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Los problemas de Commerzbank aumentan las dudas sobre la banca alemana

El Deutsche esquiva la caída en Bolsa gracias a una posible rebaja en la multa de EE UU

Sede del Deutsche Bank en Fráncfort, Alemania.
Sede del Deutsche Bank en Fráncfort, Alemania. REUTERS

Los problemas de la banca alemana, lejos de desaparecer, se extienden. Un día después de que el Deutsche Bank se desplomara en Bolsa hasta tocar mínimos de los años ochenta, este martes fue el turno de la segunda entidad del país, el Commerzbank. El Deutsche sufrió una dura jornada bursátil, pero al final del día se recuperó gracias a la posibilidad de que las autoridades de Estados Unidos reduzcan la multa de 14.000 millones de dólares (unos 12.500 millones de euros) que reclaman a la entidad alemana. Los problemas se extienden también al banco regional NordLB, que aplazó una subasta de bonos.

La primera mala noticia le llegó al Commerzbank a primera hora: el diario económico Handelsblatt publicaba que la entidad planea prescindir de 9.000 empleados —una quinta parte de toda su plantilla— como parte de un plan de reestructuración con el que superar las dificultades que afronta. El diario también adelantaba los planes para suprimir este año el dividendo.

El plan de ajuste, que será anunciado este viernes, incluye también la idea de centrarse en el negocio tradicional del banco —los servicios que presta a empresas y familias— y abandonar todos los demás. Una fuente citada por Reuters estima en 1.000 millones de euros el monto del plan de restructuración.

El castigo fue inmediato. Las acciones del Commerz, un banco en el que el Estado alemán controla más del 15% de su capital, cerraron un 2,2% por debajo del día anterior, lo que las colocó entre las más castigadas del día en la Bolsa de Fráncfort.

Más desigual fue la jornada para el mayor banco de Alemania. El Deutsche Bank registró fuertes caídas en Bolsa, tocando nuevos mínimos después del desplome del día anterior. Su capitalización se acerca peligrosamente al entorno de los 14.500 millones de euros, una cifra no muy lejana de los 14.000 millones de dólares que el Departamento de Justicia de EE UU le reclama como castigo a sus prácticas con las hipotecas basura. Pero las declaraciones de representantes estadounidenses sugiriendo que la multa podría ser menor si el banco alemán coopera le dieron algo de aire. La acción se recuperó y cerró al mismo nivel que el día anterior.

Ayudas públicas

La crisis del Deutsche se reavivó el lunes después de que la revista alemana Focus publicara el fin de semana que la canciller Angela Merkel había negado al presidente de la entidad, John Cryan, ayuda financiera procedente del presupuesto público alemán. Una negativa aún más rotunda a solo doce meses de las elecciones federales. Merkel se enfrentó este martes a las preguntas de los periodistas sobre los problemas del banco, pero no fue más allá de desear buena suerte a la primera entidad financiera del país.

“Por supuesto que deseamos a todas las empresas que evolucionen positivamente, también a aquellas que pasan por dificultades momentáneas”, dijo la canciller. Más sustanciosas fueron las declaraciones de Andreas Dombret, miembro de la junta directiva del Bundesbank, sobre la posibilidad de que el Deutsche reciba ayudas públicas. “Ni el tamaño de un banco supone una garantía de su supervivencia, ni tampoco puede ser que el tamaño de un sector le proteja en conjunto contra las crisis”, dijo el dirigente del banco central alemán, responsable con el BCE de la supervisión de sus bancos.