Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

El hombre de aluminio

Clemente González Soler, a punto de dar el gran salto con la compra de las plantas de Alcoa junto a Aludium, toca la cúspide sectorial

Clemente González Soler, un ingeniero aeronáutico gallego que se metió a empresario, está cerca de llegar a la cúspide empresarial convertido en el hombre del aluminio español. La persona que, partiendo de una aventura empresarial arriesgada, pasará a ser la referencia del sector. Un viejo sueño que seguramente tenía con frecuencia cuando fundó Alibérico en 1996 con una factoría en Miranda de Ebro (Burgos) y a partir de la cual ha creado un grupo internacional de productos avanzados y transformados del aluminio con presencia en cuatro continentes, 35 filiales y 17 fábricas y ventas en 60 países.

El gran paso lo dará, si no fallan las previsiones, esta semana con la constitución de una sociedad mixta con Atlas, fondo de inversión propietario de la también empresa española Aludium, para hacer de forma conjunta una oferta definitiva por las plantas de Alcoa en Avilés (Asturias), San Cibrao (Lugo) y A Coruña. Según fuentes financieras, el acuerdo, que ya tiene todas sus bendiciones, ayudará a desbloquear el proceso de compraventa, en principio prevista para julio, pero que se había enquistado en medio de reivindicaciones de los empleados y exigencias de los Gobiernos de Asturias y Galicia.

Creó Alibérico en 1996 y 20 años después se ha convertido en líder europeo

Avance crucial

Aunque la operación no está cerrada, este avance, que según las fuentes consultadas asegura el empleo y la actividad (1.700 puestos de trabajo directos), permite aventurar que pueda llevarse a cabo entre agosto y septiembre. Fuentes de las empresas no han querido manifestarse al respecto; pero la unión de las dos firmas en esta oferta supone, además, superar a los fondos extranjeros interesados y al grupo alemán Trimet Aluminium que se habían acercado a Alcoa y que amenazaban con quitárselo de las manos.

La operación integra un negocio desde el aluminio primario a la transformación, en el que Alibérico es líder español y europeo. Es decir, asegura el control español en la actual filial de Alcoa. En total tendría el 85% del aluminio primario de España, concentrado en dichas tres fábricas. La operación debe ser informada a las autoridades de la competencia, aunque, según las fuentes consultadas, no genera muchos problemas de concentración al ser una integración aguas arriba, ya que ni Alibérico ni Alunium trabajan en aluminio primario. En todo caso, supone un avance para las dos empresas que integran la sociedad conjunta.

La operación asegura el control español en la actual filial de Alcoa

Con la incorporación de las tres plantas de Alcoa, Alibérico y Aludium vuelven a concentrar la práctica totalidad de las unidades que tenía la antigua empresa pública Inespal, heredera de la antigua Empresa Nacional del Aluminio (Endasa), y de las que se desprendió por partes. Tres de ellas (Sabiñánigo, Linares y Alcalá de Henares) pasaron a estar controlada de Alibérico; otras dos (Amorebieta y Alicante) se las quedó Aludium y las otras cuatro quedaron en Alcoa. Tres de ellas son las que están en venta y solo falta Alumina Española, ubicada también en San Cibrao y de la que Alcoa controla el 60%.

La venta de las fábricas españolas de Alcoa responde a la reestructuración del grupo canadiense, que contempla, entre otras medidas, la segregación de negocios en dos sociedades. Una seguirá centrada en el aluminio y seguirá llamándose Alcoa y la otra se dedicará al sector aeroespacial y al automóvil y se denominará Arconic. La escisión se producirá a lo largo de este semestre y por eso sus responsables quieren zanjar la venta cuanto antes.

La joint-venture estará presidida por González Soler, que ha desarrollado su carrera en el aluminio desde el inicio. Comenzó como becario en la planta de Alicante de Endasa en 1972. En 1976, con 26 años, fue nombrado responsable de Ingeniería de la empresa pública, para centrarse en 1981 a la exportación de laminados como director comercial. Tras alguna aventura privada en 1986 como agente comercial en el sector, pasó en 1990 a la multinacional Alcan. Seis años después volvió a intentar la aventura en solitario y creó Alibérico con la citada planta mirandesa, que se convirtió en su bandera empresarial. Veinte años después se ha convertido en el primer grupo privado español y primer grupo familiar europeo del aluminio. El conocimiento del sector del aluminio, así como las buenas relaciones personales, le abrieron muchas puertas, sobre todo para conseguir financiación. Con ese apoyo y el cumplimiento de los compromisos fue ampliando la actividad y planteado la expansión internacional.

Pero González Soler sabe que una tarea inmediata es abordar una negociación con la Administración para mejorar el precio de la electricidad. El aluminio es uno de los sectores más intensivos en consumo eléctrico y varias veces Alcoa ha reclamado un precio similar al de sus competidores en la UE amenazando con la deslocalización. Ahora, si González Soler llega a presidir sus plantas y logra que las plantas se queden en España (del sector dependen en tonor a 60.000 familias), insistirá en esta reivindicación.