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Literatos en la Bolsa

Las estrategias de inversión de 2016 se llenan de eufemismos, sinónimo de año complejo

Un operador de la Bolsa de Nueva York
Un operador de la Bolsa de Nueva York

Cuando la literatura se cuela en algo tan prosaico como la economía, malo. Como todos los años, los expertos financieros han distribuido sus recomendaciones de inversión entre sus mejores clientes. Basta con echar un vistazo a las figuras retóricas que incluyen estos informes para darse cuenta de que 2016 volverá a ser otro año complicado para obtener rentabilidades aceptables. Incluso asumiendo más riesgos, el éxito no está garantizado. El uso de oximorones como “optimistas, pero prudentes” o de eufemismos como “año de transición” dan cuenta de las dificultades de los asesores para llevar a buen puerto los ahorros de sus clientes. No hay que olvidar que en el mundo hay 3,6 billones de euros en deuda pública que no genera beneficios.

“El crecimiento de la oferta monetaria real a escala mundial sigue siendo superior al incremento de la producción lo que apunta a que el excedente de liquidez podría entrar en los mercados y apuntalar los precios”, destaca Simon Ward, economista jefe de Henderson Global Investors. “Esto sustenta una visión optimista de cara al inicio de 2016, pero los inversores deberían estar atentos a las tendencias monetarias en Estados Unidos y mantenerse alerta ante la posible amenaza de la inflación”, matiza este experto.

Cinco años de crecimiento mundial en un entorno deflacionistas han dado impulso a las Bolsas y, al mismo tiempo, han reducido los tipos de interés hasta mínimos históricos. La Reserva Federal ha emprendido ya el camino de subidas en los tipos de interés y los mercados de acciones han entrado en una fase de indefinición tras alcanzar máximos históricos. En un entorno económico plagado de incertidumbre como el que se prevé en 2016, las oportunidades de conseguir rentabilidad son inferiores a sus medias históricas. Sin embargo, los expertos tratan de convencer al ahorrador de que no es momento para plegar velas y refugiarse en la liquidez.

“La rentabilidad prevista a medio plazo de las acciones está en el entorno del 5% y los bonos ofrecen rendimientos positivos en términos reales [descontando la inflación], por lo que no hay razones todavía para salir completamente del mercado, sobre todo porque las alzas de los precios se han dado en casi todos los activos reales, desde las subastas de arte hasta los traspasos de futbolistas. Lo único que nos sigue faltando es un abanico de alternativas atractivas”, dice Christian Gatttiker, estratega jefe de Julius Baer.

Preferencia por la renta variable

La crisis bursátil china del pasado verano trajo más volatilidad al mercado. Los expertos creen que es un escenario que continuará, pero la mayoría coincide en señalar a la renta variable como el activo más atractivo en 2016. “La mejora de las valoraciones en la Bolsa se apoya más en las bajadas de tipos que en al revisión al alza de los beneficios empresariales y sería más sano que sucediera al revés”, reconocen desde Bankinter. “Pero a pesar de todo, sí, hay que sobreponderar la exposición a la renta variable. El dinero terminará en la Bolsa tanto por la mejora de las ganancias empresariales a medida que avance el ejercicio, como por los inusualmente bajos tipos de interés y la falta de alternativas rentables para la abundante liquidez”, añaden desde la entidad.

Las preferencias de los expertos en renta variable se decantan principalmente por acciones de compañías europeas, aunque habrá que ser selectivos porque las valoraciones, aunque están en niveles razonables, no son baratas. “En la zona euro hay potencial de aumento de los márgenes y de ventas empresariales, gracias a unos menores costes financieros y energéticos y a un euro menos fuerte. También nos gustan los valores asiáticos ya que allí se concentra el mayor potencial de crecimiento económico y hay un auge del consumo. En cambio, mantenemos nuestra opinión neutral en Estados Unidos, por valoración, márgenes en máximos y subida de tipos de interés. En en el caso del resto de Bolsas emergentes, nuestra recomendación es infraponderar”, señala Miguel Ángel García, director general de March A.M.

En un contexto de rentabilidades modestas para el inversor, el tema de la divisa de los activos en los que se invierte cobra aún más importancia. En este sentido, los expertos creen que la fortaleza del dólar continuará en los próximos meses gracias al soporte que le da el cambio de política monetaria por parte de la Reserva Federal.

“La divergencia entre la Fed y el resto de grandes bancos centrales fortalecerá al dólar, pero también puede incrementar la volatilidad del mercado en 2016”, según los expertos de AXA. Para la aseguradora francesa, la subida de tipos en EE UU sugiere “cautela” en renta fija. “Dentro de esta clase de activo, vemos aún cierto potencial en la deuda periférica europea”, explican. En cuanto al crédito empresarial, AXA mantiene su apuesta por los denominados bonos basura: “la corrección sufrida en las últimas semanas es excesiva y sugiere unos niveles de quiebras empresariales muy elevado incluso en un escenario de bajo crecimiento económico”.