Sin embargo, cuando ha llegado la mejora laboral, buena parte del empleo recuperado es masculino. Esto explica que a pesar de que la afiliación femenina crezca en números absolutos, en términos relativos su presencia esté estancada en los últimos años.