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La OPEP fracasa de nuevo en lograr un acuerdo para reducir su producción

El cartel de los países productores de petróleo no consigue encontrar una posición común en su cumbre semestral

Rueda de prensa de la OPEP, este jueves en Viena.
Rueda de prensa de la OPEP, este jueves en Viena. EFE

El enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán frustró una vez más un posible acuerdo para reducir la producción de crudo entre los miembros de la OPEP, el cartel de los países exportadores, que se reunió el jueves en Viena. Khalid Al Falih, ministro de Energía de Arabia Saudí, líder de facto de la Organización, declaró que el cartel debe “asistir el reequilibrio del mercado”, es decir, establecer un techo al crudo que bombean. Pero Irán, su gran rival, quiere aumentar su producción tras años alejado del mercado por las sanciones internacionales.

El resultado fue que los niveles actuales, que según los datos de la propia organización ascendieron en abril a 32,44 millones de barriles al día, se quedan de momento inalterados. El repunte del precio del petróleo —el brent, la referencia internacional, volvió en la mañana del jueves a superar los 50 dólares—, indujo Al Falih a declarar que la OPEP debería “actuar de forma colaborativa para alcanzar un reequilibrio del mercado”, una evolución respecto a la idea propugnada en 2014 de que demanda y oferta tienen que actuar por su cuenta.

El nuevo ministro de Energía del gigante árabe propuso introducir un techo común a la producción del cartel “a la espera de que la demanda, que volverá superar la oferta en 2017, permita la disminución de los inventarios y anule la actual excedencia de crudo”, explica Gareth Lewis-Davies, analista del mercado de petróleo de BNB Paribas.

La actitud saudí y el intenso trabajo diplomático de Al Falih a lo largo de esta semana han sorprendido a los analistas, pero no han sido acogidos de manera favorable por la delegación de Irán, que solo está dispuesto a establecer cuotas individuales para los distintos países.

Además de competir con Riad por la supremacía geopolítica en su región, el Gobierno de Teherán está comprometido a apuntalar su cuota de mercado tras años de aislamiento económico debido a las sanciones internacionales que se levantaron en enero. “Irán quiere la libertad de bombear la mayor cantidad de petróleo posible y por eso desecha cualquier acuerdo que implique limitar su producción. Pero ignorar esta apertura de Arabia Saudí puede ser muy arriesgado, ya que puede conllevar un futuro aislamiento en la organización muy difícil de gestionar”, apunta Richard Mallinson, analista de la consultora londinense Energy Aspects.

Las divisiones del jueves vuelven a plantear la lucha entre los dos países del pasado abril, cuando se celebró en Doha una cumbre en la que participó también Rusia. En aquella ocasión Arabia Saudí, el primer exportador global, condicionó su visto bueno a un acuerdo para congelar la producción del cartel a que participen todos los miembros. La delegación iraní ni siquiera acudió.