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El Gobierno prevé que la tasa de paro se sitúe en el 16,6% a finales de 2017

El Ejecutivo revisa al alza la previsión de crecimiento de este año hasta el 2,9% pero baja la del año que viene al 2,3%

El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos.

Alarde de optimismo en medio de las negociaciones para formar Gobierno. El actual Ejecutivo en funciones ha rebajado una décima la previsión de crecimiento del año que viene hasta el 2,3% debido a la incertidumbre sobre la economía global. Sin embargo, espera que el empleo mejore mucho más de lo que tenía previsto, en parte por el tirón vivido en los primeros meses del año. Entre 2016 y 2017, prevé que se creen casi 900.000 puestos de trabajo. Toda una promesa de cara a la formación de Gobierno que, sin embargo, en el fondo encierra un pero: tanta ocupación a unas tasas de PIB cercanas al 2% implica un empleo de baja productividad.

Si en las anteriores previsiones de abril el gabinete de Rajoy estimaba una tasa de desempleo del 19,9% a cierre de 2016 y del 17,9% a finales de 2017, ahora esas perspectivas pintan mucho mejor: el Gobierno las baja en más de un punto cada año hasta el 18,6% este año y el 16,6% al término del año que viene. Es decir, recorta sus predicciones de parados en 1,3 puntos en 2016 y en otros 1,3 puntos en 2017. En resumen, consideran que dentro de dos años habrá un millón de desocupados menos y 900.000 ocupados más, y ello a pesar de la incertidumbre reinante sobre el Brexit o la desaceleración de la economía mundial.

"Se trata de unas previsiones algo generosas pero factibles. Sin embargo, implican que se creará un empleo de baja productividad", afirma José Domingo Roselló, analista del Instituto Flores de Lemus de la Universidad Carlos III.  

El Gobierno ha revisado al alza en dos décimas el crecimiento previsto para este año, situándolo en el 2,9% a fin de reflejar el mejor inicio de año impulsado por el precio del petróleo, las medidas del BCE o la rebaja de impuestos. Sin embargo, también ha tenido en cuenta los riesgos que asedian la economía global y ha reducido la estimación de PIB del año que viene en una décima para dejarla en el 2,3%.

De hecho, esta ralentización ya se otea en el horizonte de este mismo año: "Para la segunda parte de 2016, esperamos que la desaceleración tome algo más de intensidad en la medida que se han revisado a la baja las previsiones de crecimiento de nuestros principales socios comerciales y que persisten fuertes incertidumbres", explica José Ramón Díez Guijarro, director de estudios de Bankia. 

El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, ha insistido en que estas predicciones se alinean con las de la Comisión Europea y que son "realistas y conservadoras". Este mismo viernes, el Instituto Nacional de Estadística ha confirmado que el crecimiento del segundo trimestre a tasas anualizadas se coloca en el 2,8%

De acuerdo con las nuevas previsiones macroeconómicas, la economía española habrá encadenado a cierre de 2017 cuatro años de crecimiento y de creación de empleo. Estas cifras servirán además de base para la elaboración de los Presupuestos de 2017. "Es importantísimo que haya pronto un presupuesto y que cumpla con nuestros compromisos con los socios comunitarios", ha subrayado Guindos.

Pese a la rebaja de las perspectivas de crecimiento internacionales, el nuevo cuadro macro estima que el PIB real mantendrá una velocidad de crucero media del 2,6% entre este año y el próximo, resalta el Ministerio de Economía. Esta cifra supera la media de la zona euro prevista por los organismos internacionales, que ronda el 1,5% en estos dos años. Respecto a los precios del petróleo, se espera que éste se coloque ligeramente por debajo de los 50 dólares por barril el año próximo.

Para 2016, la estimación del Gobierno es que la economía española crecerá dos décimas más gracias a una mayor aportación de la demanda interna y una menor detracción de la demanda externa. El consumo privado y las exportaciones se han revisado ligeramente al alza. En cambio, aunque sigue creciendo con fuerza, la inversión se revisa dos décimas a la baja, hasta el 5,4%.

Por el contrario, en 2017 se considera que el PIB crecerá una décima menos de lo previsto en abril de este año, hasta el 2,3%. Esta reducción se achaca a una menor aportación de la demanda nacional, fundamentalmente por la inversión tanto en construcción como en bienes de equipo, que aún así avanzará un 4,2% el año próximo.

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