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Enforex hace del español negocio

La mayor empresa privada de enseñanza del idioma entra en Cuba y Colombia

Clase de español para extranjeros en una academia Enforex de Madrid.
Clase de español para extranjeros en una academia Enforex de Madrid.

El año en el que Antonio Anadón cumplió los 14 años, su madre le envió a un curso de verano en una escuela en Estados Unidos. La experiencia le cambió la vida. "Me enseñó a tener una visión más amplia del mundo", recuerda. "Volví con el sueño de hacer que más estudiantes como yo compartiesen esa experiencia". Dicho y hecho: cuando cumplió los 17 empezó a organizar viajes de estudios. "En unos años estábamos mandando a miles de personas". De cursos de inglés para españoles pasó a cursos de español para extranjeros. Hoy Anadón es presidente de Enforex, la mayor empresa privada de enseñanza del español, con casi 40.000 estudiantes y una facturación de 32 millones de euros, el equivalente a un 40% del mercado. Ahora, su objetivo es consolidar a América Latina como un destino para el aprendizaje del idioma y para ello está entrando en dos destinos hasta ahora cerrados: Cuba (donde ha invertido un millón de euros) y Colombia.

Según el último informe anual del Instituto Cervantes, hay 21,6 millones de estudiantes de español como lengua extranjera, la mayoría estudiantes de secundaria, en Brasil y Estados Unidos, donde está incluido en el currículo escolar. En 2007, había 237.000 personas estudiando español en España. "Pero esa cifra incluye Erasmus e inmigrantes recién llegados", considera Anadón. "Que hayan venido a España específicamente a estudiar español calculamos que hay unos 120.000, de los que 40.000 son clientes de Enforex".

El crecimiento del 12% de la facturación el año pasado es señal de un negocio, el educativo, muy resistente a las recesiones. "El trabajar con 82 nacionalidades nos ha permitido adelantarnos a la crisis", explica Anadón. "La demanda se movió de Europa a Asia y América Latina y nos hemos podido desarrollar. Esperamos poder crecer un 10% al año".

El negocio de la empresa se orientó definitivamente hacia la enseñanza del español cuando, en 2005, adquirió la firma holandesa Don Quijote. "Era casi tan grande como nosotros", explica Anadón. "Crecer tanto fue un desafío". Hoy los productos con la marca Don Quijote son responsables del 40% de la facturación del grupo, mientras que Enforex comercializa el 60% restante. Sin embargo, para el fundador y presidente, residente en Reino Unido (su hermano, Carlos, es el consejero delegado y se ocupa del día a día de la empresa desde Madrid), esta situación no va a durar mucho. "Queremos hacer énfasis en la marca Enforex", apunta.

Enforex hace del español negocio

Con la compra de Don Quijote Enforex ganó una marca y un pie en el prometedor mercado latinoamericano. Para Anadón, ofrecer la oportunidad de aprender el idioma a ambos lados del Atlántico permite atraer a dos tipos diferentes de estudiante. "España es el puente a Europa, el país moderno", compara. "América Latina atrae más al que busca exotismo y aventura; además, hay mucha gente interesada en conciliar el aprendizaje del español con actividades de voluntariado". Tras empezar por México, Ecuador y Costa Rica, la compañía quiere expandirse por Colombia, Chile, Guatemala y República Dominicana, con una combinación entre expansión orgánica y adquisiciones. Respecto a la operación en Cuba, que implica la construcción de un centro de estudios —la empresa ya opera en la isla, pero solo con una red de profesores particulares que acogen a los alumnos en casa— Anadón se limita a afirmar que "no es fácil".

Aunque tiene 32 centros en 12 países, España aún responde por el 80% del negocio de Enforex. Una de sus fortalezas en el país son sus campamentos de verano inmersivos, de los que celebra ocho en seis destinos (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Marbella y Salamanca). En ellos se juntan el aprendizaje del inglés y del español en un métodos educativo que se basa en el poder de la convivencia. "Mezclamos en cada habitación un americano y un español", cuenta Anadón. "Así están practicando las 24 horas".

Enforex espera para esta temporada la presencia de 4.000 niños en sus campamentos, lo que sirve a la empresa para reivindicarse como líder del mercado. Aparte de los españoles, los participantes vienen, según Anadón, en un 35% de Reino Unido y EE UU, 5% europeos, 5% del Este de Europa y un 5% de asiáticos. Brasil, hasta ahora un cliente importante, ha sufrido una caída de hasta el 60% por la crisis económica.

La empresa afirma que su producto va mucho más allá de un mero curso de idiomas. "Ofrecemos talleres que enseñan a los niños a un uso responsable de las redes sociales, en los que explicamos qué es un youtuber y como convertirse en uno", explica Anadón. "También tenemos un programa de Robótica y emprendimiento, cursos de yoga, y campamentos de fútbol con la escuela del Arsenal en Marbella y en Madrid".

Para Anadón, España debe valorar más la importancia del idioma para la economía. "Reino Unido estima en 14.000 millones de libras el valor de sus servicios educativos, el quinto producto de exportación del país", indica. Gran parte de esa contribución viene de la presencia de los propios estudiantes en España. "En restaurantes, bares, ropa, un estudiante de español puede mover 1.600 euros al mes", calcula, "más lo que se esté gastando en el curso".

La economía decide

El presidente de Enforex afirma que la estabilidad de la economía es uno de los factores que los jóvenes y sus familias más tienen en cuenta a la hora de elegir destino para su viaje de estudios. La recuperación económica, defiende Anadón, promociona a España. "Ponemos muchísima fe en el hecho de que volvamos a ser interesantes económicamente", considera. Pero la economía no es el único factor. "Aunque parezca mentira, cualquier pequeño detalle cuenta: Yo me he ido a Corea del Sur y me he encontrado gente ansiosa por conocer Argentina por una serie de televisión. Los éxitos de Enrique Iglesias, de Nadal, atraen a gente que quiere conocer España".

No solo los cursos de español pueden impulsar la economía española. Eduspain, parte del grupo al que pertenece Enforex, promociona que estudiantes extranjeros vengan a complementar su educación durante un año con clases en español. La empresa tiene firmados acuerdos con 25 universidades extranjeras, que aportan 500 estudiantes. Pero para Anadón, el mercado de las universidades españolas es aún pequeño para sus posibilidades. "Un estudiante universitario se deja 70.000 euros por pasar un año aquí", afirma. "Con la importancia del español ésta podría ser una industria mucho más importante. Creemos que nuestras universidades son lo suficientemente fuertes como para conseguirlo".

A Anadón no le preocupa el auge de la educación digital. Para el presidente de Enforex, el núcleo del negocio de la empresa, los viajes de estudios, resistirán al auge del profesor por YouTube. "A través del in country no solo se aprende el idioma, sino una cultura a través de la convivencia y el contacto, en integrarse en la cultura de la ciudad y del país", defiende. "Liberarse de las ataduras de papá y mamá, una cosa que a mí me enseñó a tener una visión más amplia. Y es ese valor el que estoy transmitiendo a mis hijos: que vean el mundo es más amplio".