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El respaldo del FMI al yuan reafirma a China en la primera liga económica

El Fondo incluirá a la divisa china en la cesta de monedas que conforman los derechos especiales de giro (SDR), como el dólar, la libra o el yen

Si nada lo impide, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciará hoy la inclusión de la divisa china, el yuan o renminbi, en la cesta de monedas que conforman los derechos especiales de giro (SDR, por sus siglas en inglés), el activo de reserva del organismo para sus operaciones de financiación. El yuan se sumará así al dólar, el euro, la libra esterlina y el yen en su papel de divisa de reserva internacional, con consecuencias importantes para la economía global.

Una alternativa ante el veto del Congreso de EE UU

Los derechos especiales de giro (SDR, por sus siglas en inglés) carecen de relevancia en el sistema financiero global, apenas el 2% de las reservas internacionales de todo el mundo están denominadas en la divisa del Fondo. Pero la decisión de incorporar el yuan supone un importante avance para la inclusión de China en el sistema financiero internacional.

Es, además, una vía alternativa de reconocer la pujanza del gigante asiático, ante el veto que mantiene el Congreso de EE UU a la reforma de cuotas del FMI, con la que el organismo internacional iba a captar más capital y, de paso, dar más peso a las economías emergentes, con China a la cabeza.

En 2009, en plena crisis financiera, el gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan, defendió un nuevo orden internacional, en el que el dólar dejaría de ser la divisa de reserva global y pasaría a ser reemplazado por un sistema controlado por el FMI. Esa idea aún queda lejos, pero para China formar parte del SDR puede ser un gran paso.

La decisión ha suscitado no pocas críticas y muchas dudas desde el punto de vista técnico. Para formar parte del SDR, una divisa debe ser "negociada ampliamente" y "libremente utilizada". El primer requisito sin duda se cumple. China es el mayor exportador del mundo y su divisa fue la segunda más usada en los intercambios comerciales el pasado mes de agosto, según el sistema de pagos Swift. Ese mes, el 2,79% de los intercambios comerciales de todo el mundo se hicieron en yuanes superando así al yen (2,76%). Un enorme salto si se tiene en cuenta que hace solo tres años, en agosto de 2012, apenas el 0,84% de los intercambios comerciales se hacía en la divisa china.

Más discutible es la segunda condición, pese a que los técnicos del organismo dieron su visto bueno el pasado día 13. El yuan está sujeto a una banda de fluctuación fijada por el banco central y sigue sin ser convertible en la mayoría de las operaciones. "Bajo ningún parámetro ni ningún punto de vista occidental, el yuan cumpliría los requisitos de ser una moneda de reserva", explica Luis Torras, consultor de Reliance Partners y gran conocedor de la economía china. "La inclusión del renminbi en la cesta de los derechos especiales de giro es un gesto simbólico y político de apoyo por parte del FMI a las fuerzas liberalizadoras dentro del régimen comunista chino", aclara Miguel Otero, investigador principal de Economía Política Internacional en el Real Instituto Elcano, recién aterrizado en Pekín.

El componente político de la decisión es evidente. La propia directora del Fondo, Christine Lagarde, ha dado su apoyo al informe de los técnicos antes de que el consejo del organismo debata y se pronuncie oficialmente sobre esta cuestión.

Decisión política

En septiembre, el presidente chino, Xi Jinping, arrancó a Estados Unidos, el mayor accionista del FMI, el compromiso de apoyar la inclusión del yuan "siempre que cumpla los criterios técnicos". En su visita a Reino Unido en octubre, el premier chino logró el respaldo de Londres. A la semana siguiente, el banco central chino lanzó en la City su primer emisión de bonos en yuanes desde el extranjero.

"El movimiento sienta un preocupante precedente, incluir la politica en un área que ha estado siempre gobernada por consideraciones económicas objetivas", sostiene Benjamin Cohen, profesor de Política Económica Internacional de la Universidad de California, en un reciente artículo.

Tradicionalmente, China busca compromisos internacionales para marcar la dirección de las reformas, como sucedió por ejemplo con su ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001. En esa línea, la agencia de calificación Moody's sostiene que la inclusión del yuan será positiva para China porque "apoyaría una reforma orientada al mercado, incluyendo la liberalización gradual de la cuenta de capital", lo que permitiría a su economía diversificar las fuentes de financiación y de inversión.

Aidan Yao y Jason Pang, de Axa, sostienen que la decisión de incluir el yuan en la cesta de divisas provocará una fuerte demanda de yuanes por parte del Fondo, aunque la cuantía exacta dependerá del peso que otorguen al yuan en la cesta. "Su peso inicial debería rondar el 14%, equivalente al peso de China en las exportaciones globales", dicen. La decisión del FMI arrastrará la demanda de los bancos centrales y fondos soberanos, sostienen, y del sector privado. Sus cálculos apuntan que la demanda de yuanes aumentará en los próximos cinco años hasta los 600.000 millones de dolares. "Eso podrá contrarrestar la salida de capitales que se producirá a corto plazo al abrir la cuenta de capital", apuntan.

En agosto pasado, los técnicos del Fondo emitieron un informe en el que identificaban las reformas necesarias para pasar el examen. Entre otras, avanzar hacia la libre flotación del yuan, de ahí el experimento que intentaron llevar a cabo en agosto las autoridades al ampliar la banda de fluctuación de la divisa y que frenaron en seco ante el desplome de la moneda y la caída de las Bolsas de todo el mundo.

En todo caso, Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia Pacífico de Natixis, resta trascendencia a la decisión y pone como ejemplo la ausencia de otras grandes divisas refugio, como el franco suizo, en la cesta del Fondo. Aunque el peso del franco en el comercio internacional queda lejos de los niveles chinos.

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