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La cerámica sube a la pasarela

Torrecid se alía con arquitectos y diseñadores para innovar en azulejos y baldosas

Torrecid espera facturar 1.000 millones en 2020.
Torrecid espera facturar 1.000 millones en 2020.

La innovación lleva a las baldosas y azulejos cerámicos a las pasarelas de moda. El grupo Torrecid, uno de los mayores fabricantes en recubrimientos para el sector cerámico y el vidrio (tiene el 8% del mercado mundial), se ha embarcado en una gran vuelta de tuerca para seducir a los arquitectos e interioristas. “Quiero que piensen en la cerámica cuando quieran diseñar un espacio, y para lograrlo hemos pasado de ser una empresa química a una empresa de moda que marca las tendencias y las soluciones de futuro en los sectores de la cerámica y el vidrio. Ver un desfile de moda de Armani por televisión me inspiró para dar este paso”, asegura Federico Michavila, presidente de Torrecid.

La empresa es proveedora de la industria cerámica: hace todo tipo de tintas y productos para recubrir y decorar la cerámica y el vidrio. Ahora trabaja para que las baldosas y los azulejos emulen a la madera, el mármol, el oro, el óxido, materiales envejecidos o textiles específicos. Los expositores de Torrecid que muestran esa evolución han logrado premios en ferias sectoriales y de arquitectura.

La cerámica pequeña y pesada es cosa del pasado. La nueva se fabrica de forma digital en grandes formatos (1,5 × 3 metros) que son flexibles y ligeros (4 a 5 milímetros de grosor), y se pueden retroiluminar porque han superado la opacidad. “Gracias a estas innovaciones, las empresas cerámicas compiten con otros materiales como la piedra natural, la madera o el vidrio, abriendo nuevos campos de aplicación en fachadas y techos de edificios, mobiliario o embarcaciones”, añade Michavila.

Mucha innovación

Torrecid investiga para y con sus clientes, que son los fabricantes del sector, y con las empresas que desarrollan su maquinaria. Se considera el padre de los esmaltes antideslizantes, la cerámica translúcida, los azulejos con superficie de espejo y los azulejos fáciles de limpiar (que evitan el depósito de cal), entre otros desarrollos. La innovación en el recubrimiento de las losetas cerámicas va acompañada con el desarrollo de la formulación de la pasta que las compone, en la que también trabaja Torrecid, que ha contribuido a hacer las baldosas más finas y de mayor dimensión del mercado.

La multinacional tiene centros propios de I+D+i y de diseño en los 26 países donde está implantada. “Tenemos diseños universales y diseños locales para adaptarnos al gusto de cada mercado”, aclara el portavoz de Torrecid. El 70% de los 3.000 empleados de la empresa son titulados universitarios, y la cuarta parte de ellos trabajan en los centros de investigación y diseño.

La globalización es la segunda baza de Torrecid. Una vez alcanzado el liderazgo del mercado español, la empresa abrió en Italia su primera filial en 1989. “Los italianos eran los líderes tecnológicos del sector cerámico. Si conseguíamos ser capaces de competir con ellos seríamos los líderes mundiales”, razona Federico Michavila. El resto de las filiales vinieron rodadas, Portugal en 1990, México en 1992, Brasil en 1993 —“un gigante, también, en la actividad del sector cerámico”, aclara Michavila—, y en 1995 llegaron a Asia, implantando centros productivos, como en el resto de los países.

China es un país prioritario para la empresa, un mercado anual de 7.000 millones de metros cuadrados de cerámica, mientras en España apenas se llega a 400 millones de metros cuadrados. “Hay provincias chinas donde se producen 1.300 millones de metros cuadrados al año, y estamos en más de 10 provincias de ese país. Implantarse allí fue fundamental, cualquier innovación que lanzábamos la copiaban a los cuatro días. Son muy rápidos, pero hemos establecido allí relaciones de largo plazo”, asegura Federico Michavila.

Torrecid tiene 35 empresas en 26 países, y ha llegado a ese número por diferentes vías (crecimiento orgánico, creación de empresas auxiliares, adquisición de empresas, entre otras). “Seguiremos abriendo filiales en mercados con un sector cerámico significativo o con previsiones de gran crecimiento, y comprando empresas estratégicas que aporten valor al grupo”, prevé Federico Michavila.

Con estos mimbres, el grupo Torrecid aspira a vender 1.000 millones de euros en cuatro años, un 66% más de su facturación actual. El reto no es nuevo, en 2012 ingresó 346 millones de euros, con un resultado neto de casi 26 millones de euros, cifra que casi ha doblado. “La empresa está acostumbrada a crecer a dos dígitos cada año. Estamos habituados a trabajar en épocas de crisis y sacar ventajas a nuestros competidores”, aclara Michavila.

“Torrecid se mantiene en la cresta de la ola de las innovaciones de las materias primas, y lidera parte de las novedades trascendentes a escala mundial. Esmalglass y Ferro son sus inmediatos competidores”, concluyen fuentes del clúster cerámico de Castellón.

Competidores

“Los fabricantes españoles de materias primas para la industria cerámica no tienen competencia mundial, ningún país se les acerca, y Torrecid es el líder indiscutible de todos ellos en la última década, a casi un tercio de distancia en facturación sobre sus inmediatos seguidores. Mantiene esta posición porque hace bien la innovación, la fabricación, la comercialización y la internacionalización”, remarca Salvador Martínez, director de Economía 3, revista especializada del sector de la Comunidad Valenciana.

Esmalglass es el inmediato competidor español de Torrecid, está presente en 14 países de América, Europa y Asia, con instalaciones propias, y tiene más de 1.000 empleados, casi la mitad en España. A la altura de Esmalglass está Ferro Spain, filial del gigante estadounidense químico Ferro Corporation, que factura casi 1.000 millones de euros en todo el mundo.

Fortaleza

El grupo Torrecid es una multinacional que factura 600 millones de euros, tiene instalaciones fabriles en los 26 países donde está presente y suministra a clientes de otros 120. Tiene 850 empleados en España y 3.000 en todo el mundo.

Federico Michavila ha protagonizado una historia de éxito empresarial, recogida por la consultora KPMG en el libro Los que dejan huella, por haber convertido en líder mundial a la microempresa familiar, que en 1978 solo competía en precio y carecía de tecnología.