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Rodrigo Rato defiende que contratar a su cuñado “benefició” a Bankia

Santiago Alarcó llegó a cobrar 480.000 euros anuales en 2012 como asesor

Rato, este jueves, a su llegada a los Juzgados de Plaza Castilla, en Madrid.

El exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato sostuvo este jueves ante el juez que la contratación  de su excuñado, Santiago Alarcó, como asesor internacional con un salario que pasó de 100.000 a 480.000 euros anuales entre 2010 y 2012 fue “muy beneficioso” para la entidad. En esos años, Bankia —la antigua Caja Madrid— recibió una inyección de fondos públicos de 22.424 millones de euros para evitar su quiebra.

El expolitico acudió a los juzgados de la Plaza de Castilla para declarar por cuarta vez como imputado ante el juez de instrucción Antonio Serrano-Arnal. Este magistrado abrió el pasado julio una pieza separada en la causa contra Rato por delitos fiscales, blanqueo y corrupción entre particulares para investigar los sustanciosos fichajes en Bankia de su excuñado y de su secretaria personal, Teresa Arellano, para la que se fijó un salario que alcanzó los 339.619 euros en 2012.

En declaraciones a Efe tras salir de la declaración, Rato indicó que la entrada de Alarcó en Caja Madrid en mayo de 2010, cinco meses después de su desembarco, fue “muy beneficiosa” para la entidad, ya que esta carecía, según él, de “profesionales con su experiencia internacional”. Los informes de la Guardia Civil atribuyen el fichaje de Alarcó y Arellano a una decisión persona del Rato —el excuñado y la secretaria salieron de la entidad un mes después de que este dimitiera—. El expresidente de Bankia alegó que las contrataciones se realizaron en el Comité de Medios de Caja Madrid, en el que nó participó “jamás”.

El juez entiende que estas contrataciones pueden constituir un delito de administración desleal. Se trata de la cuarta vez que Serrano-Arnal llama a declarar al expresidente del FMI en relación con la gestión de su patrimonio; la última fue el pasado mes de febrero, cuando le interrogó a él, a su abogado Domingo Plazas, y a otras personas, entre ellas su hermana María de los Ángeles, contra quienes no adoptó ninguna medida cautelar. 

En su anterior comparecencia, Rato explicó que contrató a su excuñado por su dilatada experiencia y con el objetivo de reforzar esta área, si bien varios de los exempleados no han sabido explicar a la justicia de qué se ocupaba exactamente Alarcó.

La fiscal del caso, Elena Lorente, también ve sombras en la contratación de Arellano, quien, según los investigadores, fue ganando competencias en Bankia hasta hacerse cargo de la dirección general de comunicación, convirtiéndose así en la persona más próxima a la presidencia con un sueldo de unos 5.000 euros al mes.

Teresita —diminutivo con el que en ocasiones se dirigía a ella Rato— ha sido una de las figuras más destacadas del caso, hasta el punto de que varios testigos la han situado en el centro de la investigación por su presunta cercanía a su exjefe.

Los términos del contrato de Arellano reflejan una retribución de 110.000 euros en 2010, de 213.000 euros en 2011 y de 374.500 euros en 2012, así como una indemnización por despido de 339.619 euros, con una antigüedad reconocida de 12 años, aumentos salariales que, a tenor de la Fiscalía, podrían suponer un ejemplo de administración desleal.

Otra de las incógnitas del caso reside en la cuenta bancaria a nombre de la exsecretaria, apoderada de varias sociedades de la trama con la que Rato habría cometido un supuesto delito fiscal, en el refugio fiscal de las Islas Caimán, donde este habría realizado una transferencia en 1998, movimiento cuyo origen ahora ambos afirman desconocer.

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