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La alpargata que llegó más lejos

La catalana Castañer, que puso de moda un calzado payés, refuerza su presencia en el exterior

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Proceso de elaboración de alpargatas en la fábrica de Castañer en Banyoles (Girona).

Las viste Alexa Chung, la reina de las blogueras de moda, con 2,3 millones de seguidores en Instagram, y Leandra Medine, la responsable de The Man Repeller el portal de estilo neoyorquino más influyente. Antes que ellas, Anne Hathaway, Grace Kelly y Catherine Deneuve ya calzaban alpargatas Castañer. La firma que convirtió las alpargatas en el calzado de moda del verano facturó 23 millones de euros en su último año fiscal (terminó en junio). La compañía, que no facilita datos sobre sus beneficios, está presente en más de 50 países y toda su producción proviene de una única fábrica ubicada en Banyoles, en la provincia de Girona.

Castañer es propietaria de siete tiendas en España, pero su gran mercado se encuentra fuera del país. Desde hace 40 años que exportan como mínimo el 70% de su producción. "En la empresa se lleva el ADN de exportar desde la telefonista hasta el director general. Es fundamental para nosotros, sobretodo cuando vino la crisis en España y el mercado interno estuvo castigado y quemado" señala Antonio Castañer, consejero delegado de la firma.

Italia es el país número uno en ventas para el grupo Castañer, seguido por Francia, Japón y Estados Unidos. "Contamos con 39 locales propios en todo el mundo y estamos presentes en 400 negocios multimarca", desgrana su principal ejecutivo. La compañía apuesta ahora por explotar el mercado de Latinoamérica. "Nuestros productos son muy mediterráneos y eso agrada al público latino, para el cual España sigue siendo un referente de moda y de cariño. Decidimos abrir una tienda en Miami, no por querer crecer en Estados Unidos, si no como un lugar de compras para la élite de Latinoamérica". Las últimas aperturas de tiendas tuvieron lugar en Chile, México y Colombia.

Venta 'online'

A tono con las tendencias de la época, Castañer también se ha digitalizado y con buenos resultados: su página web ya es la primera tienda en ventas de la organización. Sumada a los portales multimarca como el suizo Net-a-Porter, Luisa Via Roma y Mytheresa (adquirido por la estadounidense Neiman Marcus el año pasado), Internet representa el 25% de las ventas de la empresa. Este canal ha triplicado su fuerza con respecto al año anterior.

La empresa se encuentra en un período de crecimiento y diversificación. Las alpargatas para hombre y mujer son su producto icónico, pero en los últimos años han ampliado su oferta hasta incorporar bolsos y accesorios de playa, calzado de invierno y hasta una línea de zapatos para novias. "No es nada fácil porque nuestra imagen es de fabricantes de alpargatas; en nuestras propias tiendas cuesta menos comunicar nuevos productos. El 25% de las ventas ya es de productos de invierno", explicó el consejero delegado.

La firma nace en 1776, "el año en el que Washington se peleaba con los ingleses, un antepasado mío, el primer Castañer alpargatero, monta un pequeño taller" explica el directivo. Confeccionaba alpargatas a base de esparto y algodón, calzaba a campesinos y obreros, el mercado natural de la alpargata era un público humilde. Algunas generaciones después, en 1927, el negocio se amplía. "La primera fábrica la abrió mi abuelo que años después entró en crisis; cuando los campesinos abandonaron el campo y se marcharon a la ciudad para trabajar; ya no precisaban alpargatas". El éxodo rural de 1950 generó un desafío para la empresa que, con la ayuda de un golpe de suerte, logró transformar su producto desde un calzado de trabajo a un objeto de deseo.

Estreno parisino

"Mis padres estaban en una feria de moda en París y de casualidad se enteraron que Yves Saint Laurent estaba buscando alguien que pudiera confeccionar una alpargata pero con cuña". Lorenzo e Isabel Castañer cumplieron con el requisito y su producto caminó por las pasarelas del diseñador en ascenso. Iniciaron un recorrido de colaboraciones con casas de alta costura como Chanel y Dolce & Gabbana que consolidaron su lugar dentro de la moda y de los diseñadores de la élite internacional.

Cuando se le pregunta si son una marca de lujo, Castañer responde: "Si por lujo se entiende la gama en la que se encuentra Gucci, Louis Vutton y Hermes, no lo somos. Pero definitivamente compartimos muchos de los clientes con esas marcas." Un par de alpargatas Castañer de lona cuesta entre 85 y 195 euros. "No nos identificamos en el concepto del lujo porque somos mas asequibles, pero es el segmento en el que vendemos mejor: Cuando Castañer está en una tienda multimarca y es el calzado más barato del lugar, triunfa. Cuando es el más caro, no." Castañer tiene un lugar en el cumbre del turismo de compras: en la calle Saint Honoré en París, en la tienda Santa Eulalia en Barcelona y en el barrio tokiota de Roppongi.

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