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COLUMNA

El despertar de la farsa

El pánico es la esencia de la derecha en EE UU, y eso definirá al candidato republicano

Los atentados de París han despertado cientos de muestras de solidaridad.
Los atentados de París han despertado cientos de muestras de solidaridad. EFE

Erick Erickson, redactor jefe de la web RedState.com, es una influencia importante en los círculos de derechas. Perorar en la reunión anual de RedState es un rito de iniciación para los aspirantes a político republicano, y este año Erickson ha sido noticia por retirar la invitación a Donald Trump.

Así que vale la pena prestar atención a lo que dice Erickson. Y, como imaginarán, no es que tenga una muy buena opinión de las políticas antiterroristas del presidente Obama.

Aun así, su respuesta a los atentados de París ha sido un tanto sorprendente. Los propios franceses insisten en mantener la calma, y por supuesto, en salir a las cafeterías para demostrar que se niegan a que los intimiden. Pero Erickson ha declarado en su página web que no acudirá a ver la nueva película de Star Wars el día del estreno porque "en los cines estadounidenses no hay detectores de metal".

Es una reacción extraña, pero, si se paran a pensar en ello, forma parte de un patrón más general. En los tiempos que corren, los ataques de pánico que tienen lugar después de que suceda algo malo son la norma más que la excepción, al menos a un lado de la frontera política.

Fíjense primero en la reacción a los atentados de París. Dejando a un lado las espadas láser, ¿son los temores de Erickson más estúpidos que los de la multitud de gobernadores —casi todos republicanos— que quiere prohibir a los refugiados sirios entrar en sus estados?

Sin duda, Obama opina que actúan de un modo ridículo; se ha burlado de los políticos que afirman ser tan duros que podrían mirar a los ojos a los enemigos de Estados Unidos hasta hacerles apartar la vista, pero "tienen miedo de las viudas y los huérfanos". (Es probable que se refiriese en concreto a Chris Christie, que ha dicho que quiere prohibir la entrada incluso a los niños pequeños). De nuevo, llama la atención el contraste con Francia, donde el presidente François Hollande ha reafirmado la disposición del país a acoger refugiados.

Y resulta bastante difícil encontrar a alguien a ese lado del espectro político, incluso entre las voces aparentemente respetables, que dé muestras de tener siquiera una pizca de perspectiva. Jeb Bush, el antiguo candidato de la clase dirigente, quiere tomar medidas drásticas contra la acogida de refugiados a menos que estos "puedan demostrar que son cristianos". El historiador Niall Ferguson, uno de los favoritos de la derecha, afirma que los atentados de París han sido exactamente como el saqueo de Roma por parte de los Godos. Hum... ¿Volvieron los antiguos romanos a las cafeterías al cabo de pocos días?

Pero la verdad es que no debería sorprendernos, porque esta película ya la hemos visto antes (salvo que estuviésemos demasiado asustados para ir al cine). ¿Se acuerdan del pánico al ébola en 2014? La amenaza de una pandemia, al igual que la de un atentado terrorista, era real. Pero se exageró enormemente, debido en gran parte al sensacionalismo de la misma gente que ahora exagera el peligro terrorista.

Más aún, las supuestas "soluciones" eran similares también, por su combinación de crueldad y estupidez. ¿Recuerdan que Trump declaró que "la plaga surgiría y se propagaría" por Estados Unidos a menos que interrumpiésemos de inmediato todos los vuelos procedentes de los países infectados? ¿O el hecho de que Mitt Romney adoptase una postura similar? Resultó que los responsables de la salud pública sabían lo que hacían y el ébola quedó controlado enseguida (pero es poco probable que nadie de la derecha aprendiese algo de aquella experiencia).

¿Cómo se explica la actual propensión de la derecha al pánico? No cabe duda de que, en parte, se debe al conocido hecho de que muchos bravucones son también cobardes. Pero creo que también tiene que ver con la mentalidad apocalíptica que se ha ido generalizando entre los republicanos durante los años de gobierno de Obama.

Piensen en ello. Desde el día en que Obama llegó al cargo, sus enemigos políticos han estado poniéndonos en guardia ante alguna catástrofe inminente. ¡Crisis fiscal! ¡Hiperinflación! ¡Catástrofe económica, propiciada por el azote de los seguros sanitarios! Y nadie de la derecha se atreve a señalar que los desastres prometidos nunca se han materializado, ni a proponer la adopción de una postura más matizada.

En este contexto, es perfectamente normal que la derecha utilice un atentado terrorista en Francia como prueba de que Obama ha dejado a Estados Unidos indefenso y vulnerable. Ted Cruz, que tiene muchas opciones de convertirse en el candidato republicano, llega al extremo de afirmar que el presidente "no quiere defender este país".

El contexto también explica que los enterados de Washington hayan sido tan estúpidos como para suponer que los atentados de París hundirían la candidatura de Donald Trump, que los votantes republicanos pondrían la mirada en los candidatos del establishment, que se toman en serio la seguridad nacional.

¿Quiénes son exactamente estos candidatos "serios"? ¿Y por qué los poderes establecidos, que llevan años animando a sus bases a regocijarse en sus temores y rechazar toda matización, iba ahora a esperar que esas bases entendiesen la diferencia entre las fanfarronadas y la verdadera eficacia?

Cómo no, los sondeos posteriores a los atentados de París indican que, de hecho, Trump ha ganado terreno.

La cuestión es que, a estas alturas, el pánico es la esencia de la derecha, y la candidatura republicana irá a parar a quienquiera que consiga canalizar ese pánico de forma más eficaz. ¿Sucederá lo mismo en las elecciones generales? Seguiremos informando.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía de 2008.

© The New York Times Company, 2015.

Traducción de News Clips.