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OPINIÓN

BCE: Más madera

Mario Draghi, como es habitual en economía, ha tenido que elegir entre lo malo y lo peor

Hace tres años, que el BCE comprara deuda pública estaba fuera de los Tratados de la Unión Europea y en Alemania era inconstitucional. Este jueves, el banco central amplió el programa de compra de deuda pública hasta marzo de 2017 e incluyo la deuda de regiones y comunidades autónomas dentro del programa. Con los tipos al 0%, la autoridad monetaria reconoce que es incapaz de cumplir su objetivo de inflación del 2%, que sí está en los Tratados.

La banca europea mantiene su acceso ilimitado a la liquidez del banco central. Esto provoca que haya más dinero en el sistema del necesario y cada mes los bancos usan la facilidad de depósito. Por esta razón, este es el tipo de interés de referencia para el mercado interbancario, que en la mayoría de sus tramos cotiza en tipos negativos. Esto refleja que los inversores esperan que los tipos negativos han llegado para quedarse por un tiempo.

Esto también ayuda a explicar que los gobiernos emitan a tipos negativos, o sea que cobren por endeudarse. La situación es tan anormal que mantener billetes en el cajón te protege de verte afectado por tipos negativos El problema es para los bancos y fondos de inversión que tienen que pagar por prestar en depósitos y al colocar su liquidez. La alternativa era que el BCE no hubiera anunciado la compra de deuda en 2012 y seguramente España estaría fuera del euro y habría quebrado el Estado, todo el sistema bancario y todas las empresas y familias endeudadas. Por lo tanto, con buen criterio, el BCE como es habitual en economía tuvo que elegir entre lo malo y lo peor.

La pregunta ahora es: ¿conseguirá el BCE que la inflación suba al 2%? La respuesta más probable es que si no se toman más medidas, fracasará. La política monetaria agresiva ha frenado la caída del crédito, sobre todo a pymes, ha depreciado el euro, limitando el contagio del frenazo del comercio mundial, y ha bajado las primas de riesgo, frenando el crecimiento explosivo de los intereses de la deuda pública, lo cual no fuerza a los gobiernos a recortar otros gastos. La mitad del crecimiento del PIB y del empleo de 2014 y 2015 en España se debe a las compras del BCE.

Pero falta reactivar la inversión y una mutualización de deuda en Europa. Para la inversión sería necesario un plan Juncker 2.0 financiado con eurobonos para trasvasar el exceso de ahorro centroeuropeo a inversiones en la periferia. La mutualización de deuda exige avanzar en la unión bancaria, unión fiscal y en el mercado único de capitales y bancario. Sin ambos planes el crecimiento de la eurozona en 2016 será menor y los riesgos de inflación serán a la baja, como reconoce el propio BCE.

La Comisión ha tomado la iniciativa para avanzar en la unión bancaria y en la unión fiscal y dicen que ven la luz al final del túnel. Esperemos que no sea otro tren que venga a arrollarnos.

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