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Una firma que se edificó su mercado

La constructora vallisoletana Priasa sortea la crisis especializándose en la obra de instalaciones industriales

El grupo Pria, con sede en Tordesillas (Valladolid), escapó de la crisis inmobiliaria —la misma que se llevó por delante tantas empresas del sector— especializándose en la construcción de naves industriales y agroalimentarias, que entregan llave en mano. Pero esta no es la clave de su supervivencia. Pria también se ocupa, en algunos casos, del posterior mantenimiento de las instalaciones que construye. Hoy afirma ser una de las pocas empresas de su sector que han salido de la crisis mejor de lo que entraron en ella.

El mantenimiento a largo plazo de las naves fue una apuesta novedosa. "Hasta no hace demasiado tiempo, muchas empresas del sector despreciaban estas tareas", explica su consejera delegada y presidenta, Lucrecia Prieto. "Pero ahora hay quien nos envidia". Entre los clientes de Pria hay empresas como la galletera Siro, el gigante azucarero Acor, la multinacional de los neumáticos Michelin, Quesos Entrepinares, las bodegas Matarromera o la firma de vehículos industriales Iveco. Hoy el grupo factura 10 millones de euros, da trabajo a 50 empleados y tiene actividad en España y en Marruecos.

Lucrecia Prieto atribuye su éxito al origen familiar de la compañía, fundada por su padre en 1977. Su compromiso con esta forma de propiedad le ha llevado a ser la secretaria general de la patronal Empresa Familiar de Castilla y León. "En mi opinión, las empresas familiares han sido las grandes ganadoras de la crisis", afirma. "Es más fácil luchar por algo en lo que estás tan profundamente implicado. Tu empresa, tu plantilla... son tu deber, tu familia, todo".

Pero la evolución de Priasa no es un proceso que se haya llevado a cabo de la noche a la mañana. Los tres hermanos Prieto —Lucrecia, Nicolás y Beatriz— no se limitaron a tomar el testigo familiar y seguir la inercia. "En el momento en el que nos incorporamos a la empresa, mi padre, con muy buen criterio, dijo que debíamos crecer".

Y así lo hicieron. La edificación de la empresa se llevó a cabo sobre dos pilares. No solo se trató de cambiar el modelo de negocio: también puso el ojo en el extranjero, instalándose en Marruecos. "Ha sido una salida a la crisis de la construcción en España", señala Prieto.

La proximidad fue fundamental para elegir destino. "Para nosotros es muy importante que Marruecos esté tan cerca, que sea un lugar en el que, al día siguiente que se produzca un problema, podamos estar allí para resolverlo", explica Lucrecia Prieto. Sin embargo, los comienzos no fueron sencillos. "Ha sido necesaria mucha paciencia y demostrar a los clientes marroquíes que no se trata de una aventura de unos años, sino de un proyecto sólido y con visos de permanencia".