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El 20% de los bonos de empresas que compra el BCE tiene tipos negativos

La institución sita en Fráncfort considera que la estrategia de comprar deuda corporativa está surtiendo efecto

Vista de la escultura con el logo del euro que decora los alrededores de la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort.
Vista de la escultura con el logo del euro que decora los alrededores de la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort. EFE

El Banco Central Europeo va a por todas. Por si no fuese bastante con comprar deuda pública con tipos negativos, ahora ese paso hacia la frontera de lo desconocido también lo ha dado con los bonos de empresas. Entre el 8 de junio y el 15 de julio de 2016, el BCE adquirió títulos de deuda empresarial por valor de 10.400 millones de euros. De esas compras, algo más del 20% tenían un rendimiento negativo, aunque no superior al -0,4% del tipo de depósito que cobra a la banca. En definitiva, más madera con tal de reactivar la inflación y, por tanto, la actividad.

La inflación y, en consecuencia, los tipos de interés siguen en unos niveles muy bajos en la zona euro. De llegar una nueva recesión, el BCE apenas tendría margen con el que responder. De ahí que esté intentando reanimar los precios cuanto antes. Y para ello ya está comprando incluso deuda empresarial con rentabilidades negativas. Es decir, que paga a la empresas por tener esos bonos hasta un 0,3%.

El tope del -0,3% se explica porque el banco central está ingresando un tipo negativo del -0,4% por lo que le depositan en sus cuentas las entidades financieras. Así, en teoría, no estaría perdiendo dinero por la diferencia entre lo que cobra y lo que ingresa, según los parámetros más exigentes de las autoridades alemanas. Un prurito por la disciplina que ayer mismo llevó al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, a criticar a la Comisión Europea por no multar a España y Portugal.

En total, a fecha de 15 de julio, el BCE ha adquirido papel de 175 emisores distintos, en bonos denominados en euros de empresas europeas no financieras con grado de inversión y con unas rentabilidades que han oscilado entre el 3% y el -0,3%.

La financiación directa de empresas constituye un paso sin precedentes, y pretende que las condiciones de financiación ultralaxas lleguen a la economía real, saltándose un sistema financiero todavía tocado. Sólo que esta operativa también supone que el banco central está asumiendo el mayor riesgo que entraña prestarle a una empresa privada. Por no hablar del peligro de fomentar una nueva burbuja. Aún así, la entidad presidida por Mario Draghi considera que la estrategia está surtiendo efecto. A su juicio, gran parte de la caída de los intereses en los bonos corporativos se atribuye al anuncio de estas compras. El banco central lo cifra en 11 de los 16 puntos de caída registrada en los intereses de este tipo de títulos.

De acuerdo con los cálculos de la institución sita en Fráncfort, esta iniciativa está teniendo un impacto aun mayor en los bonos que no acepta comprar, al detectar una rebaja de unos 25 puntos en los rendimientos de la deuda de alto riesgo. En resumen, la intervención del instituto emisor empuja a los inversores hacia los bonos de peor calidad en busca de mayores rentabilidades, y eso hace que empresas con menor calidad crediticia también se financien más barato.

Además, el BCE constata que se ha logrado elevar la emisión de deuda corporativa por encima de la media de otros años tras la sequía vivida a comienzos de 2016.

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