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El Banco Mundial rebaja el crecimiento en Asia por el freno de China

El organismo prevé que el PIB del gigante asiático aumentará un 6,7% este año y un 6,5% el próximo

Un joven descansa a la orilla del río Perla cerca de un nuevo complejo de edificios comerciales y residenciales en Cantón, China.
Un joven descansa a la orilla del río Perla cerca de un nuevo complejo de edificios comerciales y residenciales en Cantón, China. Getty Images

La desaceleración de China arrastrará a la baja el crecimiento económico de los países en vías de desarrollo de Asia Oriental. Así lo apunta el último informe de proyecciones del Banco Mundial, que estima que el gigante asiático seguirá aminorando su velocidad de crecimiento en los próximos dos años y certifica que las tasas de aumento del PIB a doble dígito son historia. La región, que se coronó a principios de siglo como la de más rápido crecimiento del mundo, ve como este título se desplaza hacia el sur del continente, con India como máximo exponente.

China se instala en la llamada nueva normalidad, basada en un crecimiento menor pero más sostenible. Del 6,9% del año pasado, el organismo con sede en Washington augura que la cifra caerá hasta un 6,7% en el actual y un 6,5% en 2017. Son cálculos relativamente optimistas en comparación con los de otras instituciones y están en línea con los objetivos que se ha propuesto el Gobierno chino para los dos próximos años. El Banco Asiático de Desarrollo, por ejemplo, recortó la semana pasada sus proyecciones para la República Popular hasta el 6,5% y el 6,3% para 2016 y 2017.

Según el informe, los países en vías de desarrollo de la región crecerán un 6,3% este año y un 6,2% el próximo. Los grandes ganadores son Filipinas y Vietnam, naciones cuyas economías aumentarán más de un 6%; e Indonesia, con más de un 5%. El Banco Mundial, sin embargo, advierte que estas proyecciones "están sujetas a riesgos elevados y los países deben seguir priorizando políticas monetarias y fiscales que reduzcan las vulnerabilidades y fortalezcan la credibilidad, al tiempo que profundizan las reformas estructurales".

El informe advierte también de un contexto "desafiante" derivado del lento crecimiento de los países desarrollados, la desaceleración de los mercados emergentes, la debilidad del comercio mundial, los bajos precios de las materias primas y la volatilidad de los mercados financieros. Para China, que es de largo la economía más grande de la región (Japón no está incluido en el análisis porque es un país desarrollado), los economistas del Banco Mundial recomiendan más celeridad en la reforma del sistema financiero y de las empresas estatales. De hecho, y a pesar de que la desaceleración del gigante asiático empuja el crecimiento a la baja, China sigue siendo un importante motor para la región: sin contar este país, el PIB de Asia Oriental aumentaría un 4,8% este año y un 4,9% el próximo, según el informe.

El economista jefe para China de la institución, John Litwack, aseguró este lunes en la presentación del informe en Pekín que las perspectivas a corto plazo de la segunda economía mundial son "bastante positivas" porque el conjunto de estímulos fiscales y monetarios desplegados durante el año pasado parece estar empezando a surtir efecto.

Litwack quiso quitar importancia a la tasa de crecimiento en sí misma -aún un tótem para las propias autoridades chinas- e hizo hincapié en las reformas. "China está inmersa en una transición muy importante hacia un nuevo modelo de crecimiento económico basado más en los servicios, la producción de bienes de alto valor añadido y el consumo. La consecución de esta transición es la tarea más importante a la que se enfrenta el país. A medio plazo, incluso si el crecimiento cayera más de lo esperado, mientras China siga siendo capaz de progresar en este sentido lo consideraríamos como un éxito".

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