El BCE empezará a comprar deuda de empresas la semana próxima

Draghi retrasa la reapertura del grifo de liquidez para Grecia

El presidente del BCE, Mario Draghi, este jueves en Viena (Austria).
El presidente del BCE, Mario Draghi, este jueves en Viena (Austria).L. FOEGER (REUTERS)

Más madera. El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado hoy que empezará a comprar deuda corporativa -de empresas- la próxima semana: el próximo jueves. El BCE avanzó hace unas semanas un refuerzo de sus medidas extraordinarias de política monetaria: las compras de deuda corporativa refuerzan el programa de adquisición de activos, la versión europea del QE; además, a lo largo de junio el Eurobanco pondrá en marcha una nueva barra de libre de liquidez, a través de una subasta. La inflación de la eurozona sigue bajo cero pese a esa marea de capital. Pero Fráncfort ve ligeros signos de mejoría: el BCE ha revisado suavemente al alza sus predicciones de crecimiento e inflación. A la vez, mantiene que sigue habiendo riesgos (especialmente geopolíticos y por el referéndum británico) y está "listo para actuar si fuera necesario". El presidente del BCE, Mario Draghi, demuestra así que siguen sin afectarle las críticas procedentes de Alemania, con las que el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha llegado a acusarle del ascenso de la extrema derecha. Pero en reuniones de trámite como la de hoy está obligado a esa especie de ducha escocesa: las cosas mejoran, pero no lo suficiente; las medidas del BCE están contribuyendo a esa mejoría, pero los riesgos siguen ahí.

Draghi no ha tardado en dar las malas noticias: el BCE quiere esperar para volver a abrir la ventana de liquidez a Grecia, que acaba de cerrar un acuerdo político sobre el primer examen del rescate y esperaba ayuda por ese flanco. Draghi no abrirá ese grifo para la banca griega "hasta que se pongan en marcha las medidas aprobadas", para desespero de Atenas, que esperaba una decisión hoy mismo. El BCE reexaminará esa cuestión en la siguiente reunión del consejo de gobierno.

Draghi ha sonado hoy, a ratos, algo más halcón -más ortodoxo en términos de la política monetaria- que otras veces. La ligera mejoría en las perspectivas de crecimiento, empleo e inflación en la eurozona y el alud de críticas alemanas explican ese ligero cambio, pese a que los precios siguen muy lejos del objetivo del Eurobanco, que fracasa miserablemente por ese lado. El mandato del Eurobanco es una inflación cercana pero por debajo del 2%, mientras que ahora mismo está situada por debajo del 0%. Incluso la inflación subyacente, que no tiene en cuenta elementos como la energía o la alimentación, está por debajo del 1%. El BCE ha sacado todo su arsenal en primavera -con notable retraso respecto a Estados Unidos, eso sí-, pero ni así consigue mejorar las expectativas sobre los precios. "Nuestras medidas -tipos de interés al 0%, compra de activos, barra libre de liquidez y demás- han sido muy efectivas", ha dicho Draghi, que a la vez pide "tiempo" para que todo ese arsenal se deje notar.

El debate del Brexit se ha colado en la rueda de prensa de Draghi. "Estamos listos para cualquier resultado el 23-J", ha dicho Draghi, que en los últimos meses se ha unido al resto de grandes banqueros centrales alertando de los riesgos de una salida de Reino Unido de la UE. "Mientras la Unión Económica y Monetaria esté incompleta es vulnerable a shocks de naturaleza política como ese", ha zanjado.

La inflación está en el -0,1%: los precios caen. Hay más de 20 millones de parados en la UE. Y la recuperación aún no es digna de ese nombre. Draghi ha repetido el llamamiento a que otras áreas de la política económica contribuyan a la reactivación de la eurozona. Pero la política fiscal no está ni se le espera: la Comisión Europea asegura que es "ligeramente expansiva" este año y que volverá a ser neutra en 2017. Europa, según Draghi, necesita otra cosa: inversión pública. Pero en eso, y en tantos otros asuntos, Fráncfort está lejos de Berlín. Incluso de Bruselas.

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Sobre la firma

Claudi Pérez

Director adjunto de EL PAÍS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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