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Italia planea inyectar hasta 3.000 millones en el Monte dei Paschi

El escudo planteado por el Ejecutivo tendrá que recibir el visto bueno de la Comisión Europea

Sede del Monte dei Paschi en Siena (Italia).

No es fácil encontrar un parche del tamaño del agujero que sufre la banca italiana, cuyo exponente más dramático es el Monte dei Paschi de Siena (MPS), la tercera entidad financiera del país, que entre el lunes y el martes se depreció un 30% en la Bolsa de Milán y su valor de mercado cayó por debajo de los 1.000 millones de euros. La solución que baraja el Gobierno italiano, según apuntan diversos medios, pasaría en un primer momento por un paquete de ayudas de entre 2.000 y 3.000 millones de euros para compensar la reducción en 10.000 millones de su cartera de créditos morosos solicitada al MPS por el Banco Central Europeo.

Al tratarse de fondos públicos, el escudo planteado por el Ejecutivo de Matteo Renzi tendría que recibir el visto bueno de la Comisión Europea y tendría que aplicar antes del 28 de julio, por cuanto al día siguiente está prevista la publicación del resultado de las pruebas de estrés que la Autoridad Bancaria Europea (ABA) ha realizado sobre 51 bancos europeos. Tras filtrarse el plan, las acciones del banco, impulsadas también por la prohibición de las ventas a corto, rebotaron ligeramente y cerraron con un alza del 6%.

La brutal caída en Bolsa del Monte dei Paschi se produjo tras conocerse, el lunes, la carta que le había enviado el Banco Central Europeo para que redujera su volumen bruto de préstamos dudosos hasta dejarlos en 32.600 millones, ya que a finales de 2015 ascendían a los 46.900 millones. La presión de Fráncfort sobre la ya de por sí frágil banca italiana provocó la estampida de las accionistas, quienes según la legislación actual los depositantes que tengan más de 100.000 euros en el banco tendrían que sufragar parte de la inyección pública de capital.

Este aspecto trascendería lo meramente económico para convertirse en un problema político de gran calado para Matteo Renzi, quien no solo ha recibido un varapalo durante las recientes elecciones municipales, sino que el próximo mes de octubre someterá a referéndum sus reformas constitucionales. De ahí que el Gobierno italiano esté pisando el acelerador en sus conversaciones para llegar a un acuerdo con Bruselas. Desde la Comisión, y por boca del comisario Valdis Dombrovskis, se ha recibido un mensaje positivo: "La recapitalización preventiva de la banca está prevista en las reglas, pero dependerá de la petición que nos haga Italia. Somos conscientes de las dificultades del sistema financiero italiano. No es una novedad. Ya sucedió a principios de año".

Entonces, Italia ya temió un desplome bancario por culpa de sus créditos morosos. En los primeros días de enero, el valor bursátil de los bancos diminuyó una media del 20% —alcanzándose incluso caídas del 40% como en el caso del Monte dei Paschi (Mps)—. Entonces como ahora, la situación es especialmente grave por cuanto el sector constituye el 30% de la bolsa de Milán y porque supone el primer recurso —muy por delante del mercado de capitales— al que acuden las pequeñas y medianas empresas para financiarse. Los dos aspectos conectados entre sí son los que hacen temer, a principios de año y también ahora, que pese a los desesperados intentos de Renzi por evitarlo, Italia pudiera sufrir un rescate como el de España, que golpearía a los inversores más desprotegidos .

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