Reinventarse cuando los 12 meses son temporada alta

Canarias busca modernizar su industria turística desde la cúspide, tras seis años de crecimiento, para evitar que el modelo de sol y playa muera de éxito

 Vista del Campo de Golf de Maspalomas, en Gran Canaria.
Vista del Campo de Golf de Maspalomas, en Gran Canaria. Quique Curbelo

Pensar en ciudades cohabitadas por turistas y residentes cuyas experiencias y actividades se solaparán, viajes personalizados gracias a las nuevas tecnologías con biodispositivos, una ley del suelo para agilizar nuevos proyectos en suelo turístico y, por supuesto, sol, playa y patrimonio. Canarias busca reinventar su industria turística desde la cúspide, tras seis años de crecimiento consecutivo, como faro mundial en un sector al alza y con la previsión de llegar a los 14 millones de visitantes —siete veces más que la población local— en 2016.

El 21 de enero pasado, el cielo de Canarias estaba despejado y la temperatura, a mediodía, superaba los 25 grados. El 11 de agosto, la temperatura apenas pasa de los 30 grados y el sol reina desde hace semanas. Es esa la clave del éxito, la regularidad climática.

La mayoría de los turistas son británicos y alemanes que veranean en invierno sin salir de Europa. En verano se suman españoles, franceses e italianos. La temporada alta, aunque con picos, se extiende durante todo el año, excepto mayo y junio, cuando hasta 2015 había un leve descenso. En 2016 este descanso se ha suprimido y la temporada alta por primera vez durará 12 meses.

La afluencia está asegurada pero falta conseguir que gasten más

El turismo representa el 31% del Producto Interior Bruto de la economía canaria. En cada uno de los últimos seis años aumentó el número de viajeros que llegan a las islas, superando ampliamente los 13 millones. En 2016, serán más de 14 millones.

El llamado PIB Turístico ascendió en su última estimación a 13.032 millones de euros y se colocó por encima de 2008, cuando comenzó la crisis financiera. Ahora, el viento sopla a favor porque los conflictos en los destinos que son competidores directos se prolongan o se agravan, como en Turquía.

Así que con la única nube negra del Brexit a la vista, el archipiélago se enfrenta a la idea de reinventarse como destino turístico siendo una potencia mundial en el sector.

La campeona del mundo de kitesurf, Gisela Pulido, en el Desafío Movistar para navegar entre las ocho islas canarias.
La campeona del mundo de kitesurf, Gisela Pulido, en el Desafío Movistar para navegar entre las ocho islas canarias.Ginés Díaz (EFE)

El gran reto según los agentes consultados es aumentar el dinero que gastan los turistas. El Gobierno de Canarias aspira a que el turismo crezca de la mano de un mayor gasto por viajero. Según las cifras oficiales, el gasto por turista y día es de 131,76 euros. Pero de esa cantidad solo 36,9 euros fueron gastados físicamente en Canarias. El resto se hizo vía web o a través de empresas externas.

Regularizar el alquiler vacacional es el gran reto de la administración

Según los últimos datos ofrecidos (de 2014), en Canarias existen cerca de un cuarto de millón de camas en 630 hoteles y casi 180.000 camas en complejos extrahoteleros.

Reinventar la oferta

Mientras la inercia la hace crecer, el Gobierno y la patronal intentan reinventar la oferta turística. La estrategia marcada desde las áreas de Turismo e Industria es impulsar “los productos y servicios dirigidos a los turistas, que aporten valor a su visita y diferencien la oferta”, según explican fuentes de la Presidencia del Gobierno. Estas políticas estarán dirigida a la “enogastronomía, la cultura, el ocio y los deportes”.

Canarias busca contentar al turista del presente mientras piensa en el turista del futuro. Uno de los retos es encajar dentro de la legalidad el alquiler vacacional. El Ejecutivo quiere, como mínimo, “registrar legalmente la actividad de forma precisa, actualizada y pública, además de definir claramente los estándares de calidad que una vivienda vacacional debe reunir para poder operar en el mercado”. La propuesta del Gobierno será que los cabildos insulares decidan qué hacer al respecto y elijan “las zonas en donde la actividad del alquiler de viviendas para el uso turístico pueda realizarse”. Con total probabilidad, apuntan, se hará mediante una modificación del decreto actual sin tener necesidad de elaborar una nueva ley.

Jorge Marichal, presidente de la patronal de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, asegura que no se puede “ir contra el mundo, pero el mundo tiene que tener un orden”. Reclama que sea considerado una actividad empresarial y que no se permita en zonas turísticas.

En pocas cosas más coincidirán patronal turística y sindicatos. Francisco González, que lleva 38 años trabajando en el sector, es segundo maitre en un restaurante. Secretario general en Canarias de la Federación de Servicios y Movilidad de UGT, cree que se debe dar de alta a personas que alquilan habitaciones a turistas.

Respecto a los salarios de los trabajadores, se disparan las diferencias. Mientras que desde las organizaciones sindicales apuntan a un descenso de una media de 300 euros en los años de crisis, en la patronal aseguran que el salario aumenta cada año y lo seguirá haciendo. “Nosotros estamos cumpliendo el convenio”, dice Marichal. González, por su parte, asegura que “hay una carga de trabajo mayor, las camareras de piso limpian más habitaciones por el mismo sueldo. Se despidió al 10% de la plantilla al inicio de la crisis y no se ha repuesto”. Y, además, dice González que “los nuevos contratos temporales de cuatro horas está sirviendo para introducir a empleados que acaban trabajando ocho”. González pone el énfasis en la carga de trabajo que están asumiendo, sobre todo, las camareras de piso y los limpiadores de zonas comunes.

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